Brigadistas internacionales y estalinismo: el lado oscuro de una memoria silenciada

El documental El lado oscuro de las Brigadas Internacionales analiza, con rigor histórico y testimonios especializados, la trayectoria de quienes pasaron del mito antifascista a la maquinaria represiva estalinista.

  • Presentado por el Instituto CEU de Estudios Históricos. Guion y dirección: José Luis Orella. Director de proyecto: Alfonso Bullón de Mendoza. Producción: José Antonio León. ​Realización: Alejandro Díaz. ​Ayudante de montaje: Lourdes Lanz. ​Narración: Roberto Cuadrado.

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Brigadistas internacionales y represión soviética

La USP, a través de sus proyectos de investigación docente que aglutinan varias áreas departamentales, ha realizado en 2025 un excelente documental: Brigadistas Internacionales, el lado oscuro.

Dirigido por José Luis Orella, ha profundizado en el papel y la personalidad de algunos renombrados brigadistas: Arno Gerö —alias Pedro Rodríguez—, Lázló Rajk, W. Saiser o “General Gómez”, General Walters, Andrés Tompe…

Al contrario de lo que muchas hagiografías indican, no todos fueron aquellos grandes idealistas de la “libertad y la democracia” contra el “fascismo”, sino que, tras su derrota junto al bando republicano en nuestra Guerra Civil, algunos fueron acogidos por las dictaduras de la Komintern para colaborar en la represión de todos los oponentes al sistema comunista, tanto fascistas como anarquistas o desviacionistas.

Los brigadistas internacionales, conocidos con el sobrenombre de “los españoles”, especialmente los integrantes del conocido Batallón Thaelmann, ocuparían a su regreso en 1938 a sus países de origen —Alemania, Hungría, Polonia…— ministerios y cargos de gran responsabilidad en la represión política.

Aunque, con los años, también algunos serían purgados y liquidados por sus antiguos camaradas de la terrible policía política soviética: la NKVD, más tarde el KGB, o la Stasi de la RDA de Alemania Oriental. Las tácticas de estigmatización y las abstracciones del lenguaje (“enemigos del pueblo”, “parásitos”, “burgueses”, “piojos”…) estaban siempre a la orden del día.

Los ojos azules de la Revolución brillan con una crueldad necesaria, según el verso del comprometido poeta surrealista Louis Aragon.


Andrés Nin y la eliminación del disidente

En el documental presentado por la USP-CEU se profundiza en el destino de Andrés Nin, dirigente del desviacionismo trotskista del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), de gran actividad revolucionaria en los inicios de la Guerra Civil en Barcelona.

En junio de 1937 fue secuestrado y jamás volvió a saberse de él. La policía lo detuvo por órdenes de A. Orlov y Arno Gerö. No obstante, se trató de simular por los autores que había sido liberado por sus amigos, supuestos agentes de la Gestapo. Toda la cúpula de ese partido disidente fue prácticamente aniquilada.

Ese mismo proceso de depuración alcanzaría también a Trotski, aunque de una forma sobradamente conocida y carnicera, en su refugio de Méjico.


El reverso de una épica idealizada

Acerca de las consecuencias geopolíticas desarrolladas en el llamado “mundo comunista”, bien sea de lo ocurrido tras el telón de acero, en los países asiáticos y en otras zonas del globo, derivadas esencialmente de la descolonización, la Segunda Guerra Mundial y la denominada “guerra fría”, se han escrito cientos de libros, ensayos e incluso algunas películas.

Una de las referencias esenciales es, a mi juicio, la monumental obra El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión (con la edición de Stéphane Courtois y las destacadas contribuciones, en sus respectivos campos geográficos, de Werth, Panné, Paczkowski, Bartosek y Margolin. Ediciones B, Barcelona, 2010, 1055 págs.).

Un excelente periodista independiente polaco, Ryszard Kapuściński (1932-2007), es para todo el mundo del periodismo una referencia de honestidad moral y compromiso. Premio Príncipe de Asturias en 2003, mi inolvidable exjefe del departamento de Medios Audiovisuales de la Universidad CEU San Pablo (USP-CEU) entre 1994 y 2002, Alberto Miguel Arruti, lo retrató así a su fallecimiento: uno de los grandes del periodismo del siglo XX.

Para ser periodista —había dicho Ryszard— hay que ser buena persona.

Una de sus obras maestras es El Imperio (Anagrama, 1994), donde retrata de manera certera y descarnada el desmoronamiento de la Unión Soviética en un largo viaje realizado entre 1989 y 1991, junto a otros anteriores (1939-1967), para poder observar y contar más tarde lo que acontecía por aquellos vastos territorios.


El cine frente a las purgas estalinistas

En el ya casi inabordable mundo global de la producción audiovisual, es necesario anotar también algunos de los escasas películas pioneras y críticas sobre la represión estalinista. Las purgas sangrientas de los años cincuenta realizadas contra los desviacionistas burgueses de Praga y Checoslovaquia tuvieron una referencia esencial en el famoso film francés La confesión (Costa-Gavras, guion de A. London y Jorge Semprún, 1970), protagonizado por Simone Signoret e Yves Montand.

Es un ejemplo clásico de aquellas jornadas de terror, sufrimiento y torturas, abordadas por auténticos protagonistas y antiguos correligionarios checo-comunistas. Fue exhibido en España algunos años después, en sesiones casi clandestinas y minoritarias de “arte y ensayo”, y emitido —que recuerde— una sola vez en TVE2, hacia el año 1982.

Una película de culto podría ser también El asesinato de Trotski (Joseph Losey, 1972), con Richard Burton, Alain Delon y Romy Schneider, emitido en TVE2 en 1978. El prisionero (Peter Glenville, 1955), protagonizado por Alec Guinness y Jack Hawkins, por el contrario, no hizo muy feliz a su protagonista —el cardenal húngaro Mindszenty—, ya que, a pesar de su buena factura fílmica, no reflejaba la realidad de su enorme sufrimiento.


La verdad histórica como deber moral

En nuestro siglo XXI ya han proliferado una serie de películas de ficción críticos y analíticos con los diabólicos efectos del estalinismo comunista. Conviene recordar Katyn (Andrzej Wajda, 2009), La vida de los otros (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006) y, en un excelente tono de comedia satírica y burlesca, La muerte de Stalin (Armando Iannucci, 2016).

En el documental sobre los brigadistas hay un tratamiento científico muy evidente. Está elaborado por auténticos especialistas y profesores en Historia Contemporánea. En él aparecen certeras intervenciones de expertos investigadores de aquellos países donde la represión del sistema soviético se hizo más evidente: Polonia, Hungría y Checoslovaquia.

Estas contribuciones académicas tienen el claro objetivo de difundir los hechos aquí narrados de forma objetiva, para intentar que nunca puedan volver a repetirse, y que su trabajo contribuya a que todos puedan conocer la verdad de la historia reciente. Sin falsificaciones, sin deformaciones y sin miedo.

La verdad, siempre, nos hará más libres

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