EDITORIAL

Vacunaciones masivas.

Todos estamos deseando volver a respirar libremente, pero para eso, concretamente en España, no bastan las vacunas propuestas. Hacen falta otro tipo de vacunas, que no son productos de los laboratorios, sino de la inteligencia, de la voluntad y del buen hacer.


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Vacunaciones masivas.

Vacunaciones masivas.


Parece que se aceleran en todo el mundo las vacunaciones contra el covid-19; a distintos ritmos, claro está, como es propio de un mundo injusto. Pero parece que es la única forma de vencer esta maldita pandemia. Y todos estamos deseando volver a respirar libremente…

Pero, para este respirar libremente, concretamente en España, no bastan la Moderna, la Pfizer, la AstraZeneca, la Janssen y cualquiera otra fiable que salga de los laboratorios, Esas vencerán seguramente la difusión del virus, pero no cambiarán la situación de la sociedad y de la nación. Hacen falta otro tipo de vacunas, que no son productos de los laboratorios, sino de la inteligencia, de la voluntad y del buen hacer. Así, hacen falta:

- Vacunas contra el particularismo, el de los partidos políticos, el de los grupos sociales estancos e insolidarios y, especialmente, contra el particularismo territorial, llamado vulgarmente separatismo. Y esta vacuna recibe los nombres de integridad nacional, unidad y solidaridad.

- Vacunas contra la especulación del capitalismo financiero, y estas vacunas se centran en la búsqueda incansable de nuevas formas de empresa, de control del Estado y de cambio de mentalidad de trabajadores y empresarios.

- Vacunas contra la inepcia de las políticas municipales, que, en lugar de aplicarse a la resolución de la falta de viviendas sociales, de creación de guetos de pobreza o de problemas estructurales de pueblos y ciudades, se aplican a la difusión e implantación de las ideologías oficiales y de su lenguaje inclusivo.

- Vacunas contra las carestías sangrantes de los territorios de la España vaciada, y unas de ellas son retomar la propiedad comunal de zonas territoriales, atender a las comunicaciones y a la introducción de los tecnologías de la comunicación y al fomento de las fuentes de riqueza propias.

- Vacunas contra los graves problemas de la educación y de la Enseñanza, yendo al fondo de los problemas del aula y no agravándolos con leyes sucesivas ideologizantes.

- Vacunas contra el guerracivilismo, y estas consisten en la búsqueda de una España de todos y para todos.

- Vacunas contra la demagogia, tendentes a conseguir una auténtica vida democrática, en lugar de persistir en un puro formalismo para uso y disfrute de los partidos.

- Vacunas contra la indiferencia ante la españolidad; y contra la indiferencia ante la europeidad y contra la indiferencia hacia la hispanidad.

- Vacunas contra la inercia en nuestro mundo azul, que da lugar a la simple repetición de frases y tópicos, en lugar de profundizar en los contenidos.

- Vacunas contra la abulia de muchos que se dicen próximos a La Razón de la Proa, pero que no prestan su interés en difundirla y en participar activamente en sus contenidos.

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