EDITORIAL

El 'dolorido' sentir y la voluntad

El saludo del año nuevo debe significar para los 'joseantonianos del siglo XXI' una clara voluntad de esfuerzo, compartido con otros muchos, por una España distinta y mejor.


Editorial de La Razón de la Proa (LRP) de enero de 2022, recuperado para ser nuevamente publicado en junio de 2024. Solicita recibir el boletín semanal de LRP.

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El 'dolorido' sentir y la voluntad

El 'dolorido' sentir y la voluntad


Nuestro patriotismo nace, como sabemos, del amargo camino de la crítica. Así lo expresaron nuestros clásicos de la época fundacional, herederos de una tradición netamente española, surgida, no de la decadencia, sino de la derrota. Este patriotismo crítico tiene quizás su origen en Francisco de Quevedo, renace en Mariano José de Larra y preside a toda una generación finisecular, la llamada del 98.

Por esta impronta histórica, nos suena a hueco e insuficiente el patriotismo del aplauso, de la pura emoción al escuchar un pasodoble o del ondear banderitas de papel al paso de las autoridades del momento; incluso, a veces, lo consideramos una suerte de patrioterismo, sin gracia ni levadura.

Pero, a la vez, somos también herederos de quienes procuraron de algún modo corregir el rumbo que llevaba España: de aquellos, quizás ingenuos, krausistas, que lo cifraban todo en la educación y la cultura; de los pensadores tradicionalistas o liberales, que, cada uno a su modo, se dejaban la piel por la necesaria transformación; de los regeneracionistas, que inauguraron el grito de arriba España en su afán de mejora; de los de la generación del 14, del sesudo Eugenio d'Ors y de José Ortega y Gasset, el del sueño republicano y el consiguiente no es esto, no es esto.

Nos consideramos herederos, pues, de toda la historia de España, sin exclusiones; de unos, aprobamos la denuncia y su criticismo; de otros, la esperanza y la voluntad de resurrección del cuerpo nacional.

Sabemos que la situación actual ━entre la pandemia y sus consecuencias psicológicas y los malos gobiernos━ no invita precisamente a echar las campanas al vuelo; no caigamos en optimismos sin sentido ni, mucho menos, en derrotismos pesimistas. Pensemos qué podemos hacer ━nosotros y otros muchos━ para que España salga de su situación de postración; y ello, en mucha medida, depende de la voluntad que pongamos.

Nuestra mirada tiene que ser realista, sin buscar cobijo en las nostalgias o en actitudes imposibles de mantener; pero, a la vez, ilusionada por un futuro mejor. Y esta es una buena recomendación para el año que empieza. Nunca el decadente no hay nada que hacer o el todo va a seguir igual. El hombre español ha demostrado muchas veces a lo largo de la historia que es capaz de esta capacidad de superación.

El hoy es malo, pero el mañana es mío, decía el poeta. Apliquemos este mío no tanto a una generación en concreto, sino, especialmente, a quienes van despertando del letargo al que los había conducido una propaganda sistemática y una euforia ficticia; hay jóvenes y adultos por doquier que se van ilusionando con otras perspectivas; acaso la voluntad de resurgimiento cobre más fuerza al principio en otros lares, pero seguro que España saldrá del marasmo al que lo han conducido.

Pongamos nuestra voluntad en la razón de la proa ━como reza nuestro nombre━ que siempre tiene predomina sobre babor y estribor, y se guía por el rumbo que marca la estrella antes de marcar una estela en su navegación.

El saludo del año nuevo debe significar para los joseantonianos del siglo XXI una clara voluntad de esfuerzo, compartido con otros muchos, por una España distinta y mejor.