Huellas

El origen de la “F” y la “Y” al Mérito en el Servicio

La imagen recoge la Bandera Capitana de Cristóbal Colón, portada en 1492. Las iniciales de Fernando y de Ysabel dieron origen a las recompensas al mérito en el servicio en Juventudes.

Las tradicionales distinciones de la O.J.E. y de la antigua Sección Femenina, conocidas como la “F” y la “Y”, hunden sus raíces en un decreto firmado en 1939. Su simbolismo, evolución y aplicación práctica forman parte de la historia interna de varias generaciones.

El nacimiento de las distinciones

La gran mayoría de asociados en nuestra Hermandad proceden de las primeras etapas de la Organización Juvenil Española —años 60 y 70— y algunos de ellos recibieron la recompensa al mérito en el servicio de la “F”, en sus cuatro categorías: verde, roja, de plata y de oro. Paralelamente, las afiliadas de la Sección Femenina podían ser recompensadas con la “Y”. Sin embargo, pocos conocen el verdadero origen histórico de estas distinciones y el largo recorrido reglamentario que han mantenido hasta nuestros días.

El presente artículo reúne y amplía diversos materiales procedentes de la revista Lucero, editada por la Hermandad del Frente de Juventudes - Doncel Barcelona, junto con otras fuentes documentales y legislativas consultadas posteriormente para profundizar en la evolución histórica de esta recompensa.

Fernando e Ysabel: el simbolismo de las iniciales

Evidentemente, las “F” y las “Y” representaban las iniciales de los nombres de los Reyes Católicos: Fernando e Ysabel —esta última con la grafía del siglo XV—, por lo que se aplicaban a los dos sexos respectivamente. La elección de esas letras no respondía únicamente a un criterio identificativo, sino también a una voluntad de enlazar las organizaciones juveniles con una determinada idea de continuidad histórica de España, muy presente en la simbología institucional de la época.

Aquella evocación histórica no era un detalle menor, sino parte de toda una estética política y educativa característica de los años cuarenta.


El decreto fundacional de 1939

Pero el punto de arranque oficial de estas recompensas se remonta, nada menos, que a 1939. Efectivamente, con fecha 27 de octubre de ese año, el general Muñoz Grandes, secretario general de FET y de las JONS, firma el decreto que dice textualmente:

  • Artículo primero: Se adoptan la “Y” y la “F” como emblemas para recompensar los hechos meritorios realizados por los afiliados femeninos y masculinos, respectivamente.
  • Artículo segundo: La “Y” y la “F” se colocarán en la manga izquierda del uniforme, a la altura media del brazo y en su parte anterior.
  • Artículo tercero: Se establecen, dentro de cada una de las recompensas citadas en el artículo primero, tres categorías, según los méritos contraídos: a) de primera clase, bordada en oro; b) de segunda clase, bordada en plata, y c) de tercera clase, bordada en rojo.
  • Artículo cuarto: Podrán concederse recompensas colectivas, en oro, plata o rojo, cuando se trate de premiar algún hecho realizado en el mismo tiempo y lugar por un grupo de camaradas (…).

El artículo quinto precisaba además que, cuando sus poseedores perteneciesen a las organizaciones juveniles femeninas o masculinas, «se llevarán encerradas en un círculo verde».

También resulta significativo que el propio decreto regulase con precisión el lugar donde debían lucirse las insignias. Ese detalle revela la importancia concedida a la uniformidad y al valor ejemplificador de las recompensas dentro de la vida cotidiana de las organizaciones juveniles.


Del Frente de Juventudes a la O.J.E.

De la cartilla de actividades de la OJE (1960/1977)

Así pues, ya conocemos el origen de la especial recompensa. Sin embargo, faltaba dilucidar cómo se produjo su aparición específica en el ámbito de la Organización Juvenil Española.

Para ello ha resultado especialmente útil la consulta del Compendio Legislativo de Condecoraciones Españolas —edición actualizada a 1 de abril de 2020—. Gracias a dicha recopilación documental hemos podido comprobar que, por Orden Circular 547, de 9 de noviembre de 1960, se estableció oficialmente la “F” verde, roja y plata— al mérito en el servicio, entre otras recompensas, «para premiar a los que bien por su entrega generosa y constante, o por realización de hechos de gran trascendencia para el Frente de Juventudes, sean merecedores de tal distinción».

Posteriormente, en la nueva redacción de fecha 30 de mayo de 1963, aparece ya la categoría de oro de dicha recompensa. Además, su artículo 15 circunscribe expresamente el otorgamiento de la distinción a los afiliados de la Organización Juvenil Española, «que por su entrega generosa y constante o por la realización de hechos de gran trascendencia para la Organización sean merecedores de tal distinción». El artículo 17 señalaba: «La colectiva, en oro y plata, se crea para premiar a delegaciones o unidades que destaquen en el servicio y tengan una relevante actuación en el cumplimiento de una mayor superación».

En definitiva, lo que puede observarse en esta normativa no es más que un acomodo a la nueva realidad de la Delegación Nacional de Juventudes, heredera del Frente de Juventudes, y a la consolidación institucional de la O.J.E. con motivo de su fundación en 1960.


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