HUELLAS DE NUESTRO PASO

Han fet el cim! ...i col-locat la Moreneta

El día 10 del presente mes de junio se cumplen los 75 años de la colocación de la primera imagen de la Virgen de Montserrat en la cima del monolito más señero de esa simbólica montaña. En aquellos tiempos representó, además de su contenido religioso, toda una gesta deportiva llevada a cabo por los escaladores de la Centuria “Pedro de Alvarado”, de montañeros del Frente de Juventudes de Barcelona.


Publicado en el núm. 215 de 'Trocha', de Junio de 2020.
Editado por Veteranos OJE - Cataluña.
Ver portada de Trocha en La Razón de la Proa.

Han fet el cim! ...i col-locat la Moreneta

Como muy bien reza la popular consigna campamental, somos un eslabón de la cadena. Nuestros conocimientos técnicos, científicos, o de cualquier naturaleza, son fruto, no solo de nuestro trabajo, sino también del esfuerzo de las generaciones anteriores. Así, la historia de la OJE tiene sus raíces en la vida y hechos de aquellas organizaciones juveniles que nos precedieron. De tal forma que esta extraordinaria hazaña de nuestros antiguos escaladores la podemos sentir, legítimamente, como algo propio.

Ellos fueron nuestros pioneros de la montaña, los que nos abrieron el camino para el perfeccionamiento técnico y, lo que es más importante, instalar en el alma de los muchachos el espíritu de superación.

Todo empezó en el grupo de escaladores de la Centuria de Montañeros del Frente de Juventudes que, por aquel entonces, tenía su sede en el Hogar “Zaragoza”, del paseo de Gracia, 76, en Barcelona. Corrían los primeros meses del año 1945, y nuestros camaradas, en cuanto despuntó la primavera, volvieron a realizar sus prácticas en la que, entonces, se consideraba la escuela de escalada por excelencia; es decir, en Montserrat.

No sabemos de quién partió la idea, pero, lo cierto es que la iniciativa rápidamente fue acogida con alborozo por los miembros del grupo de escalada y, por supuesto, secundada por toda la Centuria. Aquel proyecto de entronizar a la Virgen Moreneta, en la cumbre del monolito más importante de aquella montaña, debía ser una obra colectiva de todos los camaradas de la unidad.

El primer problema que se les presentó a nuestros intrépidos escaladores, jóvenes sin demasiados recursos dinerarios, era cómo conseguir el importe necesario para pagar al imaginero que debía hacer la imagen. Según relató en su día uno de los escaladores participantes, José Ponte: La solución nos vino de una generosidad que hubimos de agradecer tanto más cuando no era este nuestro primer asalto. Es decir, debieron contar con algún mecenas que, por lo visto, ya había sido abordado en otras ocasiones.

Continúa el relato: Hallamos luego un imaginero optimista que se prestó a interpretar nuestro croquis y aceptó el encargo. La imagen era de piedra artificial, compuesta de cuatro piezas separadas que encajaban con vástagos de hierro. Medía en total unos 80 cm. de alto y pesaba otros tantos kilos. Una vez concluida la elaboración de la imagen, esta fue bendecida por un sacerdote y, acto seguido, embalada en un cajón con protección adecuada en su interior y facturada en un tren con destino a Montserrat.

Continúa narrando nuestro cronista: La tarde del sábado siguiente, cuatro de nosotros, con las mochilas atiborradas de material de escalada, sacos de dormir, etc., emprendimos el camino al Cavall. En la base de la roca nos organizamos el trabajo y, de acuerdo con el programa convenido, al obscurecer habíamos subido los tres paquetes hasta la primera plataforma. No tuvimos ninguna dificultad imprevista. Todo marchó con maravillosa suavidad y sin tropiezo.

Termina la narración con un lírico párrafo, referido al momento en que ya se ha terminado la colocación de la imagen: Gozamos entonces de un bendito silencio. Desde lo alto de su trono, la sonrisa amorosa de la Madre y el gesto de bendición del Niño se derramaron por la montaña y sus primicias fueron la más preciosa recompensa para nosotros.

Como final, expresa, generosamente: Desde entonces, durante años, los escaladores, al pisar la cima del Cavall Bernat, han renovado y se han asociado incesantemente a la ofrenda de aquel día y así, si bien materialmente fue obra de unos pocos, en espíritu lo ha sido de todos y para todos.

La entronización de la Virgen tuvo lugar entre los días 9 y 10 de junio de 1945, y los escaladores que intervinieron en la colocación de la imagen fueron: Jaime Cañellas, Agustín Faus, José Ponte y Antonio Puigcarbó, del Frente de Juventudes de Barcelona y del Centro Académico de Escalada (CADE), y colaboraron Mª Antonia Simó y Juan Caballé, del CADE, además de otros camaradas, de los cuales desconocemos los nombres, que también prestaron su ayuda en diferentes tareas.

En el libro de registro que había en la cumbre del monolito escribieron en catalán: Portats per l´anim de que la Moreneta no solsament ha de reinar espiritualment, sino materialment a Catalunya, possem en aquest cim una imatge beneida.- Muntanyencs preneu la bona voluntat.

Con el transcurso del tiempo y las inclemencias atmosféricas la primitiva imagen se fue deteriorando y, el día 21 de octubre de 1956, escaladores de otra entidad colocaron una nueva. Finalmente, el 25 de octubre de 1987, se puso la que todavía figura actualmente.

Pero, siempre quedará señalado en la pequeña historia del montañismo que la primera imagen de la Virgen de Montserrat, entronizada en la cima del Cavall Bernat, fue costeada y colocada por los escaladores del Frente de Juventudes.

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El gobernador civil de Barcelona pasa revista a la Centuria de Montañeros, formada en el paseo de Gracia de la ciudad de Barcelona, el día de la inauguración del Hogar 'Zaragoza', el 24 de abril de 1949.

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