Manuel Parra
19:54
28/09/21

La carnaza

28/09.- La carnaza está servida... manifestantes de extrañas convocatorias cantando el 'Cara al sol' o haciendo ostentación de simbología nacional y 'azul'. (...) Se trata de carnaza, empleada en la propaganda mediática para que se horroricen los ciudadanos. (...) Mi total repulsa y asco, tanto por los ejecutores como por los inspiradores.


Publicado en la revistas: Desde la Puerta del Sol núm. 507 (28/SEP/2021), y Gaceta Fund. J. A. núm. 349 (OCT/2021). Ver portadas: Desde la Puerta del Sol y Gaceta FJA en La Razón de la Proa (LRP). Recibir actualizaciones de LRP.

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La carnaza


Dice un viejo adagio político y militar: Logra que tu enemigo haga aquello que más te conviene. Claro que el enemigo también suele conocer esta sentencia y se las piensa bien antes de favorecer la victoria de su adversario. En esta tesitura, entra en juego poner carnaza, es decir, ofrecer un suculento cebo al que se encamine el otro ciegamente y con el que tus propios intereses salgan favorecidos, aunque esta victoria suponga algún signo de ingenuidad o de imbecilidad por parte de tu antagonista en la lid.

En el último extremo, si fallan tanto el dicho clásico como la carnaza ofrecida, no es extraño que la estrategia se encamine a efectuar o a inspirar sutilmente aquellas acciones que puedan beneficiarnos. Este es un tipo de carnaza que, en los Estados modernos y más sofisticados, corre a cuenta de los servicios de inteligencia o de hábiles maniobreros que se mueven en las trastiendas del Poder; y tenemos algunos ejemplos llamativos en la historia reciente de España… Cuando se ofrece carnaza, se justifican los propios intereses y se satisface a los seguidores, a veces, también ignorantes de la sutil maniobra.

Me han venido a la mente estas reflexiones cuando he contemplado cómo airean los medios oficiales y oficiosos la extraña abundancia de símbolos nacionales o, más estrictamente, falangistas en extrañas manifestaciones públicas que, por sí mismas, predisponen a cualquier ciudadano a actitudes de repulsa. En estos casos, se podría aventurar que, o bien los convocantes y organizadores son escasamente inteligentes ⎼siguiendo el primer supuesto enunciado⎼, o bien se trata de una burda carnaza, con lo que entraríamos de pleno en los dos supuestos posteriores sin ninguna duda.

Hace algunos meses, se trató de una jovencita que, ataviada con una camisa azul y en un supuesto acto de homenaje a la División Azul, vomitaba extrañas frases antijudías, dignas del marqués de Gobineau o de Rosemberg. Recientemente, se ha hecho viral el espectáculo de un cortejo de jóvenes airados en el madrileño barrio de Chueca que gritaban consignas contra los homosexuales y los sidosos; remarcaban los medios ⎼insisto: oficiales y oficiosos⎼ la abundancia de "símbolos nazis y fascistas" y que "se cantó el Cara al sol"; en las imágenes se veían banderas rojigualdas, lo que habrá puesto muy contentos, por otra parte, a los separatistas, a los cuales, en punto al racismo ⎼explícito o implícito⎼ y al supremacismo, nunca les ha ganado nadie.

Desconozco quiénes fueron los organizadores del evento, tanto los que daban la cara como los que podían estar entre bastidores, o sus inspiradores: En realidad, tampoco me importa mucho saberlo, y es seguro que el señor Marlaska pondrá en juego toda su destreza para averiguarlo, ya que entra de lleno en una de sus obsesiones, como es el llamado delito de odio. De todas formas, la carnaza está servida

Lo que sí me importa es repudiar con todo mi ánimo el hecho de que los manifestantes de la extraña convocatoria madrileña cantaran el himno falangista o hicieran ostentación de simbología nacional y azul; no entro en lo de la de carácter nazi o fascista, pues deben ser los partidarios de estas ideologías quienes den su opinión al respecto.

Mi rechazo y mi indignación se basa en algo tan elemental como la radical incompatibilidad de estos modos y actitudes con la elegancia del estilo que preconizaba José Antonio Primo de Rivera, quien siempre rechazó llevar la lucha política al terreno y al nivel de lo soez, de lo chabacano, de lo grosero, especialmente cuando se refería a la dignidad de cualquier persona, aunque esta figurara entre los más contumaces adversarios de sus ideas.

Podría aducir muchos datos históricos al respecto, pero creo que basta con aquella Carta a un estudiante que se queja de que "FE" no es duro (19 de abril de 1934); para quienes no conozcan el artículo al que me refiero, diré que se trata de unas líneas en que José Antonio arremete contra alguien que reclamaba más dureza en la publicación falangista FE; vale la pena transcribir algunos párrafos:

«No te tuvo Dios en su mano cuando escribiste: "si ´FE´ sigue ese tono literario e intelectual, no valdrá la pena de arriesgar la vida para venderlo". Entonces, tú, que ahora formas tu espíritu en la Universidad bajo el sueño de una España mejor, ¿por qué arriesgarías con gusto la vida? ¿Por un libelo en que se llamase a Azaña invertido y ladrones a los exministros socialistas? (…) Si nos plegásemos al gusto zafio y triste de lo que nos rodea, seríamos iguales a los demás. (…) Revuélvete contra nosotros si ves que un día descuidamos el vigor de nuestro estilo. Vela por que no se oscurezca en nuestras páginas la claridad de los contornos mentales. Pero no cedas al genio de la pereza y de la ordinariez cuando te tiente a sugerirnos que le rindamos culto (…)».

Nada, pues, puede haber de Joseantoniano o de falangista, ni siquiera de nacional, en estas manifestaciones espurias, por mucho que se canten el Cara al sol o el Viva España de Manolo Escobar.

Evidentemente, se trata de carnaza, empleada en la propaganda mediática para que se horroricen los ciudadanos y se pueda montar el circo habitual; la insistencia en que "se cantó el Cara al sol" tiene la clara intención, además de mezclar churras con merinas, de confundir, de desprestigiar. Por otra parte, a lo mejor creen que están propinando lanzadas a moro muerto, lo que les resulta muy rentable para ocultar los problemas de hoy. Como joseantoniano ⎼y vivo, a Dios gracias⎼ con mi total repulsa y asco, tanto por los ejecutores como por los inspiradores, puedo asegurar que se equivocan, también en este punto, de medio a medio. Y seguro que los españoles que piensan por su cuenta estarán de acuerdo conmigo al leer estas líneas, aunque discrepen de mis ideas.

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