EDITORIAL DE TROCHA. OCT/2020

La Hispanidad, en clave catalana.

La Hispanidad supera como idea, como cultura, como proyecto, cualquier particularismo territorial. Supera, incluso, el de un supuesto particularismo español (...) Como catalanes, españoles y europeos, rechazamos toda forma de introversión particularista; las fronteras solo existen en las mentalidades alicortas o ayunas de inteligencia: son un reto, no un límite.

Publicado en la revista Trocha, núm. 218, de octubre de 2020. Ver [PDF] [ÍNDICE] [WEB].
Editado por Veteranos OJE - Cataluña.

La Hispanidad, en clave catalana.

La Hispanidad, en clave catalana


Hay frases rotundas que quedan como sentencias, como aforismos sobre los que no pasa el tiempo y, más aun, como consignas. Y una de ellas, ahora que celebramos el Doce de Octubre, es aquella que nos legó Eugenio d'Ors, nuestro Xenius: Con ningún nacionalismo era compatible el servicio auténtico de la Hispanidad; y añadía:

Si (la idea hispánica) no hubiera nacido en América, hubiera nacido en Cataluña. Aquí donde en perpetua contradicción con todo nacionalismo y con el separatismo de cualquier pelaje se concibió la posibilidad de soberanía sin tierras (…), de la realidad de una idea cultural, donde comulga la particular historicidad de cada pueblo.

La Hispanidad, en efecto, supera como idea, como cultura, como proyecto, cualquier particularismo territorial. Supera, incluso, el de un supuesto particularismo español –en el caso de que se diera bajo un nombre como el de patriotismo constitucional–; supera cualquier visión alicorta de cada pueblo o región encerrada en sí misma y celosa de su vecina; supera, por supuesto, cualquier indigenismo etnicista, normalmente creado de forma artificial desde fuera para perpetuar la verdad del verso rubeniano: Al norte hay un pueblo alegre; al sur, veinte pueblos tristes.

Como catalanes, españoles y europeos, rechazamos toda forma de introversión particularista; las fronteras solo existen en las mentalidades alicortas o ayunas de inteligencia: son un reto, no un límite.

La vocación universalista (es decir, católica) es la clave de la historia de España, al afirmar la dignidad esencial de todos los hombres como criaturas de Dios; al sostener, contra toda predestinación movida por el orgullo o el dinero, la libertad para que cada uno elija, en su dimensión trascendente si quiere salvarse o condenarse; al predicar la Evangelización de Cristo sin distinción de razas, lenguas o culturas; al insistir, en consecuencia, en un Mestizaje creador.

Esa fue la tarea de todos los españoles ante todos los pueblos que hoy son hispanos, mucho más allá de una latinidad confusa. Y ese debe ser el horizonte abierto de todos los que nos oponemos a la estrechez de miras de muchos de los que nos rodean. Y, en consecuencia, un motivo fundamental de rebeldía contra un entorno hostil a la idea de Hispanidad.

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