EDITORIAL | ACTUALIDAD

Recuperación, con una sociedad más justa

Los joseantonianos para el siglo XXI entendemos que lo primero sería cambiar la mentalidad del homo economicus del capitalismo, ese que reduce todo el problema a recuperar a todo gas la dinámica de producción-consumo y, en todos los estratos sociales, recuperar la constante del afán de lucro y de la especulación.

Recuperación, con una sociedad más justa

Recuperación, con una sociedad más justa

Se suceden las cábalas y vaticinios, no solo sobre cuándo se podrá volver a cierta normalidad sin la amenaza del contagio, sino con relación a cómo podrá ser la imprescindible recuperación humana, social y económica tras los efectos devastadores que ha causado la pandemia bajo una gestión tan disparatada.

De momento, todo son incógnitas y, en España, palos de ciego y demagogia. Pero se vislumbran en el mundo medidas que se deben y pueden poner en práctica. Lógicamente, entre lo uno y lo otro –el poder y el deber– existirá siempre una brecha, que cada tendencia ideológica intentará cubrir desde sus propias perspectivas.

Los joseantonianos para el siglo XXI entendemos que lo primero sería cambiar la mentalidad del homo economicus del capitalismo, ese que reduce todo el problema a recuperar a todo gas la dinámica de producción-consumo y, en todos los estratos sociales, recuperar la constante del afán de lucro y de la especulación.

Creemos que, aun transitando necesariamente por los agotados caminos del viejo Sistema que, si bien ha creado riqueza, ha aumentado la desigualdad y la injusticia entre los hombres, deben darse entrada a nuevas concepciones y estructuras, que tengan en cuenta el impacto de las nuevas tecnologías, el reconocimiento del valor del trabajo, el papel instrumental del capital y la justicia en le redistribución de la riqueza.

Más allá incluso del capitalismo creativo que propuso Bill Gates, se hacen necesarias nuevas modalidades de participación en la empresa, otra dinámica de las centrales sindicales, unos replanteamientos jurídicos sobre la propiedad de los medios de producción, otro enfoque sobre la remuneración del esfuerzo humano, una atención a los sectores primarios, una intervención racional sobre la ciega dinámica del mercado y una mayor capacidad de decisión al respecto de los Estados nacionales y de la UE, por encima de la fría lógica del monetarismo.

Todo esto y mucho más se está debatiendo en foros nacionales e internacionales, y va mucho más allá de las propuestas de crear de tapadillo una sociedad subvencionada. No solo los economistas tienen la palabra, sino que debe ser toda una sociedad, puesta en pie, la que reivindique su protagonismo en las transformaciones para un mundo futuro y mejor que el que precedió a la pandemia.

Desde nuestra perspectiva, esperamos que así sea, que se dé un antes y un después, y que este futuro venga marcado por una profunda revisión de un pasado que no hemos dejado de censurar por falso e injusto.


 

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