EDITORIAL DE TROCHA. ENE/2021

A quienes siguen la estrella.

Como aquella que siguieron los Magos hace dos mil años; como las estrellas bajo las que vivimos y nos educamos quienes, ahora, gozamos de la madurez.


Publicado en el núm. 221 de Trocha, de enero de 2021. Editado por Veteranos OJE - Cataluña. Ver portada de Trocha en LRPPara recibir actualizaciones de Trocha.

A quienes siguen la estrella.

A quienes siguen la estrella…


Los veteranos de la OJE de Cataluña, como no podía ser menos, también hemos echado al correo nuestra carta a los Magos de Oriente, aquellos personajes que, contra todo pronóstico de los escépticos y engañando al Herodes de turno, siguieron la Estrella que anunciaba el nacimiento del Redentor de los hombres.

Queremos transmitir desde Trocha parte del contenido de esa misiva –con las limitaciones que las censuras invisibles imponen en nuestros días– a todos aquellos que, en la actualidad, no se recatan de seguir también la estrella, es decir, a los que, sin dejarse ganar por el desaliento y, en claro rechazo a los cantos de sirena de la corrección política y de sus ideologías, mantienen intactas su fe, su esperanza, su ilusión en los Ideales que vivieron en su juventud; porque sabemos que, para ellos y para nosotros, las hojas del calendario, lejos de ser excusa para el abandono, son nuestra amigos, en punto de la constancia y a la lealtad.

Así, hemos pedido a los Magos de Oriente, en primer lugar, la erradicación del maldito virus entre la humanidad, sin distinción de lugares, naciones o razas, porque, fieles a nuestra estirpe hispánica, nos sentimos con vocación de universalidad y nada humano nos es extraño, al ser el hombre filiación del mismo Padre Dios.

Ya más en concreto, hemos pedido por la eliminación de otros tipos de virus, los que dividen a los españoles: los sectarismos, las insolidaridades, los partidismos, los separatismos, las injusticias sociales…; y, porque todos estos virus son contagiados y propagados por la necedad, también incluimos en nuestra carta la erradicación de la estupidez que nos rodea.

Y, además, entre otras cosas a las que nos da espacio esta sucinta editorial, hemos pedido por la juventud, donde se encuentran los resortes vitales que pueden transformar el mundo y España, a los que amamos porque no nos gustan; nos agradaría que los jóvenes, con desprecio absoluto de los señuelos que colocan ante sus ojos, despreciaran las atmósferas turbias y malsanas que rodean a muchos de ellos, y gustaran del aire libre y limpio, con las armas de la inteligencia, la cultura y la voluntad al brazo, y, en lo alto –otra vez– las estrellas.

Como aquella que siguieron los Magos hace dos mil años; como las estrellas bajo las que vivimos y nos educamos quienes, ahora, gozamos de la madurez.

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