La Razón de la Proa

EL NORTE DE CASTILLA. 14/ABR/2021

Mucho más que la viuda de Onésimo Redondo.

Una tesis doctoral documenta la amplia trayectoria política de Mercedes Sanz-Bachiller durante el Franquismo y remarca sus logros en la previsión social.

Leer en su web original. Autor.- Enrique Berzal, periodista cultural [Twitter].
Publicado también en Gaceta de la FJA, (MAY/2021). Abrir portada Gaceta de la FJA.
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Mucho más que la viuda de Onésimo Redondo.

Mucho más que la viuda de Onésimo Redondo.


Figura entre las pocas, muy pocas, mujeres que desempeñaron una longeva carrera política en primera línea durante el Régimen franquista. Ni más ni menos que 43 años consecutivos desde que en octubre de 1936 fundara en Valladolid Auxilio de Invierno. Pero si Mercedes Sanz-Bachiller (1911- 2007) logró algo tan excepcional en aquel periodo de la historia de España no se debió sólo a su condición de «viuda de Onésimo Redondo», circunstancia de alta carga simbólica. Tampoco la lealtad a Franco explica por sí sola dicho protagonismo. Hay que tener presente, por tanto, que se trató de «una persona capaz y preparada para desempeñar todas esas responsabilidades», que fueron desde Auxilio de Invierno hasta la jefatura de la Obra Sindical de Previsión Social, pasando por las Cortes y el Consejo de Administración del Instituto Nacional de Previsión. 

Es la interpretación que defiende la historiadora María Jesús Pérez Espí en su tesis doctoral Mercedes Sanz- Bachiller. Biografía política, dirigida por el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Rovira i Virgili Joan Maria Thomàs y recientemente publicada por la Universidad de Valencia. Para la autora, estamos ante una mujer «con una altísima capacidad de liderazgo (...), muy hábil para conectar con las personas necesarias en cada momento, darles responsabilidades y organizarlas», a lo que habría que sumar su fuerte carácter y personalidad, muy «condicionada por su particular odisea emocional».

Pérez Espí lo documenta con rigor y profusión de fuentes en una obra de fácil lectura y para cuya redacción ha tenido acceso al archivo particular de la biografiada. Por eso desvela una extensa carrera política centrada de manera prioritaria en la previsión social, que tampoco se vio a salvo de intrigas, tiranteces y problemas con personalidades relevantes del Régimen.

Madrileña de nacimiento aunque vinculada a la localidad vallisoletana de Montemayor de Pililla, de donde eran originarios sus padres, su matrimonio con Onésimo Redondo, líder castellano de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas (JONS), determinó su implicación en política. Mercedes Sanz-Bachiller se involucró en la preparación de la sublevación militar contra la República y, pocos días después del asesinato de su marido en Labajos, el 24 de julio de 1936, fue nombrada por su cuñado, Andrés Redondo, jefa provincial de la Sección Femenina de Falange.

Siguiendo el modelo de la Winterhilfe nazi, en octubre de 1936 creó Auxilio de Invierno –luego Auxilio Social– junto con Javier Martínez de Bedoya para socorrer a huérfanos e hijos de fusilados o muertos en los frentes, lo cual suponía el reconocimiento implícito de la brutal represión desatada por los sublevados en la capital del Pisuerga. Como delegada nacional lideró la expansión de la obra suscitando serios recelos entre las jerarquías de la Iglesia católica y de los organismos nacionales de beneficencia, pero también entre los sectores falangistas representados por Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de Falange y jefa nacional de la Sección Femenina, y Ramón Serrano Suñer. Potentes intrigas que, unidas a su matrimonio con Martínez de Bedoya, terminaron por decantar la voluntad de Franco del lado de la hermana de José Antonio, forzando con ello la dimisión irrevocable de nuestra protagonista. Convencida de que la mujer podía compaginar la actividad política con las labores consideradas propiamente femeninas, pues, como señala la autora, Mercedes «siempre defendió el rol tradicional de la mujer como madre y esposa», a partir de 1941 se abre una segunda etapa en su longeva carrera política. El entonces ministro de Trabajo José Antonio Girón, jonsista de primera hora y buen amigo de Onésimo Redondo, propició su nombramiento como vocal del Consejo de Administración del Instituto Nacional de Previsión, puesto que desempeñó entre 1941 y 1979, y jefa nacional de la Obra Sindical de Previsión Social entre 1941 y 1974. Además, de 1943 a 1967 fue procuradora en Cortes.

Sanz-Bachiller se volcó en la previsión social participando en hitos como la puesta en marcha del régimen especial de seguros sociales en el sector agrario, el fortalecimiento de las mutualidades laborales, la redacción del proyecto del Plan Nacional de Seguridad Social, la implantación de los Seguros Sociales Unificados –antecedente del futuro sistema de Seguridad Social–, y la implantación de programas de prevención de accidentes laborales y enfermedades profesionales.

Y aunque a partir de 1957 el nuevo ministro de trabajo, Fermín Sanz Orrio, puso serias trabas a su labor, ello no se tradujo en un retraimiento político. Pérez Espí documenta, por ejemplo, su participación como procuradora en Cortes con ocasión del proyecto de ley «Derechos políticos, profesionales y de trabajo de la mujer», destacando su posición favorable a la presunción de autorización marital para que aquella pudiera acceder al mercado laboral: «No cuestionó nunca el permiso marital en sí, que ella consideraba derecho del varón», señala la autora, pero defendía que «la ley contemplara la presunción de autorización marital» atendiendo a casos como los de muchas familias en las que, por distintas razones, la mujer tenía que trabajar fuera del hogar. Su posición, sin embargo, era minoritaria, por lo que acabó imponiéndose el punto de vista más restrictivo, y mayoritario, que imponía la autorización del marido cuando así lo exigiera la ley.

Como demuestra el libro de Pérez Espí, la historia no ha sido del todo justa al relegar a Mercedes Sanz-Bachiller al papel de «viuda de Onésimo Redondo» o primera delegada de Auxilio Social, pues su amplia trayectoria política revela que «fue una mujer respetada y valorada en el desempeño de sus funciones, un caso verdaderamente extraordinario en el panorama político de la dictadura, una nota discordante en un mundo de varones, el político, el de lo público».


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Mercedes Sans-Bachiller habla sobre ella... (Publicado en el digital El Mundo, reportaje La Guerra Civil, 70 años después).

Soy madrileña de Chamberí. Por casualidad, porque mis padres fueron una temporada a Madrid por negocios. Mi historia es francamente triste. Me quedé huérfana a los catorce años. Mi padre murió cuando yo tenía tres años y un poco después murió mi madre. Mis padres estaban separados, algo un poco raro para la época. Mi padre era un hombre de una inteligencia privilegiada y con una imaginación extraordinaria. Debió morir con treinta y pocos años, y ya había ido tres veces a Argentina. Esto ahora es normal, pero entonces no lo era. Se tardaba un mes en ir a Argentina. Era un espíritu inquieto, un aventurero con ganas de conocer el mundo y de no quedarse en el pueblo. Nació en Montemayor de Pililla, en Valladolid.
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