El torero falangista que Franco condenó a muerte.

En la Segunda Guerra Mundial, la información era vital para conseguir la victoria. Todos los bandos reclutaron a cientos de espías, algunos de forma acertada, otros no tanto.


Artículo firmado por Rafael Balbas, publicado en el digital El Español (18/10/2023). Leerlo en su sitio web original. Recogido parcialmente por La Razón de la Proa (LRP). Solicita recibir el boletín semanal de LRP.

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El torero falangista que Franco condenó a muerte.

Un extraño grito de guerra, "¡Tora, tora, tora!", resonó como un aullido en los altavoces del acorazado Nagano la mañana del 7 de diciembre de 1941. Aquel "día de la infamia", más de 350 aviones de combate del Imperio japonés se lanzaron en picado sobre Hawái, aniquilando en un vendaval de fuego y explosiones a la sorprendida guarnición estadounidense de Pearl Harbor. El ataque fue un éxito, aunque Tokio no sospechaba la habilidad americana para reponerse del mismo y contraatacar con velocidad. La Segunda Guerra Mundial entraba en una nueva y decisiva fase. 

En un Madrid todavía indeciso sobre su papel en la contienda, la ofensiva nipona echó gasolina al fuego de las conjuras palaciegas de las élites franquistas. Los miembros más conservadores pedían paciencia y hacían campaña por la neutralidad. Los falangistas, con Serrano Suñer a la cabeza, intentaron utilizar la estela de éxitos japoneses para aliarse de forma definitiva con el Eje y conseguir un jugoso botín en el Nuevo Orden Mundial que se esperaba tras la posible victoria nazi..
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Publicada por La Cofa en Domingo, 5 de noviembre de 2023