NUESTRA MEMORIA

La verdad del Valle de los Caídos

Publicado en el número 189 de 'Altar Mayor', 1er trimestre de 2020
Editado por Hermandad del Valle de los Caídos.
El artículo fue obtenido de FNFF
Ver portada de Altar Mayor en La Razón de la Proa.


Juan Blanco Ortega (1934-2012). Periodista y escritor de la generación del Frente de Juventudes. Leer más...

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El grupo es de unos trabajadores, con sus familias, en un día festivo durante las obras del Valle de los Caídos. La foto fue tomada en el Valle aunque no en el lugar que aparece en la fotocomposición (Via Crucis de Guadarrama).
La verdad del Valle de los Caídos

La verdad del Valle de los Caídos

  • No es cierto que alguien fuera sometido a trabajos forzados.
  • No es cierto que allí murieran centenares de obreros; hubo 14 accidentes mortales.
  • Gran parte de los reclusos continuaron trabajando en las obras tras alcanzar la libertad condicional.
  • Los reclusos trabajadores percibían un jornal igual al de los obreros libres y se beneficiaban del subsidio familiar, pagas extras, pluses por carestía de vida, horas extraordinarias, seguro de enfermedad y accidentes de trabajo, etc.
  • El Patronato para la Redención de Penas por el Trabajo concedía hasta cinco días de redención por cada uno trabajado.
  • El Decreto de 28 de mayo de 1937 estableció el derecho al trabajo de los prisioneros de guerra y presos no comunes, no la obligatoriedad.

Símbolo de reconciliación

Seguros de romper la convivencia, han irrumpido con radicalismo que abre las heridas de la guerra y contra los españoles que desean vivir en paz. Ya se lee en los periódicos ¡Adiós, España!; ya se advierte que el mentido progreso con el que pretenden justificar sus acciones, es por el contrario, un decidido retroceso hacia 1936. Ahora, el objetivo de la ofensiva es el Valle de los Caídos, un lugar sagrado donde sólo se oyen las preces de los monjes benedictinos y las oraciones de los miles de fieles que visitan la basílica.

Allí, por piadosa y patriótica iniciativa de Franco, permanecen recogidos los restos de millares de combatientes de ambos bandos en la guerra civil. La Iglesia convirtió en sagrado el monumento de la reconciliación nacional, al amparo de gigantesca cruz que le da trascendente significado. Para desterrar actitudes de odio y revancha habría que considerar muy seriamente estas recientes palabras del abad Dom Anselmo: «Es el lugar símbolo con que se quiso sellar aquella hora de España y fue una cruz y un altar, [...] lo que ha unido la sangre de Dios no la separe el hombre, [...] no se construye una sociedad amputando previamente sus raíces o procediendo a invertir sus fundamentos históricos».

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