Cuando la burocracia llega después del incendio

Una escalera arde mientras comités, políticos y bomberos se reparten competencias y responsabilidades. Cuando por fin todos se ponen de acuerdo, ya no queda escalera que salvar.

2026-09-06-Alejandro-1w
Cuando la burocracia llega después del incendio

Esto no es una escalera ni un incendio

—Hay un incendio, ¡rápido!, llama a los bomberos. —Espera. —¿Espera, qué? —Primero, hay que evaluar la situación. Para ello, hay que trasladar la situación al Comité Técnico de Coordinación de la Escalera de Vecinos (CTCEV), integrado por un representante de cada piso y coordinados por un presidente y secretario, a elección por mayoría efectiva entre sus miembros. Tras la realización del respectivo informe, de carácter preceptivo, se trasladará al presidente de la comunidad, que, tras haber escuchado el informe, decidirá si llamar o no al jefe de Bomberos. Si el presidente de la comunidad lo considera, podrá declarar el estado de emergencia y solicitar el despliegue de bomberos, que tendrá que ser aprobado por el jefe de estos. —A todo esto, ¿no se estaba quemando la escalera?


Los bomberos llegan sin medios

El caso es que, al final, de comisión a comisión y unos días después, aparecieron los bomberos. Pero sólo los bomberos. Quiero decir, sin las mangueras, ni el material, ni el camión de bomberos. Porque las crisis incendiarias —defendía el jefe de Bomberos— deben resolverse con respuestas incendiarias, no acuáticas.

Al humo del fuego se le juntó el humo de la comunicación política, porque resultó que había disparidad de ideología entre el jefe de Bomberos y el presidente de la comunidad. El primero acusó al segundo de inepto por no haber invertido suficiente dinero en los extintores del pasillo (cuestión plenamente cierta, por cierto) y de abusar de sus recursos y, al mismo tiempo, el presidente de la comunidad acusó al jefe de Bomberos de no movilizar a sus bomberos:

—Oiga, ¿qué pasa?, ¿qué tienen que venir los bomberos a apagar sus incendios?

—Hombre, no estaría mal si, además de los bomberos, viniesen sus camiones y sus materiales recién comprados, que, de tanto brillo, relucen en Instagram.


Cuando ya no queda nada que apagar

Vaya, definitivamente sí que se ha quemado la casa entera. No pasa nada, sin margen de prisa, acudirán disfrazados con un chaleco de bomberos el presidente de la comunidad y/o el jefe de Bomberos, posarán y se echarán mutuamente las responsabilidades.

Posteriormente, y al margen de las acciones legalmente pertinentes, se podrá crear una comisión de investigación mixta de coordinación y esclarecimiento. Si alguien pide responsabilidades: y la culpa no era mía, y la competencia no era mía, y qué bien que no gobierna el opuesto, puesto que, de ser así, hubiese ocurrido el desastre que acaba de ocurrir.

Y, definitivamente, es necesaria la creación de la Agencia Vecinal de Coordinación y Cooperatividad de Bomberos y Escaleras (AVCCBE). Seguro que el problema era la deficiencia de tal institución.


Los vecinos toman la calle

A la semana siguiente, los vecinos sin casa y cansados se organizaron para acudir a la casa del presidente de la comunidad para protestar. Y sí, sólo se organizaron porque, cuando estaban a 800 metros de la misma, ya les estaba esperando un cordón policial armado que no sólo bloqueaba las calles de acceso a la casa del presidente de la comunidad, sino que también impedía que la gente saliese o entrase sin la autorización policial.

—Oye, ¿y cómo lo supieron y se organizaron tan rápido? ¿Acaso el Comité Técnico de Coordinación de la Escalera de Vecinos no tenía competencia en materias policiales?

—Sí, sí que las tenía.

El presidente salió a calmar las aguas y defendió que las competencias de los bomberos eran, lógicamente, del jefe de Bomberos. Y ahí ya se dividieron los vecinos. Algunos quisieron irse a manifestar contra el jefe de Bomberos y otros, por contra, plantearon que, hombre, tampoco hay que radicalizarse.


Cuando sí hay prisa

Un mes después, los vecinos sin casa y cansados decidieron que, si ni la comunidad de vecinos ni la jefatura de Bomberos les ofrecían protección, ellos no pagarían sus tasas.

Curiosamente, de nuevo, el presidente de la comunidad se presentó en las casas junto con la policía y les amenazó con que, si no pagaban, les expropiaría sus casas hasta saldar las deudas —una pena que las casas estaban quemadas—.

De nuevo, ¿estas resoluciones no tenían que pasar por el mismo Comité Técnico de Coordinación de Escaleras y Vecinos?

Sí, sí que tenían que hacerlo. Pero lo hicieron en menos de 24 horas.


Una agencia para las cenizas

Al final de esta historia, tanto el presidente de la comunidad como el jefe de Bomberos acordaron consensuadamente y creyendo férreamente en el proyecto por el cual se crea la Agencia Vecinal de Coordinación y Cooperatividad de Bomberos y Escaleras (AVCCBE).

Una pena, eso sí, que la escalera era ya simplemente cenizas.

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