Educación contra ideología

El sistema educativo que nos han endilgado presenta tal cantidad de anomalías ideológicas que demandan urgentes cambios.


​​Publicado en la revista El Mentidero de la Villa de Madrid (11/ABR/2024). Ver portada El Mentidero en La Razón de la Proa (LRP). Solicita recibir el boletín semanal de LRP.

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Educación contra ideología

La ideología de género, es difundida por la Agenda 2030 y que el sanchismo de nuestros pesares ha abrazado con inusitada fiereza, es irreal, es etérea, puramente abstracta; es sólo una inculta convención, a la que se agarran los ídem. Es una oscuridad que no puede sacarnos de la oscuridad, como deseducación no puede sacarnos de la deseducación, de la mala educación imperante en el sanchismo; baste como ejemplo su extendida corrupción.

La educación, por el contrario, configura personal y socialmente al individuo humano. Con ideas etéreas e irreales no se configuran personas. La educación auténtica aporta al sujeto equilibrio mental, juicio recto, valor moral, resiliencia, audacia, respeto a toda persona y búsqueda de la verdad. Todo eso no se aprende en la escuela; nos lo decía así Alexis Carrel, pero todo eso sí debe estar y reforzarse en la escuela; porque ejercitarse como persona es más importante que ejercitarse en inglés o matemáticas; pero sobre todo importa más que infiltrar en los niños la fluidez etérea del género.

Los niños tienen su género físico-cromosómico, que les basta y ya es mucho pues tienen que moldearlo, afirmarlo y hacerlo personal, social, funcional, recto, equilibrado, moral, resiliente, audaz, libre y plenamente respetuoso con todas las personas. Tarea ingente para ser muy ayudada por la familia, la sociedad; y por la escuela a su debido tiempo. Todo lo que se salga de ahí, por los cerros ideológicos del género fluido, es malgastar tiempo y esfuerzo, es deseducar y es crear mequetrefes y verriondos.

El sistema educativo que nos han endilgado presenta tal cantidad de anomalías ideológicas que demandan urgentes cambios. Nuestra España, nuestra sociedad no puede seguir tolerando las carencias educativas que producen tanto desequilibrio personal y social. Un sistema que debe ser de enseñanza y lo están dedicando fundamentalmente a ideologizar siguiendo los dictámenes de la agenda 2030, esa abstrusa invención de mentes taradas. Ideologizan en temor al clima, en animalismo, en sexo, en cultura de muerte, etc. todo ello con perspectiva de género, preferentemente géneros LGTBIPQA+ fluidos todos ellos.

El enorme desajuste, despiste, desorientación, error y confusión que habita en el ministerio, mal llamado de educación, es tal que se dedican a atomizar lo que es unitario, a romper lo que es íntegro y, con ello, deseducar a la infancia, la pubertad, la adolescencia y hasta a la juventud que ande despistada y que no se aperciben de lo estúpidos que intentan hacerles.

El sistema hace migajas la educación, ignorando que es unidad, es coherencia, es integración, es personal, es para el respeto global a toda la creación y en particular a todas y cada una de las personas.

Las leyes que emanan del gobierno pretenden que los niños, los escolares aprendan respeto por microchips: respeto para L, para G, para los T, para los B,... para les niñes, los drag, los pateranos y sus mafiosos, especial para Marlaska, distinto para cada grupo, individuo o colectivo. Ignora el gobierno y su sistema deseducativo que el respeto es un valor y no un florilegio, que es comprensivo, unitario, incluso absoluto en orden a las personas como tales; pero no a sus disquisiciones caprichosas como es y quiere imponer la ideología de género.

Las personas educadas en el respeto lo aplican en todas sus expresiones y no como pretende el sanchismo, obsesionados con que los niños conozcan el sexo-género que no lo entienden porque no lo ven –ni falta que hace–. Ellos pueden respetar a los dos sexos que ven, conocen perfectamente y les place y ayuda en su hacerse personas.

Los progres tienen fácil abusar de los niños en la escuela con ideología. Y si alguno protesta o replica porque está bien educado y tiene criterio recibido en la familia, pobre de él y de sus padres que así subvierten la política oficial promotora del odio y de la viciada ideología que somete a la ciencia; por muy ciencia que sea.

Y de la escuela al conjunto de la sociedad a medida que se hacen mayores pues ya se encarga el progresismo de imponer que los intelectuales, los científicos, los investigadores, los mejor cualificados, los que siempre han liderado el auténtico progreso –que no es el progresismo–, todos ellos tendrán que dejar de pensar ya que los del género se sienten ofendidos y odiados por ellos.

Sería mucho mejor cerrar las escuelas a que se siga implantando ese «género» de deseducación, esa perspectiva transversal instalada para que impregne tanto la lengua como la historia, la geografía, las matemáticas y hasta la religión si se deja.

Todo, absolutamente todo, está en las manos y el criterio de directores en primera instancia, de todos los profesionales maestros, profesores, orientadores y asociaciones de padres. Ellos aceptan o no ideologizar a sus educandos, ellos realizan o no su cometido de educar además de enseñar. Es una alternativa que no admite terceras vías dada la política que diseña, legisla, normatiza, descontrola, etc. el sistema. El centro, la escuela real está enteramente en las manos y criterios susodichos.

Educar enseñando y enseñar educando es totalmente opuesto a las normas, orientaciones y demás contenidos de la actual ley de educación. La única salida de ese infierno, es la rebelión generalizada de los profesionales que trabajan con niños. Habrá progres que no aceptan esto y su salida es el servilismo para deseducar.