El poder estadounidense y su visión del orden internacional

La intervención de Estados Unidos en conflictos recientes reabre un debate incómodo: quién decide el orden mundial y bajo qué reglas. Entre silencios cómplices y cálculos geopolíticos, las consecuencias recaen, una vez más, sobre la gente común.
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El poder estadounidense y su visión del orden internacional

Si se me pide una opinión sobre lo que está pasando en el mundo, a propósito de la guerra iniciada por USA contra Irán, solo me vienen a la cabeza cosas que parecen obviedades, pues pienso que a cualquiera se le ocurrirán con solo observar.

La primera es que el presidente de la hiperpotencia norteamericana (USA, por si alguien no cae) ha asumido, en apariencia, que ellos son los guardianes del orden internacional, por encima de cualquier ley o norma establecida. En consecuencia, decide quiénes son los buenos y los malos y qué es lo que hay que hacer con ellos; y, además, como ellos son los que ponen los recursos necesarios, también cuándo y cómo.

Dije “en apariencia” porque creo que no se trata de guardar el orden internacional, sino de establecer aquel que le convenga según los casos.

El orden internacional como coartada

Por lo tanto, secuestran al tirano dictadorzuelo de un país —Venezuela— con el pretexto de que es un narcotraficante. Nada de denunciarlo ante la Corte Internacional, que parecería lo más lógico, presionando todo lo que se quiera y de la mano del resto de los países “civilizados”. Esto es más rápido y a las gentes biempensantes les parecerá estupendo dar una lección a este tirano y a sus cómplices.

Los cómplices ya toman nota de quién manda y, a sus órdenes: el petróleo venezolano es suyo y de sus empresas, señor, faltaría más. Compensación de gastos. Hace algunos días, Trump anunciaba que ya iban camino de USA algunos millones de barriles de crudo venezolano.

De carambola, nos cargamos al régimen castrista, cuyo pueblo ya está al límite de subsistencia, sin que nos cueste un dólar, que ya era hora.

Silencios y equilibrios de conveniencia

Ensordecedor silencio internacional ante el “aquí el que manda soy yo”. Rusia, China y compañeros mártires emiten leves e hipócritas protestas; en el fondo, frotándose las manos. No así, supongo, Ucrania y Taiwán.

Ante el éxito de la jugada, toca ajustar cuentas con el régimen de los ayatolás de Irán. Estos están más lejos y son más potentes. Pero parece que el señor Trump y su corte lo tienen claro: hay que atacar, y lo hacen sin encomendarse a Dios ni al diablo.

Pero esto es mucho más serio, y los compañeros del “primo de Zumosol”, que hasta ahora soportaban sus gracias, se asustan y ya no le ríen esta.

Aliados desdibujados en un tablero cambiante

Se están dando cuenta de que este señor dispone a su antojo y conveniencia y ellos —la Unión Europea, Reino Unido y Canadá—, con su actitud de don Tancredo, ya no pintan nada si no se avienen a prestarle apoyo en sus aventuras.

A los que no le siguen los califica como “chicos malos”. Y ya tenemos la economía patas arriba, como casi siempre, pero esta vez golpeando muy duramente a la gente del común, al pueblo ¿soberano?

Los ayatolás resisten y sus desgraciados súbditos soportan estoicamente la destrucción que les están provocando judíos y usacos. Sobre ellos han puesto Trump y Netanyahu la responsabilidad de sustituir al régimen, como si los opositores no supieran cómo se las gastan sus gobernantes.

Costes humanos y deriva global

Creo que esa estrategia es una infamia que, como se ve, está fracasando, y a nadie más que a quienes la sufren parece importar.

Mientras, Trump pretende que todos le ayuden, porque si no serán culpables de sus soldados muertos. Juega con que las consecuencias de la catástrofe económica que ha provocado recaen, en buena medida, sobre los países tradicionalmente aliados que, si no le ayudan, serán los culpables de la misma.

Rusia y China toman nota y sacan beneficios. La Unión Europea bracea como un náufrago en este mar del que ha perdido las cartas de marear que, en algún momento, puede que tuviera.

España a la deriva y el balance histórico del intervencionismo

¿Y España? Pues en manos de una clase política desnortada y gallinácea, a la que le viene grande no solo España, sino el patio de su casa; jaleada por medios afines y no menos ínfimos, y un pueblo con las energías históricas bastante mermadas tras muchos años de manoseo partidista.

Sería labor de quienes estén más formados en la historia de estos dos últimos siglos ilustrarnos en detalle de cómo todas las aventuras guerreras de nuestro “primo de Zumosol” (Filipinas, Cuba en sus varias ediciones, Indochina, Persia, Afganistán, Libia, Irak…) han acabado de mala manera, aunque con el denominador común del beneficio económico para la plutocracia norteamericana y una mejora del control geoestratégico de USA.

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