Liberalismo, esclavitud

22/FEB.- El liberalismo ha terminado generando esclavos de una economía al servicio del consumo desaforado antes que al servicio de las necesidades reales de la comunidad.

Desde los tiempos de la Revolución francesa, el liberalismo lleva sobre sus espaldas millones de empobrecidos por mor de un sistema económico harto rapaz y explotador.

Paralelamente, ha creado un modelo político de concentración de decisiones en manos de élites cada vez más egoístas y/o oscurantistas, el cual sólo ofrece a los pueblos el remedo de un espejismo democrático vía espurios procesos electorales tutelados por el gran capital.

Es por lo que el liberalismo ha terminado generando esclavos de una economía al servicio del consumo desaforado antes que al servicio de las necesidades reales de la comunidad, donde los hombres compiten entre sí por metas que no han sido estipuladas por ellos mismos sino que han sido fijadas en base a los inconfesables intereses de unos pocos privilegiados.

Así las cosas, lo de «libertad, igualdad, fraternidad» se queda en una pura entelequia, en una falacia.

No podía ser de otra forma cuando los estados liberales siempre han contemplado al hombre no como «portador de valores eternos» sino como a un simple individuo.




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