…Y en Cuba tienen otra herida.
Estrategia global y nuevas tensiones geopolíticas
De mi ya lejana adolescencia recuerdo algunos versos sueltos de un largo poema que oí recitar a un amigo algo mayor; de todas formas, aquellas rimas forzadas, de fuerte, reivindicativo y desvergonzado contenido, debían de ser mucho más antiguas, acaso de la época del bloqueo y del aislamiento internacional de España, y siempre previas al pacto con los EE.UU., que esto sí se corresponde con los inicios de mi memoria juvenil.
En todo caso, la poesía de marras sonaba recia y bien, pues no hacía más que reflejar un ancestral litigio de nuestros antepasados hacia el mundo anglosajón, que había comenzado con el aporte británico en las guerras de emancipación de los territorios hispanos de América, seguía con el expolio a México de más de la mitad de su territorio por parte del vecino del norte (Arizona, Nuevo México, Utah, California, Texas, etc.) y continuaba con aquel curioso incidente del Maine y la guerra del 98; he de confesar que, por mi parte, ya muy jovencito, nunca acabe de creerme aquella épica de El Álamo y cosas por el estilo…
Pero la historia quedó así y no hay que darle vueltas, por mucho que se empeñe la actual presidenta mexicana en reclamar perdones españoles por la bizarría de Cortés y sus muchachos y por mucho que nos hayan defraudado las disculpas del rey ante esa señora. Es mejor centrarnos en la actualidad para ver cómo podemos salir los seres humanos del caos generalizado en que se encuentra nuestro mundo. De paso, podemos recordar que, salvo la SGM y el asuntillo de Granada, los EE.UU. han perdido todas las guerras posteriores en las que han asomado la cabeza.
Memoria, historia y viejos agravios
Porque resulta que ahora el amigo americano bajo el mando del señor Trump se ha empeñado en redibujar el mapamundi, desarbolando o anulando a sus enemigos reales o imaginarios; al llegar a este punto, uno quiere ser ecuánime y no caer en el oportunismo y demagogia de la izquierda española, pero tampoco agachar la cabeza tras cada aventura que se le ocurra emprender al inquilino de la Casa Blanca.
Como español e hispano que soy, me solidarizo de todo corazón con las poblaciones de Cuba y Venezuela, pues conoce por testimonios directos lo que vienen sufriendo y su carestía de lo más elemental, con excepción, claro, de las cúpulas dirigentes que son la versión actual de aquella dictadura del proletariado que nunca ejerció este proletariado y sí el Partido Único omnipotente. Ahora bien, ¿en nombre de qué arremeten los EE.UU. contra las tiranías que tienen sojuzgados a cubanos y venezolanos? ¿Y con qué finalidad pugnan contra esas naciones, que son hispanas malgré lui?
Intereses, ideología y la herida persistente de Cuba
Como decía en un artículo anterior, no será por un prurito democrático, para garantizar a las poblaciones unos derechos y libertades políticas y económicas, sino para tener cubierta lo que consideran su trastienda, siguiendo así una trayectoria histórica ininterrumpida. En el caso de Cuba, se pueden aplicar los versos iniciales de este artículo, pues España tiene allí una herida, que, por mucho que haya cicatrizado por el tiempo, fue real y ominosa.
Tampoco pueden argüir que se trata de una cruzada anticomunista; todos sabemos que el socialismo comunista es, históricamente, una consecuencia directa del capitalismo; ahora, podemos hablar de neomarxismo y de neocapitalismo, pero los fundamentos de la ecuación permanecen idénticos; podemos acudir a un testimonio antiguo, el de un comunista que fue expulsado del paraíso de la URSS por denunciar los contrasentidos; se trata de Nicolás Berdiaeff, que es rotundo en su diagnóstico: «Es la sociedad burguesa la que ha engendrado el socialismo y la que nos conduce a él. El socialismo es carne de la carne y sangre de la sangre del capitalismo»; y sigue afirmando: «Los socialistas toman de la sociedad capitalista su materialismo, su ateísmo, sus luces artificiales, su hostilidad hacia el espíritu y hacia toda la vida espiritual». Muchos pensadores coincidieron con este diagnóstico antaño, entre ellos nuestro José Antonio Primo de Rivera.
Capital, poder y continuidad en el mundo hispano
Si llevamos esas palabras a la actualidad, veremos que poco ha cambiado el panorama; el gran capital, ahora globalizado y tecnificado al máximo, no pretende la regeneración de los valores del espíritu, sino la sumisión en aquellos lugares que no le son fieles; y no hace falta repetir los inmortales versos de Rubén Darío en su diatriba contra Roosevelt, que todos conocemos; la cuestión es que las heridas del mundo hispánico siguen supurando y son de actualidad ante las proclamas de liberación del señor Trump.
De nuevo, el papel de la España actual, gobernada por esa amalgama de izquierdas se ha quedado en un simple y zafio antiamericanismo del norte, y no por ansias de libertad, de justicia y de remediar las carencias de unas poblaciones hermanas, sino por un vulgar remake de sus viejas consignas; y de nuevo la derecha española se encuentra desarbolada de argumentos ante esta situación.
España y la ausencia de una voz sobre la Hispanidad
El concepto y la idea de Hispanidad no cuenta en España, por ahora, con adalides ni pensadores profundos que pongan las cosas en su justo término, y solo se piensa en las consecuencias económicas. Me temo, por lo tanto, que este artículo no alcanza más allá de un desahogo personal de un español e hispano de a pie…
En relación al poema que se refiere el autor, se trata de Cuatro décimas de un español con fiebre que figura en la obra poética Versos bajo el tricornio, de Amalio Salguero Santos, escritos durante el periodo de la SGM. Se reproduce la cuarta décima, uno de cuyos versos ha dado titulo al artículo:
El español que se olvida
de que existe Gibraltar
y al otro lado el mar
en Cuba tienen otra herida
ha de vergüenza perdida.
Y si forma en la recluta
que al aliado tributa
y a España el honor empaña
no es hijo de nuestra España
porque es un hijo de p...