Redacción
17:49
29/07/26

Reforma agraria de JA y conservación de los montes

Como complemento al artículo «¿Por qué Covaleda funciona donde otros fracasan?», este análisis reúne los datos que permiten valorar en qué medida la reforma agraria planteada por José Antonio Primo de Rivera podría haber contribuido a la conservación de los montes y qué propuestas se consideran hoy viables para afrontar la crisis forestal

  • Nota: Este artículo no es de opinión
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Reforma agraria de JA y conservación de los montes

En qué podría favorecer a la conservación forestal la reforma agraria planteada por José Antonio Primo de Rivera

La reforma agraria planteada por José Antonio Primo de Rivera en los años 30 (articulada en los puntos programáticos de Falange y en sus discursos sobre la "Revolución Nacional-Sindicalista") no estaba diseñada específicamente como un plan ecologista, sino como una profunda reestructuración socioeconómica del campo español.

Sin embargo, sus principios de propiedad comunitaria, rentabilidad social de la tierra y repoblación forestal sistemática planteaban un escenario que habría favorecido la conservación de los montes mediante fórmulas muy similares a las que hoy explican el éxito del "Modelo Soria":

1. El fin del absentismo y el minifundismo destructor

  • El problema histórico: El abandono forestal actual en zonas como Ávila o Madrid se debe en gran parte a la fragmentación de la tierra en miles de propietarios privados que no viven allí (minifundios) o a grandes fincas abandonadas (latifundios deficitarios).
  • El planteamiento joseantoniano: La reforma proponía la expropiación de las tierras cultivables o montes mal aprovechados y la concentración parcelaria. Al eliminar el abandono por parte de propietarios absentistas, todo el suelo forestal pasaba a estar bajo una gestión técnica e institucional obligatoria, impidiendo la acumulación de maleza por desinterés.

2. Sindicalización del bosque y beneficio vecinal directo

  • El paralelismo con la Suerte de Pinos: Primo de Rivera defendía la devolución de las tierras comunales a los pueblos y la creación de "patrimonios comunales" gestionados de forma cooperativa por el Sindicato de la Tierra.
  • Impacto en la prevención: Al igual que en Covaleda, si los habitantes de una comarca reciben de forma directa los beneficios económicos de la explotación maderera, resinera o ganadera de su monte a través del sindicato local, se convierten en los primeros interesados en limpiarlo, vigilarlo y protegerlo contra el fuego. El bosque recupera su valor de "empresa colectiva".

3. Repoblación forestal obligatoria y sistemática

  • El bosque como infraestructura de Estado: La propuesta falangista incluía un plan masivo de reconstrucción del suelo español mediante la hidrología y la silvicultura. Se proyectaba la plantación sistemática de grandes masas forestales para frenar la erosión, regular el clima y generar empleo en las zonas rurales deprimidas.
  • Mantenimiento garantizado: Estas repoblaciones no se concebían como "paisaje decorativo", sino como masas productivas. Al estar vinculadas al empleo local de los jornaleros (asentados en las tierras reformadas), el mantenimiento y desbroce de los caminos y cortafuegos se integraba en el ciclo laboral anual del campo.

4. Coexistencia con la ganadería extensiva ("rebaños bomberos")

  • Defensa de la pequeña explotación: La reforma agraria buscaba dotar a las familias campesinas de una unidad económica viable que combinara agricultura, explotación de maderas y ganadería familiar.
  • El suelo limpio: El fomento de una cabaña ganadera extensiva y caprina fuertemente arraigada en el territorio habría actuado de forma natural como el "pastoreo preventivo" que hoy las administraciones intentan subvencionar a precio de oro, manteniendo los niveles de matorral bajo mínimos.

En resumen

La reforma agraria de José Antonio habría favorecido la conservación forestal porque combatía el abandono rural dotando al bosque de una utilidad económica y social para el vecino del pueblo. Al colectivizar los beneficios del monte bajo un control técnico estatal, se eliminaba el desinterés del propietario privado, que es la raíz del problema de los incendios actuales en el Sistema Central.



Cómo influyeron estas ideas en la política forestal real que aplicó el régimen de Franco

Las ideas corporativistas, de control estatal y de rentabilidad social de la tierra planteadas por la Falange original influyeron de forma directa en el diseño de la política forestal del régimen de Franco. El nexo de unión entre la teoría de los años 30 y la práctica de la dictadura fue el Patrimonio Forestal del Estado (PFE), un organismo que ejecutó la mayor campaña de repoblación forestal de la historia de España, pero que también generó importantes tensiones sociales en el mundo rural.

La influencia real y la aplicación de estas ideas se plasmó en cuatro grandes ejes de actuación:

1. La repoblación forestal masiva y el empleo rural

  • El plan de choque: Inspirado en la idea falangista del bosque como motor de reconstrucción nacional, el PFE (dirigido por ingenieros de montes) repobló cerca de 3 millones de hectáreas entre 1940 y 1970.
  • Absorción de mano de obra: Se utilizó la silvicultura para dar empleo temporal a miles de jornaleros y campesinos empobrecidos durante el invierno (la época de plantación), fijando población al territorio en los años del hambre y la autarquía.

2. El "Consorcio Forestal" como colectivización forzosa

  • Mecanismo de control: Para aplicar el principio de que la tierra debía cumplir una función social, el régimen impuso el sistema de consorcios obligatorios. El Estado firmaba convenios con los ayuntamientos (propietarios de montes comunales) o particulares. El Estado ponía el dinero y la dirección técnica, y a cambio se quedaba con la gestión y la mayor parte de los beneficios de la madera hasta recuperar la inversión.
  • Pérdida de autonomía local: A diferencia del "Modelo Soria" tradicional (donde el pueblo decide y gestiona de forma autónoma), el régimen centralizó las decisiones. El ingeniero de montes del PFE tenía un poder casi absoluto sobre el territorio, decidiendo qué se plantaba y cómo se explotaba.

3. El monocultivo de coníferas y la pérdida del pastoreo

  • La obsesión maderera: Buscando la autarquía económica, el régimen necesitaba celulosa para papel y madera para la construcción. Se plantaron millones de pinos (como el Pinus pinaster o el Pinus halepensis) y eucaliptos, a menudo de forma muy densa y geométrica.
  • El conflicto social: Estas repoblaciones masivas se realizaron frecuentemente sobre antiguos pastizales comunales o zonas matorrales que los vecinos usaban para alimentar a sus cabras y ovejas. Al prohibir el pastoreo en las zonas recién plantadas para que los animales no se comieran los brotes, el régimen destruyó la economía ganadera local de muchas comarcas. Esto provocó un fuerte resentimiento vecinal y un éxodo rural hacia las ciudades, vaciando los campos que se pretendía proteger.

4. La paradoja de los incendios actuales

  • El combustible del futuro: Los criterios de plantación de la época eran puramente productivos y de fijación del suelo erosionado, sin prever el abandono rural que vendría décadas después. Al plantar masas continuas y homogéneas de pinos, y al desaparecer la ganadería que limpiaba el sotobosque de forma natural, se crearon involuntariamente las condiciones estructurales para los "grandes incendios forestales" que hoy sufre España.

En resumen

El régimen de Franco aplicó la visión de Primo de Rivera de un bosque fuertemente gestionado y productivo, pero sustituyó el protagonismo del "sindicato vecinal" por el de la tecnocracia del Estado. Logró hitos históricos en reforestación y empleo, pero a costa de asfixiar los usos tradicionales del monte, acelerando a largo plazo el abandono rural que hoy desprotege a los bosques y que entonces no se supo ver.



Contraste entre las propuestas joseantonianas, la interpretación del franquismo y la situación actual en el siglo XXI

El análisis de la propiedad y gestión forestal en España revela un profundo contraste entre la teoría ideológica de los años 30, la ejecución tecnocrática del franquismo y la crisis estructural que sufren los montes en el siglo XXI.

A continuación, se detalla el comportamiento de los cuatro pilares forestales bajo estos tres periodos históricos:

1. Titularidad y gestión de la tierra

  • Propuestas joseantonianas: Defendían la devolución de los bienes comunales a los municipios y la creación de "patrimonios comunitarios". La gestión recaería en el Sindicato de la Tierra local, buscando que la plusvalía del monte se quedara en el pueblo bajo supervisión técnica del Estado.
  • Interpretación del franquismo: El régimen aplicó una centralización tecnocrática. A través del Patrimonio Forestal del Estado (PFE), obligó a ayuntamientos y particulares a firmar "consorcios forestales". El Estado asumía el control absoluto del monte, decidiendo qué talar y qué plantar, restando autonomía a los vecinos.
  • Situación actual (Siglo XXI): El mapa forestal está fracturado. El abandono del minifundio privado domina el Sistema Central (Madrid y Ávila), careciendo de una estructura comunal o estatal eficiente. Solo reductos históricos como la "Suerte de Pinos" en Soria mantienen con éxito la gestión comunal directa.

2. Rentabilidad económica y uso del bosque

  • Propuestas joseantonianas: El monte se concebía como una empresa mixta de rentabilidad social. Debía proporcionar madera para la industria nacional y, a la vez, permitir los usos tradicionales de subsistencia (leña, resina, pastos) para asentar a la población rural.
  • Interpretación del franquismo: Se priorizó la autarquía industrial y la producción a corto plazo. El régimen se obsesionó con la obtención de celulosa para papel y madera para la construcción, optando por plantaciones masivas y geométricas de coníferas (Pinus) y eucaliptos.
  • Situación actual (Siglo XXI): El pinar tradicional ha dejado de ser rentable en amplias zonas debido a la competencia internacional de la madera. Al perder su valor económico, el monte ya no genera empleo local en Ávila o Madrid, transformándose en un gasto público de mantenimiento o en mero paisaje residencial.

3. Coexistencia con la ganadería y el mundo rural

  • Propuestas joseantonianas: Su modelo defendía la compatibilidad total de las masas forestales con la pequeña explotación ganadera familiar. Las cabras y ovejas locales eran vistas como un elemento indispensable de la economía rural.
  • Interpretación del franquismo: El régimen sacrificó la ganadería extensiva en favor del árbol. Para proteger los brotes de las nuevas repoblaciones, se prohibió el pastoreo tradicional en millones de hectáreas. Esta decisión arruinó a miles de pastores y aceleró el inicio del éxodo rural hacia las grandes ciudades.
  • Situación actual (Siglo XXI): La práctica desaparición de los rebaños ha dejado el sotobosque sin su "limpiador natural". Las administraciones actuales se ven obligadas a gastar millones de euros públicos en subvencionar artificialmente a los pocos ganaderos que quedan (los "rebaños bomberos") para intentar rebajar la biomasa del suelo.

4. Modelo de prevención e incendios forestales

  • Propuestas joseantonianas: El riesgo de incendios se combatía mediante el arraigo local. Un campesino socio del sindicato de su pueblo protegería el monte de forma voluntaria porque el fuego destruiría su propio sustento económico.
  • Interpretación del franquismo: No se previó el peligro de los incendios a largo plazo. Se diseñaron masas forestales continuas, densas y homogéneas, ideales para la producción maderera de la época pero altamente inflamables ante un escenario de abandono, impensable en aquella época que llegara al nivel de nuestros días.
  • Situación actual (Siglo XXI): Es la era de los grandes incendios forestales. La continuidad vegetal heredada, combinada con la acumulación de matorral por el abandono rural y los efectos del cambio climático, genera fuegos incontrolables que superan la capacidad de los modernos y costosos servicios de extinción.


Qué opciones podrían ser viables para resolver los problemas actuales

Para resolver la crisis forestal actual en el siglo XXI —marcada por el abandono rural, la falta de rentabilidad y los grandes incendios forestales—, los expertos proponen transicionar desde un modelo de "extinción" hacia un modelo de gestión del paisaje y bioeconomía. Las soluciones viables combinan la tecnología moderna con la recuperación del espíritu de beneficio local que hacía funcionar a la Suerte de Pinos.

Las principales opciones viables estructuradas por su viabilidad técnica y económica son las siguientes:

1. Movilización de la propiedad forestal abandonada

  • Asociaciones de propietarios y cooperativas: Crear agrupaciones forestales obligatorias o incentivadas fiscalmente para unificar miles de minifundios privados (como los de Ávila) en una sola unidad de gestión. Esto permite contratar maquinaria y planificar desbroces a gran escala, reduciendo los costes por hectárea.
  • Bancos de tierras forestales: Creación de registros públicos donde los propietarios que no deseen o no puedan mantener sus montes cedan su gestión temporalmente al ayuntamiento o a empresas locales a cambio de un canon, evitando que las parcelas se conviertan en polvorines de matorral.

2. Pago por servicios ambientales (PSA) e impuestos verdes

  • Financiación urbana del entorno rural: Dado que la madera ya no es rentable en muchas zonas del Sistema Central, el bosque debe cobrar por los servicios que presta a las ciudades (fijación de carbono, retención de agua, biodiversidad).
  • Mecanismo: Aplicar una tasa mínima en el recibo del agua o del IBI de las grandes metrópolis (como Madrid) destinada directamente a un fondo de prevención gestionado por los municipios de la sierra para limpiar sus montes.

3. Fomento de la bioeconomía local y economía circular

  • Transición energética a la biomasa: Sustituir calderas de gasoil en edificios públicos, colegios y urbanizaciones por calderas de biomasa alimentadas exclusivamente con el matorral y los residuos forestales triturados de las limpiezas perimetrales. Esto crea un mercado local para el residuo del monte.
  • Ecoturismo y micología: Implementar acotados micológicos (como el modelo Micocyl de Castilla y León) donde recolectores y turistas paguen una tasa regulada que sufrague directamente las cuadrillas de limpieza invernal del municipio.

4. Profesionalización de los "rebaños bomberos"

  • Subvenciones directas por objetivo: Consolidar el pastoreo preventivo pagando a los ganaderos no por la venta de carne o leche, sino por el "servicio de desbroce ecológico" (entre 100 y 300 € por hectárea).
  • Escuelas de pastores: Financiar con fondos públicos la formación y el acceso a la vivienda de jóvenes que deseen instalarse en entornos como la Sierra Oeste de Madrid para gestionar ganadería extensiva caprina en las franjas de interfaz urbano-forestal.

5. Adaptación del paisaje al "cambio climático".

  • Paisajes mosaico: Romper la continuidad de los grandes pinares heredados del épocas anteriores que no previeron el futuro mediante la creación de franjas de cortafuegos verdes (campos de cultivo, viñedos o plantaciones de árboles de hoja caduca menos inflamables como castaños o robles). Esto impide que el fuego avance en frentes kilométricos.
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