EDITORIAL. MAYO 2021

«Te pedimos guía y luz».

Como cuando algunos hicimos las primeras promesas en aquellos años 60, debemos elevar nuestra mirada hacia lo Alto (arriba, siempre arriba), hacia Dios, el Señor de la Historia, ante el cual San Fernando es nuestro Patrón.

Publicado en el núm. 225 de Trocha, de mayo de 2021. Editado por Veteranos OJE - Cataluña. Ver portada de Trocha en LRP. Para recibir actualizaciones de Trocha.

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Estatua ecuestre de Fernando III en Sevilla, de fondo una vigilia en su memoria celebrada en la misma plaza sevillana en donde se halla el monumento.
«Te pedimos guía y luz».

«Te pedimos guía y luz».


Sacamos de nuestra biblioteca histórica el librillo de la Vigilia de San Fernando correspondiente al Día de la Promesa de 1963. Lo hojeamos y abrimos al azar una de sus páginas. Allí, en el texto correspondiente al Primer Nocturno, podemos leer: Como San Fernando, empeñado desde ese día en que prestó juramento de Caballero en una batalla que llenó su vida para luchar la batalla del Señor. Batallas contra nuestros egoísmos, contra nuestros apetitos; batallas para lograr una España mejor en un mundo mejor.

Dejamos para otro momento la relectura del texto completo ⎼que nos hará recordar nuestros años infantiles⎼ y meditamos sobre lo que acabamos de leer. Habla de batallas (seguro que esa palabra escandalizará en estos tiempos de pacifismo buenista y políticamente correcto) y estas se refieren a dos ámbitos inseparables: el personal, el propio de cada ser humano, y el colectivo. Sabemos que ambos están imbricados entre sí y que no se puede lograr el uno sin el otro.

Mal se puede pretender transformar lo que nos rodea si, en nuestro interior, hemos sido incapaces de esa transformación humana; mal se puede insistir en una España mejor y un mundo mejor si nuestra mentalidad, nuestra conducta, nuestros hábitos y nuestros pensamientos, van acordes con la España y el mundo que ahora nos rodean, porque ni la una ni el otro nos gustan. Es decir, si nuestros intereses, nuestros parámetros mentales y nuestra moral están aferrados a lo injusto, a lo disperso, a lo irresponsable, a la falta de armonía, en suma, en el hombre y sus destinos y entre los hombres.

Como cuando algunos hicimos las primeras promesas en aquellos años 60, debemos elevar nuestra mirada hacia lo Alto (arriba, siempre arriba), hacia Dios, el Señor de la Historia, ante el cual san Fernando es nuestro Patrón, es decir, intercesor, desde siempre. Por ello, como dice la letra de su himno ⎼el que hemos entonado tantas veces⎼ a la altura de este año 2021, le pedimos guía y luz.

Y, por supuesto, regresaremos a los textos de los tres Nocturnos de aquel año de 1963, antes de musitar, en el fondo de nuestros corazones, el día 30 de mayo, el Sí, prometo, ahora desde nuestra madurez ilusionada, con el ruego especial de que san Fernando no permita que caigamos jamás en el desaliento.

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