EDITORIAL | SOBRE NOSOTROS

Salimos a mar abierto

Tras unos meses de prueba, La Razón de la Proa estrena dominio virtual en Internet: www.larazondelaproa.es; ahora ya se puede acceder directamente a nuestro diario digital sin necesidad de enlaces e intermediarios.

Salimos a mar abierto

Nuestras señas están bien claras.

Ya en los primeros editoriales quedó diáfanamente claro cuál era nuestro objetivo: traer el pensamiento joseantoniano a las necesidades del siglo XXI; es decir, sin renunciar en absoluto a nuestra historia y a la común de España, no limitarnos a interpretaciones y glosas –tan bien intencionadas y sinceras como a menudo ineficaces– sobre el ayer.

Recordamos aquellos versos jonsistas que decían el pasado no es paso ni es traba, sino afán de emular lo mejor, pues nuestros retos están en el presente y, en la medida de nuestro esfuerzo, en el futuro: la España, la Europa, el mundo de hoy, el hombre en discordia permanente con su entorno…

Nuestro título, entresacado de un texto joseantoniano.

Indica que, puestos a navegar y no a permanecer anclados, necesitamos que la proa señale los puertos de arribada, sin bandazos intempestivos de babor o de estribor, y, sobre todo, la guía perenne de las estrellas.

La Razón de la Proa forma parte de un ambicioso proyecto, surgido de una inspiración a la sombra del Doncel de Sigüenza, cuya efigie –armas y letras, estudio y acción– dio alas a tantos poetas, entre ellos el Fundador; el Foro Sigüenza, así, pretende analizar los problemas de nuestro aquí y ahora desde la perspectiva de nuestros valores.

La Razón de la Proa es un instrumento de todos

Pretendemos incorporar sistemáticamente textos y aportaciones de otras publicaciones de nuestro ámbito azul que persigan la misma tarea. La Razón de la Proa es un instrumento de todos, no solo de los que, humildemente, hemos alumbrado sus primeros pasos.

Los escritos que aparezcan en su contenido deberán, por supuesto, estar presididos por la elegancia de un estilo, el que siempre nos distinguió, sin chocarrerías ni concesiones a la vulgaridad ni enormidades demagógicas.

En estas fechas navideñas, unimos nuestra felicitación cristiana a todos los lectores a la invitación a perseverar en un mismo afán, a mantener vivas las constantes esenciales del mensaje de José Antonio Primo de Rivera, y a poner nuestra mirada, clara y lejos, en España.


 

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