CUADERNOS DE TROCHA
Los flechas de Burgos, memoria viva y esperanza
En agosto de 1956, un accidente truncó la vida de 23 flechas de las Falanges Juveniles que regresaban de un campamento en Burgos. Vicente y Virgilio sobrevivieron y arriesgaron sus vidas para rescatar a sus compañeros.
Una publicación contra el olvido
El número 10 de los Cuadernos de Trocha, editado por Veteranos OJE-Cataluña, apareció en Barcelona en septiembre de 2017. La publicación está concebida como un homenaje a los jóvenes fallecidos en el trágico accidente ocurrido en Burgos en 1956 y como una forma de mantener viva su memoria entre quienes compartieron aquella experiencia y entre las generaciones posteriores.
El prólogo, firmado por Francisco Caballero Leonarte, sitúa desde el comienzo el sentido de este homenaje. El autor evoca la experiencia de los campamentos juveniles y el regreso a casa después de unos días de convivencia, juegos y aventuras. Pero aquel verano de 1956, el viaje de vuelta desde el campamento de Quintanar de la Sierra quedó brutalmente interrumpido. La publicación entiende el recuerdo como un deber moral y como una forma de rescatar del olvido a aquellos muchachos.
Vicente y Virgilio: el valor del ejemplo
En las páginas 3 a 6 aparece el relato de Pompeyo Santiago Serna, De mi galería de pequeños héroes: Vicente ‘el Aceitunero’ y Virgilio ‘Caraquemada’. No se trata de una evocación distante: Santiago vivió en su infancia parte de los acontecimientos narrados. Su relato parte precisamente del valor del ejemplo como instrumento de formación del carácter y reconstruye las personalidades de dos adolescentes muy distintos, pero unidos por una circunstancia extraordinaria.
El episodio central ocurrió en agosto de 1956, cuando un camión que regresaba a Burgos con muchachos del Frente de Juventudes procedentes del campamento de Quintanar de la Sierra sufrió un accidente en la peligrosa cuesta de la Varga. El vehículo quedó volcado y comenzó a arder, dejando atrapados a numerosos jóvenes. Vicente y Virgilio, después de salir del vehículo, regresaron al interior para rescatar a sus compañeros. Virgilio se introdujo por un estrecho hueco mientras Vicente recibía y trasladaba los cuerpos hacia un lugar seguro.
De la tragedia al recuerdo
El relato subraya la dimensión heroica de aquella actuación. Ambos muchachos consiguieron poner a salvo a más de quince niños antes de que los bomberos les obligaran a abandonar el lugar. Una explosión alcanzó a Virgilio y dejó en su rostro y en su cuerpo las huellas permanentes del fuego. Días después, Burgos rindió homenaje a ambos en El Parral, donde fueron reconocidos por su valentía. La publicación conserva además reproducciones de la prensa de aquellos días y fotografías relacionadas con el accidente y su memoria.
La publicación incorpora también la dedicatoria que Luis del Río Sanz incluyó en su libro Rodrigo, de 1959, dedicada a los veintitrés flechas de la Falange Juvenil de Burgos fallecidos junto a la Curva del Diablo. El texto transforma el recuerdo de los jóvenes en una evocación poética de fuerte dimensión religiosa y simbólica: «tiernos donceles» que se alzan hacia la eternidad. La dedicatoria convierte así la memoria de aquellos muchachos en una imagen de juventud, sacrificio y permanencia.
Que nunca se enfríe la esperanza
Cierra el cuaderno Para que no se enfríe la esperanza, de Manuel Parra Celaya, que desplaza el homenaje desde el recuerdo del pasado hacia la responsabilidad educativa del presente. Para Parra, han cambiado España y el mundo, pero permanece algo esencial: la alegría de los niños. El juego aparece como espacio de aprendizaje del compañerismo, la amistad, el respeto, la solidaridad, el esfuerzo y la capacidad de sacrificarse por el otro.
El texto termina formulando todo un programa educativo: no educar en el rencor, el odio, la injusticia, el egoísmo, la mentira o la complicidad, sino en la justicia, la libertad responsable, el amor a Dios y al prójimo, el servicio, España, la Hispanidad y la cultura. Montaña, aire libre, campamento, deporte, estudio y esfuerzo aparecen como caminos para conservar una infancia que siga siendo infancia. El último deseo resume el espíritu del cuaderno: que nunca se enfríen la esperanza, el tesón ni la canción.
La memoria que permanece
El recuerdo no quedó limitado a las páginas del cuaderno. En agosto de 2017, los veteranos de la OJE volvieron a reunirse para rememorar a los flechas fallecidos y rezar una oración por sus almas, seis décadas después de la tragedia. La publicación incorpora además una imagen del monumento funerario dedicado a su memoria, situado en el cementerio de San José de Burgos. Es el testimonio de una memoria que los veteranos de hoy siguen manteniendo viva.
