POESÍA | LIBROS

Tal vez viejo

Lo tomé en mis manos para celebrar en espíritu, con vosotros, el veintinueve de octubre​. Un libro, que tal vez algunos dirán viejo, pero que yo leía con la pasión del joven, y que ahora leo con la razón del tiempo.
Tal vez viejo

Tal vez viejo


Mientras lo leía, ha perdido sus guardas
y se me ha deshecho entre las manos.
Puede que de tanto repasarlo,
posiblemente de mucho releerlo,
y seguro, que de tanto construir,
reclamo mi derecho,
junto a él, mis sueños.
O tal vez, de viejo, digo el libro,
pues que añejo se me hizo
en los estantes de mi querida biblioteca,
de mi bitácora, de mi navío.

Sí, eso me ha pasado con el libro:
sus hojas, hacia el firmamento,
cómo pájaros sin amo, 
volando por el puro éter, se me han ido,
entre una absoluta algarabía
de bellas palabras y, ¡ay!, también suspiros.

Tal vez viejo, sí,
pero, como al viejo olmo
hendido por el rayo, de Machado,
hojas verdes, de esperanza,
contra el hielo y los vientos del invierno,
casi por empecinamiento,
le han nacido.

Un libro, que tal vez algunos dirán viejo,
pero que yo leía con la pasión del joven,
y que ahora leo con la razón del tiempo.
Su autor fue un hombre que murió de amor,
un poeta que supo dar la vida,
por una Idea que ardía en muchos fuegos,
y que nos quema todavía.

En mi puesto,
fiel escudero de una centuria de poetas,
para defender la necesaria primavera,
como el olmo hendido, yo me quedo
herido por el rayo de la historia
y, amante de la Patria, dolorido.
Sin esperar relevo, yo me quedo,
con mi sombra, a solas,
si es preciso.

He vuelto ahora a reunir las hojas volanderas,
y “mirando hacia la luz y hacia la vida”,
he compuesto otra vez el viejo libro,
con paciencia.
He leído, en letras grandes, que ponía:
“José Antonio Primo de Rivera”.
¡Arriba España!
Eso he dicho. 

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