ARGUMENTOS

Hispanizar

Para caer en la cuenta de qu茅 se trata la misi贸n de hispanizar, hay que ser conscientes de aquella otra, previa en la historia, que se llam贸 romanizar.


鈥嬧婸ublicado en la revistas Gaceta FJA (FEB/2024). Ver portada de Gaceta FJA en La Raz贸n de la Proa (LRP). Solicita recibir el bolet铆n semanal de LRP.

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Varias veces he visitado las venerables ruinas de la ciudad romana de C谩parra, en C谩ceres, y la 煤ltima revisti贸 especial emoci贸n al pasar bajo el arco cuadrifonte al amanecer, en el transcurso de la Ruta de la Plata, junto a mi esposa y a un peregrino brasile帽o al que trat茅 de contagiar de mis sensaciones, y creo que lo consegu铆, por cierto.

Cuando asist铆 a la proyecci贸n de la pel铆cula Gradiator en la primera ocasi贸n (pues, en contra de mi costumbre, repet铆), no pude dejar de relacionar aquel paisaje cacere帽o con el h谩bitat del personaje central, M谩ximo, y de su familia asesinada en la ficci贸n por el tirano C贸modo; me dio en la nariz que, acaso, Ridley Scott, el director, o Russell Crowe, el actor, se habr铆an dado previamente una vuelta por C谩parra como inspiraci贸n para crear el imbatible militar y luego gladiador apodado hispano, como este apodo parec铆a garantizar. Ya s茅 que no fue as铆 al parecer y el rodaje transcurri贸 en otros escenarios, pero prefiero seguir con mi fantas铆a, obediente a mi condici贸n orsiana de ciudadano de Roma.

Esta condici贸n se basa en que, efectivamente, Espa帽a debe su fundaci贸n hist贸rica a la romanizaci贸n, que no fue un equivalente a conquista o colonizaci贸n, pues, de la mano de Ortega y Gasset, sabemos que la historia de toda naci贸n es un vasto sistema de integraci贸n, en la que la fuerza tiene un car谩cter adjetivo禄, mientras que lo sustantivo es un proyecto sugestivo de vida en com煤n. Eso fue lo que Roma propuso a nuestros lejanos ascendientes, y, siglos m谩s tarde, otros espa帽oles hicieron con los pueblos americanos; no es extra帽o, por lo tanto, que, de forma erudita, sagaz y exacta, podamos nosotros utilizar el concepto de hispanizaci贸n con todo derecho.

Hasta aqu铆, todo se refiere al pasado, claro est谩, pero considero que la tarea de hispanizar es perentoriamente actual, y aprovecho para empalmar con mi 煤ltimo art铆culo publicado en el que no dudaba en tratar de compatriotas a todos los hispanoamericanos, ya residentes en Am茅rica, ya en nuestra Piel de Toro; con ellos nos unen, no solo la sangre, la lengua o la fe religiosa, sino la historia viva, al haber formado parte de un atrayente proyecto de vida en com煤n, que 鈥揹icho sea de paso鈥 se encargaron de romper los anglosajones. Y un servidor no deja de aspirar a que todos volvamos a formar parte de otro proyecto, al estar integrados en la misma Ec煤mene, al decir del fil贸sofo Alberto Buela.

Hispanizar no es, en modo alguno, sin贸nimo de espa帽olear, t贸pico de origen folcl贸rico que alude a esa interpretaci贸n falsa y gruesa, que confunde lo espa帽ol y, por derivaci贸n, lo hispano con un patrioterismo de charanga y pandereta y se limita a una reducci贸n simplista de una cultura para consumo tur铆stico; un s铆mbolo de ese t茅rmino viene a ser la 贸pera Carmen, topizaco franc茅s por m谩s se帽as o Los cuentos de la Alhambra, de manufactura yanqui.

Hispanizar es ant贸nimo de globalizar, pues la consideraci贸n del mundo como universo debe dejar paso, en buena l贸gica, a considerarlo como pluriverso, y esa globalizaci贸n actual no es m谩s que la forma postmoderna de neocolonialismo, con la diferencia de que la metr贸poli no tiene sede geogr谩fica estricta y definida; mucho de eso ya saben mis compatriotas de Am茅rica desde las llamadas guerras de emancipaci贸n, por las que quedaron sometidos  a esa f茅rula anglosajona a la que he aludido; y, qu茅 les voy a decir, nosotros mismos, los del lado de ac谩 del Oc茅ano鈥

Hispanizar resulta, as铆, paralelo a aquella romanizaci贸n, que hizo que surgieran escritores, fil贸sofos, soldados y hasta un par de emperadores romanos, que, como es l贸gico, no pueden ser denominados leg铆timamente como espa帽oles, pero s铆 como hispanos, como el personaje ficticio de la pel铆cula. La hispanizaci贸n dio lugar a que, por ejemplo, existiera un Inca Garcilaso de la Vega, la Malinche o sor Juana In茅s de la Cruz; claro que tambi茅n se dieron casos de tr谩nsfugas, traidores y mentecatos en las dos orillas, y que, actualmente, algunos de ellos tengan asentadas sus posaderas en sillones presidenciales.

La tarea de hispanizar nos corresponde ahora a todos, descontando, como digo, a los pol铆ticos de aqu铆 y de all谩; es misi贸n del hombre de la calle, de usted y de m铆, una vez hayamos despertado del mal sue帽o globalizador; se trata del abrazo al compatriota, independientemente de sus rasgos faciales, del color de su piel o de su acento. Por ello, tambi茅n hispanizar es ant贸nimo riguroso de cualquier forma de nacionalismo, pues se fundamenta en aquella interpretaci贸n cristiana y espa帽ola del mundo y de la historia, creadora del mestizaje.

No se trata la hispanizaci贸n de un objetivo que requiera decretos o leyes en el BOE, pues no consiste en obligar, sino en convencer, y para ello es imprescindible el concurso de uno de los mayores d茅ficits de este momento: la educaci贸n; y no me refiero solo a la que se imparte en las aulas, sino a un tipo de educaci贸n universal, ciudadana y c铆vica; debe sustentarse en el conocimiento hist贸rico real, en la argumentaci贸n frente a los desatinos supremacistas, en ilustrar a todos de su papel en la historia y de las inmensas posibilidades de un futuro.

A esta tarea est谩n llamados todos los pueblos de Espa帽a y de Am茅rica, sin concesi贸n alguna a los separatismos de ac谩 y a los indigenismos artificiosos de all谩; es una tarea que contribuir铆a a esa deseable armon铆a de la Creaci贸n.

Digamos para acabar que, para caer en la cuenta de qu茅 se trata la misi贸n de hispanizar, hay que ser conscientes de aquella otra, previa en la historia, que se llam贸 romanizar; por ello, volviendo al principio, sigo recomendando a todos los lectores que se den un paseo por C谩parra, aunque sea, como en mi caso, para evocar al cinematogr谩fico M谩ximo, que hace honor a su apelativo de hispano.

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