La Razón de la Proa

EL CONFIDENCIAL. 12/AGO/2021

Un titular de pena.

"El último chute de José Antonio: morfina, coñac y los yonquis de la Guerra Civil". Así se refiere el ingenioso periodista (o el jefe de redacción) para dar entrada a un artículo que principalmente trata del consumo de alcohol y estupefacientes en la Guerra Civil, pero que usa como gancho las últimas horas de José Antonio antes de su fusilamiento.

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Un titular de pena.

Así es el artículo de Julio Martín Alarcón para El Confidencial (12/08/2021):


Titular: El último chute de José Antonio: morfina, coñac y los yonquis de la Guerra Civil


Entradilla: En la prisión de Alicante, al líder de Falange le inyectaron una dosis para afrontar los fusiles, una costumbre que se extendió en la contienda con el miedo y la desesperación.

Cuerpo: Cuando el tribunal popular de la II República dictó la sentencia de muerte, José Antonio Primo de Rivera sufrió una crisis de nervios. Las brillantes argumentaciones, las palabras de concordia y hasta la negociación no habían servido de nada: lo iban a matar y el líder de Falange se desmoronó con el veredicto. No sería la última vez. En la crónica de sus últimas horas, poco antes de ser encañonado y fusilado por milicianos anarquistas, los testigos y biógrafos destacaron la dignidad y temple del falangista: fue tranquilo hasta su sitio, dejó caer el abrigo en los primeros pasos mientras se acercaba al paredón al lado de dos falangistas y dos requetés alicantinos, que también iban a recibir su dosis de tiros, y pronunció al aire con valor: "Venga" o "Arriba España", según las dos versiones más fiables.

Pero un poco antes del fusilamiento, a José Antonio, totalmente deshecho y desconsolado, presa de una crisis nerviosa ante la ineludible ejecución, le tuvieron que inyectar un chute de morfina, lo que podría explicar parte de su actitud ante el pelotón. Así lo relató Serrano Suñer en sus memorias, según el testimonio del secretario del magistrado que llevó el proceso*: "Para llevarle al lugar de la ejecución, hubo que ponerle una inyección de morfina porque no podía ir por su pie" ('Entre el silencio y la propaganda, la Historia como fue. Memorias', Planeta). Suñer remata la escena por la reacción de Franco cuando lo supo, que lo tildó de acto de debilidad y cobardía.

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Observación de LRP: El artículo se fundamenta en las historias contadas en el ensayo Paraísos en el infierno: Drogas y Guerra Civil española de Jorge Marco. La relatada sobre José Antonio es una más entre ellas, aunque el autor del artículo pone el acento en la misma.




Por parte de la Fundación José Antonio, su presidente, Jesús Ferrer Olmedo, ha escrito la siguiente reflexión:

Hemos leído el articulo de El Confidencial firmado por Julio Martín Aragón, titulado: El último chute de José Antonio: morfina, coñac y los yonquis de la guerra.

El propio título ya hace pensar por donde van los tiros. Al parecer va a ser así, con literatura zafia, falta de rigor y emponzoñada del odio a la verdad, como se va a desarrollar la nueva reescritura de la historia que pretende la nueva ley mal llamada de Memoria Democrática. En dicho articulo, se da entender, que la actitud serena, gallarda, ausente de todo gesto grandilocuente, con la que, según todos los testigos, José Antonio se enfrento a la muerte, fue producto de las drogas y el alcohol.

La admiración que profesamos por la vida, obra e ideas, de José Antonio, no se habría mermado un ápice si un hombre joven, lleno de vida y con una mente fértil y fecunda, como el mismo Unamuno lo describe, ante una muerte inminente, sufriese algún tipo de desmoronamiento anímico y que le hubiesen tenido que medicar. Habría sido normal.

Pero es que sencillamente, no fue así. Nada hace pensar que los hechos transcurrieran de distinta manera a como la describen los testigos, por otra parte, no exactamente simpatizantes con el personaje.

Como argumento, las supuestas confesiones de Serrano Suñer en sus memorias, publicadas a la muerte de Franco, en donde en sus paginas 170 y 172 se puede leer el pasaje.

Franco, que de todos es sabido, no guardaba ninguna consideración por José Antonio, se hace pábulo de unas supuestas declaraciones del secretario del juez que juzgó a José Antonio, y que, Serrano Suñer, las niega categóricamente.

Basta leer el testamento de José Antonio, para darse cuenta de la elevada categoría moral del personaje. Los testigos, que han tenido la suerte de tener el original en sus manos, dan fe de que no ha podido ser escrito por alguien con el ánimo descompuesto, o bajo la influencia de mórficos.

Que magnifica propaganda para el Frente Popular habría sido la imagen de un José Antonio arrastrado al paredón drogado y borracho. No fue así. Incluso sus enemigos y sus adversarios, le reconocieron el valor y la actitud gallarda ante sus últimos momentos.

José Antonio, un hombre profundamente religioso, se presenta ante la muerte... ”con la decorosa conformidad con la que lo preveo”.

¿Qué intentó por todos los medios salvar su vida? Por supuesto: “hubiera sido monstruoso y falso entregar sin defensa una vida que aún pudiera ser útil y que no me concedió Dios para que la quemara en holocausto a la vanidad como un castillo de fuegos artificiales”. Como el mismo escribe en su testamento.

El juicio de José Antonio se realizó, simplemente para asesinarle. El veredicto ya estaba hecho previamente y la sentencia también. Y eso lo sabía José Antonio desde el momento en que es trasladado a la cárcel de Alicante.

El articulo parece ser que es la reseña de un libro. Supongo que para alguien que no cree en la vida eterna, la actitud de José Antonio puede resultar incomprensible y busque explicaciones mas acordes con su propia cobardía.

Si las afirmaciones se basan en sacar de contexto tergiversando las palabras de Serrano Suñer, nos encontramos con una mala praxis profesional periodística. Si el articulo y el libro del que hace reseña, están escritos con la intención que suponemos, simplemente nuestro mas profundo desprecio a la ignominia escrita por unos miserables.


Posteriormente (14/08/2021), El Confidencial añade una aclaración en el artículo basada en una indicación de la Fundación José Antonio.

* Aclaración: En el artículo se expresa claramente que es la versión del secretario del magistrado, que recoge en sus memoras Serrano Suñer, pero tal y como indica la Fundación José Antonio a este diario, se añade que él no la cree, ya que la calificó como "infundio canallesco".  

** Para mayor claridad se sustituye "de ser cierta la versión de Suñer" por "de ser cierta la versión que recogió Suñer".




El polémico artículo dio pie a que el digital prnoticias.com publicara lo siguiente:


Titular.- Un artículo polémico sobre José Antonio Primo de Rivera le explota a Cardero.


Antetítulo.- La Historia como fue: entre la morfina, coñac... hablando de los yonkis de la Guerra Civil.

Postítulo.- Domingo Cardero, airean el pasado falangista del abuelo del director.

Entradilla.-  La publicación de un reportaje sobre el consumo de alcohol y estupefacientes en la Guerra Civil, que usaba las últimas horas del líder falangista antes de su fusilamiento como gancho con una versión polémica, le ha rebotado al director de El Confidencial en su propia familia.

Cuerpo.- El último chute de José Antonio: morfina, coñac y los yonquis de la Guerra Civil. El artículo, publicado bajo la firma de Julio Martínez Alarcón en El Confidencial, ha terminado saltando al parentesco de su director, Nacho Cadero. Y es que la Fundación José Antonio puso en evidencia al autor y su retorcimiento de una afirmación contenida en el libro de Ramón Serrano Suñer Entre el silencio y la propaganda. La Historia como fue.

En dicha obra, escrita por quien fuera amigo y albacea testamentario del propio José Antonio, el autor escribe que Francisco Franco difundió en cierta ocasión que al líder falangista habían tenido que administrarle una dosis de morfina antes de su ejecución. Esto, según el reportaje de El Confidencial, bastaba para usar al fundador de la Falange como ‘gancho’ para tratar sobre el verdadero contenido de la pieza: el uso de alcohol y estupefacientes en la Guerra Civil española.

Se trata de una ‘técnica’ muy empleada en El Confidencial: la de hilar un titular sensacionalista con uno o dos párrafos que justifiquen su empleo para, luego, pasar a otra materia en el interior. Salvo que, en esta ocasión, los seguidores del líder falangista desmontaron la cuestión en Twitter, donde apuntaron que el propio Serrano Suñer, en su libro, inserta la afirmación de Franco con ánimo de desmentirla y que numerosos historiadores que han tratado las últimas horas del dirigente de Falange no han detectado la existencia de dicho “chute”.

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