INSPIRACIÓN, NO DOGMA

José Antonio, más allá de la ortodoxia

La Razón de la Proa reivindica una lectura viva del pensamiento joseantoniano: fiel a sus principios esenciales, abierta al debate, al pensamiento crítico y a la búsqueda de respuestas para los desafíos del presente.
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Adaptación artística basada en un cuadro de Salvador Dalí, quien manifestó en distintas ocasiones su admiración por José Antonio. La fragmentación surrealista del retrato y la presencia de uno de sus característicos relojes invitan a reflexionar sobre la permanencia de las ideas frente al paso del tiempo.
José Antonio, más allá de la ortodoxia

Una revista abierta al pensamiento y al debate

El número de lectores asiduos de La Razón de la Proa crece constantemente y, en paralelo, también aumenta el plantel de colaboradores que se asoman a nuestras páginas con su buen hacer. En resumen, podemos decir que nuestra página tiene éxito y, con todas las reservas que nos impone la modestia, tampoco ocultamos que recibimos numerosas felicitaciones por nuestro trabajo.

No obstante, tampoco debemos obviar las críticas. De estas, hay dos tipos: unas, positivas, que agradecemos con toda el alma porque nos sirven para mejorar; y otras, las menos, negativas, que suelen basarse, fundamentalmente, en tópicos.

Entre estos tópicos, no falta quien clama por una supuesta ortodoxia y, entre líneas, viene a acusarnos de herejes con respecto a lo que considera un falangismo puro. Nada nuevo, por otra parte, en nuestro mundillo azul


Dos principios que orientan nuestra línea editorial

—En primer lugar, hemos de volver a afirmar que en La Razón de la Proa tienen cabida todas las opiniones que cumplan, al menos, tres requisitos:

  • Estar alejadas del vulgar panfleto, de lo chabacano y soez al uso democrático.
  • Ser acordes con un estilo, y no nos referimos al literario, sino a la dimensión ética que impone nuestro modo de ser.
  • No resucitar, como leitmotiv, esos demonios familiares que nos han llevado a la ineficacia, a la dispersión y al enfrentamiento.

—En segundo lugar, tenemos muy claro nuestro objetivo, que es —no nos cansaremos de repetirlo— traer a José Antonio a nuestros días; es decir, no reiterar machaconamente lo que él propuso para su época y su circunstancia, sino hacer uso de esa capacidad de creación y de adivinación que él pedía para los clásicos. De este modo, pretendemos, con toda humildad, ir trazando ideas y propuestas para nuestro tiempo que, eso sí, estén fundamentadas en los valores esenciales del pensamiento joseantoniano.


Más allá de la ortodoxia y la heterodoxia

No caben, pues, ni ortodoxias ni heterodoxias; ni tampoco aprendices de inquisidores, como celosos defensores de unos supuestos dogmas, de tan escasa presencia en el mundo de la política o de la economía.

Y, naturalmente, puede haber diversidad de criterios en los artículos que publicamos; cada persona que parte de ese José Antonio esencial interpreta, a su modo y manera, las situaciones y los hechos actuales. Como dijo alguien, con buen criterio, las Obras Completas no son una Biblia ni un Talmud…, y resulta absurdo acudir a opiniones de hace más de ochenta años para juzgar el presente.

Del mismo modo, cuando nos hacemos eco de algún artículo procedente de otro medio, nuestro criterio es que sea de interés y contribuya a ejercer, por nuestra parte, el pensamiento crítico, ese que formaba parte de nuestra formación básica.


Una vocación cultural al servicio de las ideas

Otra cosa son, evidentemente, los programas o criterios de grupos o partidos que se mueven legítimamente en el campo de la política práctica; ahí sí son deseables las posturas concretas, la claridad de los programas y la unanimidad de criterios. Nosotros estamos volcados en el ámbito cultural e ideológico, con amplia cabida a la libertad de criterio para exponer, discrepar, en su caso, y debatir.


Cumplido el tercer mes de la segunda época

Este planteamiento editorial explica también el rumbo que La Razón de la Proa ha querido consolidar durante los tres primeros meses de su segunda época —1 de abril a 30 de junio de 2026—: un espacio de encuentro para quienes desean pensar, servir y construir desde una inspiración compartida, sin renunciar al debate ni a la creatividad. Se sugiere leer el editorial conmemorativo.

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