Oscar Nieto
16:46
22/01/20

Y la Historia va a seguir su curso

9/ENE.- La amenaza se llama ahora Nuevo Orden Mundial, que, por una parte, se fundamenta en un capitalismo financiero de alcance universal y, por la otra, sustituye cualquier noción de democracia por el imperio de una oligarquía sin rostro, pero con una enorme fuerza de imposición


Publicado en el número 114 de 'Lucero', 4º trimestre de 2019
Editado por la Hermandad del Frente de Juventudes - Doncel Barcelona.
Ver portada de Lucero en La Razón de la Proa

Y la Historia va a seguir su curso

Cuando el politólogo norteamericano Francis Fukuyama escribió su libro El fin de la historia, muchos interpretaron que sus afirmaciones de que no habíamos conseguido superar los modelos de la democracia liberal, en lo político, y de la economía de mercado, en lo económico, eran casi unos dogmas para el futuro.

Su nuevo libro Identidad parece confirmar la validez de aquella apuesta personal, esta vez defendiendo al Sistema de los amenazantes populismos que van surgiendo por doquier.

Lo cierto es que ni la democracia liberal, ahora en forma de neoliberalismo, ni la economía de marcado como panacea han resuelto las graves injusticias inherentes al capitalismo; creemos que tampoco las van a solucionar las nuevas corrientes, nacidas en el seno de las mismas sociedades capitalistas y democráticas.

Aquella vieja consigna de nuestra juventud Busca lo que nunca existió se anticipaba a las teorías de Fukuyama y las contradecía profundamente; en efecto, la explicación de aquella frase iba encaminaba a sustituir el sistema capitalista por otro más humano y justo, y en autentificar la democracia individualista mediante las tesis personalistas; no hay ni que decir que estaba inspirada en el mensaje de José Antonio.

Ha cambiado mucho el panorama en el mundo.

La amenaza se llama ahora Nuevo Orden Mundial, que, por una parte, se fundamenta en un capitalismo financiero de alcance universal y, por la otra, sustituye cualquier noción de democracia por el imperio de una oligarquía sin rostro, pero con una enorme fuerza de imposición; el totalitarismo democrático que nos gobierna es un adelantado de ese proyecto, y se sustenta, en lo ideológico, en doctrinas éticas y antropológicas que chocan de lleno con nuestros fundamentos de naturaleza humanística y espiritual.

Lejos de aceptar las tesis deterministas, esos proyectos dominadores, es necesario que seamos capaces de ofrecer alternativas actuales, en línea de razonado disenso, de inconformismo no utópico, de crítica constructiva, siempre en la línea de buscar lo que nunca existió, teniendo en cuenta, eso sí, lo que existe.

No conformarnos, en suma, ni con las tesis de Fukuyama ni mucho menos con las previsiones siniestras de ese Nuevo Orden Mundial que nos quieren imponer.

En todo caso, que quede claro que la historia del hombre va a seguir su curso.


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