Javier Megino
19:17
20/05/26

La herencia de Zapatero y el germen sanchista

Las sospechas sobre Zapatero reabren el debate sobre el origen político y moral del actual deterioro institucional, con Cataluña como primer gran laboratorio de ruptura social y cesión política.

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La herencia de Zapatero y el germen sanchista

La piedra en el zapato

Todos sabemos que cuando te entra una piedrecita en el zapato el asunto puede ser llevadero o conflictivo, según el lugar donde esta decida ubicarse. De hecho, la situación puede derivar de incomodidad a dolor en función de si va moviéndose de un lado para otro, ya sea rasgando la piel del talón, molestando al pasar por la planta del pie o llegando a herir si se acomoda en el empeine o siente la presión de los cordones del calzado.

Me ha venido a la mente esta comparación al ver el mal trago que ha de aguantar quien fue, en esto creo que no tenemos dudas, el gran inductor de muchos de los males que sufrimos en Cataluña. Sus palabras ante los diputados autonómicos catalanes fueron artífices de la explosión del fanatismo de los radicales separatistas con sillón en la cámara catalana, creyendo posible su ilusión utópica.


El origen de la fractura catalana

Una situación que derivó, a la postre, en la famosa pantomima del ahora socio Puigdemont en 2017. Su golpe a la Constitución y su precipitada escapada en el maletero de un coche para librarse de la ley, con destino al protectorado belga, ya han sido objeto de abundantes comentarios y escritos por mi parte. Huelga, por tanto, insistir más en aquel bochornoso momento, una angustia que tendremos que seguir superando muchos catalanes al sentirnos avergonzados por aquella conducta y aquel espectáculo.

De momento, la piedrecita a ZP solo le ha entrado en el zapato. Resta por ver el alcance del dolor que le originará. Se avecinan muchas cabeceras en las noticias y titulares en los periódicos. El camarada Zapatero es consciente de que, posiblemente, vaya a salir a la luz todo un entramado que, en mayor o menor medida, desde fuera se valoraba como una posibilidad pendiente únicamente de que llegase el momento de hacerse pública.


La caja de Pandora

Zapatero, con su aceptación parlamentariade pulpo como animal de compañía— al dar coba a la decisión que fuese adoptada por el Parlament con las nuevas condiciones de legalidad estatutaria, abrió la caja de Pandora y consiguió que muchos catalanes, realistas y comprometidos con su verdadera nación, que no es otra que la española, se sintieran abandonados y pisoteados por el ensoberbecimiento, el sectarismo y el fanatismo de esa minoría social que creyó aquello del helado de postre a diario y que íbamos a vivir en un paraíso de consumarse la independencia. Ese fue el punto de partida de la ruptura social que aún sigue latente en Cataluña, quedando perfectamente definido, a juicio del autor, el verdadero culpable de su origen.

Ahora, todavía digiriendo el mal generado por las decisiones adoptadas por ese personaje en su etapa como presidente del Gobierno —hay que ver lo poco exigente que es la política española para que una persona así acabe en tal cargo—, salen a la luz derivaciones de difícil encuadre legal que ponen el foco en la sospecha, por lo visto con evidencias claras, de posibles tráficos de intereses, movimientos económicos de difícil explicación en cuanto a su uso y destino, además del aprovechamiento de su condición de expresidente para lograr metas propias de una mente egocéntrica, vanidosa y necesitada de poder.


 

Del zapaterismo al sanchismo

El eslabón previo al sanchismo, antes de que surgiese el nuevo espécimen que ha superado con creces al que parecía un ser irrepetible, se ve contra las cuerdas por sus ansias e intereses espurios. No hay conmiseración posible para este clon de Mister Bean. Un personaje que, al margen de la defensa a ultranza de los suyos —en un PSOE invadido por la corrupción— y del consabido apoyo de regímenes políticos en los que la libertad y la democracia están más que en duda, y a los que ZP ha respaldado —con especial significación la Venezuela chavista que tanto le idolatra—, mantiene al resto con la mosca detrás de la oreja al dar cierto crédito a ese probable enriquecimiento ilícito y al desvío de recursos para intereses personales.

Si obviamos la salida en tromba del sanchismo, como siempre que les afectan decisiones judiciales, contra los jueces y su trabajo neutral, podemos ilusionarnos con un desenlace acorde con la gravedad de la situación, sin importar la condición del afectado.


La investigación y el futuro judicial

Por si sirve de algo, en mi modesta contribución —que doy por sentado innecesaria, sabiendo que los investigadores son inteligentes y cuidadosos—, parece interesante y clarificador el necesario análisis pormenorizado de las entradas y salidas en el balance y las cuentas de la empresa —por no decir tapadera— que es titularidad de sus góticas hijas.

Los jueces, en su futuro fallo, pueden liberar del dolor en los pies al que, de momento, es simplemente investigado, invitándole a cambiar sus zapatos por esos cómodos patucos —algo peliculero, lo sé— que se dan al reo a la entrada del calabozo. Ya veremos el alcance de este previsible culebrón y la verdadera valentía del sistema judicial ante la más que probable intromisión de quienes ostentan el poder para contrarrestar lo que pueda llegar a suceder.


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