Frente de Juventudes. Análisis de un Cancionero

Tal vez la realidad de esos miles de jóvenes cantando por toda nuestra geografía, propiciara que aquellos años, difíciles, pobres, casi excluidos del mundo – y esto no se puede olvidar-, fueran vividos al menos en el seno de la juventud española, o en una muy buena parte, con más confianza en si misma y en España.


Artículo firmado por Eduardo López Pascual, publicado en el digital El Manifiesto (5/12/2015). Leerlo en su sitio web original. Recogido parcialmente por La Razón de la Proa (LRP). Solicita recibir el boletín semanal de LRP.

De 1950 a 1960, se produjo la mayor difusión y potencia de las llamadas Falanges Juveniles de España, sección voluntaria del Frente de Juventudes, creado por Decreto de 6 de diciembre de 1940. a instancia, propuesta y convencimiento del falangista Enrique Sotomayor Gippini, auténtico hacedor de una de las aventuras juveniles más importantes en la historia de nuestro país. En la corta existencia del Frente de Juventudes (F. de J), veinte años no son nada en la cronología de una nación, su aportación a la vida social, cultural y de convivencia en España no ha sido superada por ninguna otra asociación u organización similar. Es cierto que su existencia venía amparada por la filosofía general vigente entonces, y por tanto beneficiaria de unas atenciones que no las tuvieron las demás, pero además de que esa atención económica y política no fueron nunca suficientes, también es verdad que su cometido, y sobre todo su intención, eran mucho más completas y comprometidas social y funcionalmente que las otras que pudieron convivir en el tiempo y en el espacio.

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