Redacción
19:54
03/09/26

Gracias por estar con Ceuta

Miles de ciudadanos salieron ayer a las calles en toda España para mostrar su solidaridad con Ceuta. Un gesto que merece reconocimiento, aunque también invita a reflexionar sobre el sentido de aquellas concentraciones.

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Gracias por estar con Ceuta

Una solidaridad que merece reconocimiento

Ayer, 2 de septiembre, miles de ciudadanos salieron a las calles y se concentraron ante numerosos ayuntamientos de toda España para expresar su solidaridad con Ceuta y con los ceutíes. Desde La Razón de la Proa queremos comenzar este artículo con una palabra sencilla, pero especialmente necesaria en estos momentos: gracias.

Gracias a todos los que decidieron estar. A quienes acudieron a las concentraciones convocadas en las grandes ciudades y, de manera muy especial, a quienes lo hicieron en pequeñas localidades y pueblos. Gracias a quienes llevaron una bandera de Ceuta, a quienes exhibieron la bandera de España y a quienes simplemente quisieron estar presentes para hacer visible su preocupación y su afecto por una ciudad que, en circunstancias especialmente difíciles, necesita saber que no está sola.


Cuando Ceuta se hace presente en toda España

Lo ocurrido ayer tiene un valor que trasciende el número de personas congregadas. Cuando una ciudad española atraviesa momentos de incertidumbre, que ciudadanos de otros lugares salgan a la calle para acompañarla constituye una muestra de solidaridad que merece ser reconocida. Y esa solidaridad resulta todavía más valiosa cuando nace de manera espontánea, sin esperar nada a cambio y sin otra motivación que la convicción de que Ceuta forma parte de España y que sus ciudadanos merecen el mismo amparo, seguridad y consideración que cualquier otro español.

Desde estas páginas queremos, por tanto, reconocer a todos aquellos que ayer hicieron suyo el problema de Ceuta. A quienes estuvieron en Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Valencia o cualquier otra gran ciudad, pero también a quienes se concentraron en municipios pequeños donde probablemente su presencia tuvo incluso mayor significado. Cada bandera, cada aplauso y cada minuto dedicado a Ceuta fueron una manera de decir que los ceutíes no están solos.


Ceuta debe seguir siendo el motivo

Pero precisamente porque se trataba de concentraciones convocadas en solidaridad con Ceuta, resulta necesario hacer también una reflexión.

Las especiales circunstancias políticas que rodean estos acontecimientos y la creciente percepción de abandono por parte del Gobierno de España hicieron que, especialmente en algunas de las grandes capitales, el rechazo al Gobierno terminara ocupando en ocasiones un espacio mayor que la propia solidaridad con Ceuta. Es comprensible que exista indignación y que muchos ciudadanos quieran expresar su rechazo a la actuación del Ejecutivo. También es legítimo exigir explicaciones, responsabilidades y soluciones. Pero una cosa no debería desplazar a la otra.

Ceuta no puede convertirse en el escenario secundario de una batalla política nacional. Si las concentraciones pretendían acompañar a los ceutíes, el protagonismo debía corresponder a Ceuta.


Exigir al Gobierno sin olvidar a Ceuta

Esta diferencia se percibió menos en muchas ciudades pequeñas y pueblos, donde el mensaje pareció conservar con mayor claridad su sentido original: estar con Ceuta. Allí, lejos de las grandes disputas políticas y de las consignas partidistas, probablemente se produjo la expresión más limpia de lo que debía representar la jornada de ayer.

Se puede estar profundamente en desacuerdo con el Gobierno y exigirle responsabilidades sin convertir esa protesta en el centro del mensaje. Se puede reclamar firmeza al Estado sin que esa reclamación eclipse a la ciudad a la que se pretende defender. Y, sobre todo, se puede denunciar el abandono que muchos perciben sin olvidar que el verdadero motivo de la movilización era Ceuta.

Por eso, el agradecimiento debe prevalecer sobre cualquier otra consideración.

Gracias a todos los que ayer estuvieron con Ceuta. Gracias a quienes salieron de sus casas para acompañar a una ciudad que sentían como propia. Gracias a quienes entendieron que, por encima de gobiernos, partidos y coyunturas políticas, Ceuta merece el respaldo de todos.

Y que nadie tenga dudas sobre lo esencial:

Ceuta no está sola.

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