Terminar y volver a empezar.

Se termina el año 2023; y, sin espacio de tiempo, nos encontramos en un año nuevo que portará la designación de 2014.


​​Publicado en la revista El mentidero de la Villa de Madrid (30/DIC/2023). Ver portada El Mentidero en La Razón de la Proa (LRP). Solicita recibir el boletín semanal de LRP.

Si hacemos balance tendremos que reconocer que hay compatriotas que durante 2023 lo habrán pasado bien, probablemente habrán tenido la oportunidad de disfrutar de vacaciones en playas o montañas, en buenos hoteles o en casas rurales, en pisos dedicados al turismo o en la vieja casa familiar del pueblo. Pero si la visión comprende el total de la nación, también podemos apreciar que no pocos coterráneos no habrán tenido esa oportunidad, y no serán pocos los que han saboreado los calores en su casa de siempre, aunque algunos habrán tenido la oportunidad de visitar alguna piscina y, en ese tiempo una cifra más que respetable habrán arrastrado por las calles sus enseres por carecer de lugar donde vivir, o se habrán visto obligados a acudir a comedores de caridad a tomar una comida –quizá la única en todo el día–, o a recoger una bolsa para que poder alimentar a toda la familia.

¿Por qué un año tan nefando? Si se lo preguntamos a Pedro Sánchez o a alguno de los chupópteros que viven del presupuesto nacional gracias a las dádivas del citado, asegurarán que en España no existe la mendicidad, que el estado generoso otorga dotaciones a todos los que lo necesitan, que no deben hacer casos de los malvados de la derechas o de ultraderecha con sus falsedades, que el gobierno sanchista tiene todo previsto para que los españoles no pasen hambruna. Ello es la cantinela incluso de Pedro cuando habla por la tele, cuando da su mensaje de... –será de año viejo pues la Navidad a él no le va– sin acordarse de la plantilla de casi tres millones de parados que se reparten por toda España, pues es un dato que se escabulle entre las mentiras que brujulean en su mirada, y suelta por la boca al presentar un país que nada tiene que ver con el que se desprende de lo sugiere el Rey en su mensaje de Nochebuena, mensaje con el que coincidimos la mayoría de los españoles que no forman parte de la piara sanchina.

Lo malo es que los horizontes que aparecen tras las nubes nos auguran un año 2024 parecido a 2023, y a los que nos ha ido ofreciendo Pedro Sánchez desde que se aupó al Gobierno de España. Aunque, también debemos reflejarlo, la esperanza, que nunca la perdemos, nos dice que Pedro en algún momento topará con una piedra de su paradójico camino, pues es incomprensible cómo no ha topado con ella hasta ahora. ¿En qué punto estará? ¿Quién se la pondrá para que dé con la crisma en el suelo? Aunque movemos los datos dentro del cubilete, no atinamos a decir cuál de ellos será el que eche sobre la mesa el que permita ganar la partida.

A todo esto, amigos, seguir yendo a la Puerta del Sol a tomar las uvas, o tomarlas en casa con alegría o en las plazas de vuestro lugar; bailar, cantar, gritar ¡Viva España!, que no está lejos para que podamos disfrutar de una España ordenada y limpia. Una España alejada del actual lodazal que limpiaremos para hacerla refulgir por todos los lados.