Nos vamos en busca de otro mundo
La Hermandad Doncel organizó, en los años 2011 y 2012 dos rutas, que apellidábamos bereberes, por el Alto Atlas de Marruecos. Para los que participamos en ellas, resultaron ser unas aventuras de lo más gratas, aunque exigentes, donde la camaradería estuvo siempre presente, al estilo de nuestra vieja escuela. Como luego os contaré, aunque en otras circunstancias, algunos volveremos pronto.
Un mundo cercano y, sin embargo, desconocido
Descubrimos nosotros, entonces, una tierra aún salvaje, donde se vive en condiciones muy primitivas dentro de la cultura musulmana, pero adaptada a la idiosincrasia de los bereberes, que ya hace siglos se refugiaron en estas altas montañas para evitar el conflicto con los árabes, de religión más exigente y costumbres extrañas para esta etnia, que tuvo una fuerza preponderante en las tierras del actual Marruecos. Como sabemos, esta pujanza se demostró en la invasión de la Hispania visigoda, pero luego su poder decayó y quedaron marginados.
Nuestras andaduras de aquellos años mencionados nos permitieron descubrir un mundo incógnito, de aldeas con estructuras de adobe, mujeres siempre laboriosas hasta el extremo, pastores, niños descalzos de perenne sonrisa y una vida en condiciones precarias. En fin, otro mundo que, estando tan cerca geográficamente, es tan diferente al nuestro.
Volver a la montaña, volver al espíritu
Pues bien, todavía algunos de nosotros, miembros de la Hermandad y/o también de la OJE, tras tantos años, pero aún en forma, nos hemos incorporado a la magnífica actividad que va a suponer volver al Alto Atlas con el campamento nacional de montaña de la Organización Juvenil Española: sangre nueva e ilusiones en flor.
Nuestra Hermandad Doncel ha creído oportuno apoyar esta actividad con una aportación económica, dando aliento y publicidad a esta nueva aventura en Marruecos, cuyo lema campamental expresa la calidad de nuestras expectativas:
Duc in altum, que podemos entender como «más allá, más lejos, más alto y más profundo».
Que así sea.