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El iberismo vuelve al debate

Un reciente monólogo de Constantino de Miguel reabre una cuestión histórica de enorme calado: la posible profundización de la cooperación entre España y Portugal. El iberismo, lejos de ser una nostalgia del pasado, vuelve a plantearse como un proyecto de futuro desde perspectivas históricas, culturales y geopolíticas muy diversas.

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El iberismo vuelve al debate

El iberismo vuelve al debate

El monólogo de Constantino de Miguel, publicado en su canal Desde mi punto de vista (7/07/2026), defiende que la integración entre España y Portugal ya está produciéndose de manera silenciosa mediante la economía, las infraestructuras, las universidades, las empresas y la libre circulación de personas. Su tesis sostiene que ambos países comparten hoy muchos más intereses que en cualquier otro momento de su historia reciente y que esa realidad terminará imponiéndose sobre viejos prejuicios nacionales. El planteamiento invita a reflexionar sobre el iberismo desde una óptica contemporánea, pero también a revisar cómo fue entendido por distintas corrientes intelectuales españolas, entre ellas la joseantoniana y otros pensadores vinculados al ámbito falangista.


Una conocida cita atribuida a José Antonio

Entre las referencias más conocidas figura una frase recogida por Felipe Ximénez de Sandoval en su biografía de José Antonio Primo de Rivera. Conviene recordar que no procede de las Obras Completas ni de un discurso oficial, sino del testimonio ofrecido por su biógrafo, por lo que debe citarse siempre con esa precisión histórica. La cita dice así:

«El Imperio español de la Falange tendrá una sola bandera, un solo idioma y una sola capital. Su bandera habrá de ser la catalana, la más antigua y la de más gloriosa tradición militar y poética de la Península. Su idioma será el castellano, el de más prodigiosa fuerza expansiva y universalidad, el que sirve para hablar con Dios, según decía Carlos V. Y su capital, Lisboa, por donde entra el Tajo, y desde donde puede mirarse cara a cara la inmensa Hispanidad de nuestra sangre americana».

Más allá de su autenticidad documental, la frase refleja una concepción claramente atlántica de la Hispanidad, con Lisboa como gran puerta hacia América.


Pensadores falangistas de orientación iberista

Aunque José Antonio no elaboró una doctrina específica sobre el iberismo, varios intelectuales próximos al pensamiento falangista sí desarrollaron propuestas de cooperación peninsular. Ernesto Giménez Caballero fue probablemente el más destacado, al presentar la Península como una unidad geopolítica y cultural llamada a desempeñar una función atlántica común. También Rafael Sánchez Mazas escribió sobre la fraternidad histórica entre España y Portugal, mientras Ramiro Ledesma Ramos insistió en la dimensión estratégica de la Península como espacio de proyección internacional. Junto a ellos, el integralista portugués António Sardinha ejerció una notable influencia intelectual al defender una alianza luso-española basada en el respeto mutuo de las respectivas soberanías e identidades nacionales.


Del franquismo al iberismo del siglo XXI

Durante el franquismo nunca existió un proyecto oficial de unión política entre España y Portugal, pero sí una estrecha colaboración entre los gobiernos de Franco y Salazar, conocida en ocasiones como el Bloque Ibérico, que favoreció acuerdos diplomáticos, económicos y culturales. Aquella cooperación respondía principalmente a intereses estratégicos comunes. En el siglo XXI el escenario es muy distinto. España y Portugal comparten la Unión Europea, el espacio Schengen, la moneda única, mercados energéticos y unas relaciones comerciales sin precedentes. El iberismo contemporáneo ya no plantea la absorción de un país por otro, sino una integración gradual, voluntaria y respetuosa con las identidades nacionales, impulsada principalmente por la propia sociedad civil.


Recomendación

El monólogo de Constantino de Miguel constituye una interesante aproximación al debate sobre el iberismo desde una perspectiva histórica, económica y geopolítica. Su exposición incorpora numerosos datos y ejemplos que enriquecen una cuestión cada vez más presente en los ámbitos académicos y estratégicos. Por ello, resulta recomendable visualizar íntegramente el vídeo para conocer el desarrollo completo de unos argumentos que invitan a reflexionar sobre el futuro común de España, Portugal y, en un horizonte más amplio, de toda la comunidad hispánica.

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