Redacción
00:20
29/07/26

Las claves del modelo forestal de Covaleda

El artículo «¿Por qué Covaleda funciona donde otros fracasan?» planteaba la reflexión. Este artículo la completa con los datos que explican cómo la Suerte de Pinos, la gestión forestal y la implicación vecinal han convertido a la comarca en una referencia frente a los incendios.

  • Nota: Este artículo no es de opinión
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Las claves del modelo forestal de Covaleda

Por qué los pinares de Covaleda no se queman

Los pinares de Covaleda y de la comarca de Pinares (Soria-Burgos) apenas sufren grandes incendios debido a la "Suerte de Pinos", una tradición comunal medieval que convierte a los propios vecinos en los principales guardianes y beneficiarios del bosque. Al generar riqueza directa para la población local, el monte no se percibe como un terreno abandonado, sino como una valiosa empresa colectiva que todos protegen activamente.

El éxito de este ecosistema frente al fuego se fundamenta en cuatro pilares clave:

1. La Suerte de Pinos

  • Beneficio directo: Este derecho consuetudinario otorga a los vecinos empadronados una parte de los ingresos por la venta de madera del monte comunal.
  • Vigilancia vecinal: Al ser copropietarios de los beneficios, los habitantes actúan como guardabosques espontáneos.
  • Arraigo contra la despoblación: La industria maderera genera empleo estable, evitando el abandono rural que suele preceder a los grandes fuegos forestales.

2. Gestión forestal activa y rentable

  • Limpieza del sotobosque: Durante el invierno se realizan trabajos selvícolas, desbroces y clareos que eliminan el combustible vegetal del suelo.
  • Aprovechamiento integral: Además de la madera, se explotan de forma sostenible la resina, la ganadería extensiva y el turismo micológico (setas).
  • Cuadrillas permanentes: La zona cuenta con el apoyo de profesionales de extinción y prevención que operan activamente sobre el terreno.

3. El "Modelo Soria" de extinción rápida

  • Ataque temprano: Existe una estrategia crítica basada en apagar cualquier conato de incendio en sus primeros minutos, impidiendo que evolucione a un fuego incontrolable.
  • Cooperación total: Ante cualquier columna de humo, los vecinos, ayuntamientos y operarios forestales colaboran de inmediato sin esperar únicamente a los servicios provinciales.

4. Factores geográficos y climáticos

  • Altitud elevada: Covaleda se sitúa a unos 1.200 metros sobre el nivel del mar.
  • Noches frescas: Las temperaturas nocturnas en verano descienden notablemente, lo que eleva la humedad ambiental y reduce las horas diarias de peligro extremo.
  • Pluviometría: La zona cuenta con unos niveles de lluvia superiores a la media de la meseta, manteniendo el monte menos seco.


¿Es posible exportar el Modelo Soria a otros bosques de España?

Sí, es teóricamente posible, pero en la práctica resulta sumamente complejo debido a que la Suerte de Pinos no es una simple ley administrativa, sino un derecho consuetudinario de origen medieval vinculado indisolublemente a la propiedad comunal histórica de la comarca de Pinares [Soria-Burgos].

Para poder exportar con éxito el modelo a otras regiones de España, se tendrían que replicar o adaptar tres ejes estructurales:

1. La titularidad y el beneficio de la propiedad

  • Obstáculo de la propiedad privada: El modelo soriano funciona porque el monte es comunal (del pueblo). En regiones como Galicia o el monte mediterráneo, la gran mayoría del terreno forestal está fragmentado en miles de minifundios privados o pertenece a empresas, lo que impide un reparto vecinal directo.
  • Solución de cooperativismo: Para exportarlo, otras regiones necesitarían impulsar la concentración parcelaria y crear cooperativas forestales donde los propietarios o vecinos compartan los dividendos de la explotación de la madera, biomasa o resina.

2. Rentabilidad económica real del bosque

  • El valor del Pino Albar: Los pinares de Covaleda son altamente rentables porque su madera (Pinus sylvestris) es excelente para la construcción y el mueble.
  • Otros ecosistemas: Muchos bosques propensos a incendios en el sur o el levante español albergan especies de menor valor comercial maderero. En esos casos, la rentabilidad para el ciudadano debería basarse en el pago por servicios ambientales (fijación de carbono) o en plantas de biomasa locales.

3. Modificaciones legales y fiscales

  • Derechos históricos arraigados: La Suerte de Pinos está reconocida específicamente por el Código Civil español y las leyes de montes de Castilla y León debido a su antigüedad (privilegios otorgados por Alfonso X el Sabio en el siglo XIII).
  • Nuevas normativas: Crear un sistema idéntico hoy requeriría que los ayuntamientos aprobaran ordenanzas fiscales y de montes específicas que vinculen la residencia (el padrón) con el beneficio económico directo de los recursos públicos locales.

El ejemplo real de exportación: Los Montes de Mano Común

Aunque no es idéntico, Galicia cuenta con las Comunidades de Montes Vecinales en Mano Común (MVMC). Es el sistema actual más parecido en España: los vecinos gestionan colectivamente el monte y los beneficios se reinvierten en la propia parroquia, demostrando que cuando el territorio genera riqueza local, el índice de incendios intencionados disminuye drásticamente.



Contraste forestal de Ávila y la Sierra Oeste de Madrid con el el 'Modelo Soria'

El contraste entre la situación forestal estructural de Ávila o la Sierra Oeste de Madrid y los pinares de Covaleda es absoluto. Los incendios de estos días arrasan un paisaje forestal diametralmente opuesto al soriano en propiedad, gestión y valor, lo que imposibilita aplicar allí el modelo tradicional de la "Suerte de Pinos":

1. Propiedad privada fragmentada frente a propiedad comunal

  • Ávila y Madrid: Gran parte del territorio forestal del Sistema Central está atomizado en miles de parcelas privadas (minifundios) o pertenece a corporaciones. No existe un concepto arraigado de "monte del pueblo".
  • Contraste Soria: El monte de Covaleda es comunal y público; la riqueza que genera va a parar al bolsillo de los vecinos censados, lo que incentiva la vigilancia colectiva. En el Sistema Central, un vecino local no obtiene un beneficio directo si el monte privado de al lado produce madera.

2. Bosque rentable frente a bosque deficitario u residencial

  • Ávila y Madrid: El pino resinero (Pinus pinaster) o el piñonero (Pinus pinea) de estas zonas han perdido valor comercial. Extraer madera de estas laderas abruptas cuesta más dinero del que genera. El monte ya no es un motor económico, sino una "decoración paisajística" para segundas residencias de madrileños.
  • Contraste Soria: El pino albar de Covaleda mantiene una industria maderera de altísima calidad que sostiene el empleo local todo el año. El bosque es una empresa que da dividendos; en Ávila y Madrid es un gasto público de mantenimiento.

3. Abandono rural y "matorralización" del suelo

  • Ávila y Madrid: La drástica pérdida de la ganadería extensiva (cabras y vacas que limpiaban el monte) y del uso de leñas vecinales ha creado un sotobosque continuo y densísimo de matorral pirófilo (jara, brezo) que actúa como polvorín. El bosque se ha vuelto "salvaje" e impenetrable.
  • Contraste Soria: El pastoreo sigue activo y los trabajos de clareo invernales financiados por la industria maderera dejan el suelo limpio. El fuego en Soria avanza despacio por el suelo; en Ávila y Madrid salta a las copas de los árboles por la continuidad del combustible vegetal.

4. Presión demográfica e interfaz urbano-forestal

  • Ávila y Madrid: Las urbanizaciones, chalés y carreteras se adentran profundamente en el bosque (interfaz urbano-forestal). Esto multiplica el riesgo de igniciones accidentales y obliga a los bomberos a priorizar salvar casas antes que apagar el monte.
  • Contraste Soria: Los pueblos de la comarca de Pinares están compactados y separados de la masa forestal continua. El bosque se gestiona de forma uniforme sin la interferencia de miles de viviendas dispersas.


¿Qué políticas públicas de prevención se están debatiendo para aplicar en Madrid y Ávila?

Para suplir la falta de un beneficio vecinal directo que incentive el cuidado voluntario del monte, las administraciones de Madrid y Castilla y León se centran en mecanismos de compensación económica indirecta, incentivos al pastoreo e imposición de obligaciones legales estrictas a los propietarios privados. Dado que el bosque ya no da dividendos por su madera de manera natural, el dinero público debe financiar lo que antes la tradición hacía gratis.

Los principales ejes y políticas públicas que se debaten o aplican son los siguientes:

1. Obligaciones y multas a propietarios privados (La reforma de Madrid)

  • Modificación legal: La Comunidad de Madrid reforma su Ley Forestal con el objetivo de agilizar la burocracia y hacer obligatorias ciertas tareas de limpieza del monte.
  • Multas y ejecuciones subsidiarias: Ante el desinterés de muchos propietarios de minifundios, la ley busca dar potestad a los ayuntamientos para entrar a limpiar las parcelas privadas de forma subsidiaria y pasarle después la factura (o sanciones) al dueño si este las mantiene abandonadas.

2. Contratos de pastoreo para "rebaños bomberos"

  • Pago por hectárea limpia: Dado que la ganadería extensiva ya no es rentable por sí misma, se debate ampliar los programas de "pastoreo preventivo". La administración paga directamente a los pastores por mantener sus cabras y ovejas en cortafuegos y franjas críticas, sustituyendo la desbrozadora mecánica por el ganado.
  • Cesión de infraestructuras: Se propone que los ayuntamientos de Ávila y Madrid cedan abrevaderos, apriscos y pastos municipales de forma gratuita o subvencionada para atraer a jóvenes ganaderos a las zonas de interfaz urbano-forestal.

3. Subsidios y pago por servicios ambientales

  • La fiscalidad verde: Ante la falta de rendimiento del pino resinero o piñonero en el Sistema Central, se debate crear un canon o "pago por servicios ambientales". Esto implicaría que las grandes ciudades (como Madrid) subvencionen económicamente a los municipios serranos de Ávila y de la Sierra Oeste por el agua purificada y el CO₂ que absorben sus bosques, revirtiendo ese dinero en las economías locales.
  • Fomento de la biomasa local: Incentivar fiscalmente que los residuos de las podas y limpiezas de matorral no se dejen en el suelo, sino que se compren con dinero público para alimentar plantas locales de calefacción por biomasa, creando una microindustria maderera artificial.

4. Gestión de las "franjas de autoprotección" obligatorias

  • Tasa urbana de incendios: En la Sierra de Madrid y los valles de Ávila abundan las urbanizaciones rodeadas de árboles. Las políticas actuales exigen a las comunidades de vecinos y ayuntamientos costear y mantener una franja perimetral de 25 a 30 metros limpia de vegetación arbustiva. El debate gira en torno a sancionar con dureza a los municipios que carezcan de estos Planes de Actuación Municipal ante Emergencias.

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