Patriotismo útil frente al viejo orden.

La globalización sin equilibrio ha convertido la integración económica en un instrumento de subordinación. Frente a ello, Canadá propone un multilateralismo pragmático basado en soberanía y cooperación.

Introducción de LRP

El fin de la falsa integración

Las advertencias de Mark Carney, actual primer ministro de Canadá, desmontan la ficción del beneficio mutuo de la globalización cuando esta sirve como herramienta de coerción. La crisis financiera de 2008, así como las recientes crisis energética y geopolítica, han demostrado que las grandes potencias utilizan aranceles, cadenas de suministro e infraestructuras financieras como instrumentos de presión. La integración económica deja entonces de ser cooperación para convertirse en dependencia.

Patriotismo frente a nacionalismo

El autor refuerza esta distinción recurriendo a José Antonio Primo de Rivera, quien definía el nacionalismo como la exaltación del propio país por encima de todo, una forma de elevar el egoísmo individual a la categoría de egoísmo colectivo. Frente a esa visión cerrada y excluyente, se reivindica un patriotismo más exigente, capaz de defender la propia nación sin convertirla en un pretexto para la insolidaridad o el aislamiento.


Esta introducción corresponde a un artículo de José Manuel Cansino, publicado en el digital El Debate (22/04/2026), bajo el título Nuevas relaciones comerciales: la vía canadiense.

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