La conquista del Mundial ha reabierto el debate sobre la conveniencia de dotar al Himno de España de una letra. «Canta España» propone un mensaje de unidad, paz y esperanza acorde con el siglo XXI.
Un himno para ser cantado
Canta España!
Tus sueños y alegrías te acompañarán
a un bello amanecer.
¡Canta España!
Tus pueblos y tu historia te protegerán,
te harán siempre crecer.
Juntos unidos, un mismo latido,
un solo corazón que te amará hasta el fin.
Juntos unidos,...
¡Canta España!
Tu esfuerzo y tus gentes, tu diversidad
son nuestra identidad.
¡Canta España!
Tus mares y tus tierras te resguardarán
con generosidad.
Juntos unidos, un mismo latido,
un solo corazón que te amará hasta el fin.
Juntos unidos,...
Letra, producción musical e intérprete: Alejandro Abad | www.alejandroabad.com
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Una afición que también necesita una voz
La reciente conquista del Mundial ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión que trasciende el deporte. Cuando miles de españoles celebraban el triunfo de la selección, el himno nacional volvió a sonar con la emoción de siempre, pero también con la limitación de carecer de una letra que pudiera ser entonada por toda la afición. Mientras otras selecciones convierten el canto colectivo en una expresión de identidad colectiva, España continúa dependiendo del tarareo, emocionante, sí, pero insuficiente para canalizar todo el entusiasmo de un pueblo.
La propuesta Canta España, del compositor Alejandro Abad, demuestra que es posible abrir este debate desde la serenidad y el consenso. No se trata de sustituir la emoción que ya despierta la Marcha Real, sino de enriquecerla con unas palabras capaces de unir generaciones y sensibilidades. Un himno cantado fortalece la participación popular, refuerza el sentimiento de pertenencia y ofrece una imagen de cohesión que acompaña con naturalidad los grandes momentos nacionales, especialmente aquellos que se viven con intensidad en el ámbito deportivo.
Un mensaje para el siglo XXI
Más allá de su valor musical, la letra propuesta destaca por el contenido de su mensaje. Frente a numerosos himnos nacionales nacidos en épocas de guerras, revoluciones o luchas por la independencia, donde abundan las referencias a la sangre derramada, las armas o la victoria sobre el enemigo, Canta España propone un lenguaje profundamente distinto. Habla de sueños, de esfuerzo común, de diversidad, de historia, de pueblos y de un corazón que ama a su nación, situando la unidad y la convivencia en el centro del relato.
Quizá esa sea precisamente su mayor virtud. España del siglo XXI no necesita un himno que evoque viejos enfrentamientos, sino una letra que invite a construir juntos el futuro desde el respeto, la generosidad y el amor a la propia patria. Un himno no tiene por qué ser un canto a la guerra; puede ser una afirmación serena de los valores que una sociedad desea transmitir a las nuevas generaciones. Si algún día la Marcha Real incorpora una letra asumida por todos, sería deseable que, como esta propuesta, hablase más de esperanza que de recelos, más de concordia que de conflicto y más de vida que de muerte.

