No siempre los políticos han sido así

19/MAY.- Porque los hemos conocido de una seriedad exquisita con los asuntos del Estado, entregados plenamente en el impulso y mejora del área que le había correspondido en el Gobierno.

​Publicado en la revista Desde la Puerta del Sol núm. 626, de 18 de mayo de 2022. Ver portada Desde la Puerta del Sol en La Razón de la Proa (LRP). Recibir el boletín semanal de LRP.

No siempre los políticos han sido así

Comprendemos que los españoles de bien, los que piensan, los que tienen ideas propias o toman las ajenas debidamente elaboradas, anden cabreados en estos últimos años. Es para eso y para mucho más. Se oyen tales sandeces, se asiste a tales barbaridades, a veces escuchamos a unos ministros que son unos soberanos mastuerzos ignorantes, irresolutos, a unas ministras necias, igualmente ignorantes y fluctuantes en sus devaneos difíciles de entender o admitir, a unos oscuros y desconocidos asesores que, por lo que se deduce, apenas saben qué es asesorar pues empiezan por no saber de la materia que les han endilgado...

De lo que tenemos a la vista, y apreciamos nada más despertarnos por la mañana, es que el jefe de la camarilla es un marrullero total, del que se deduce su falta de conocimientos tan pronto tiene que enfrentarse con una decisión importante para la nación que pretende gobernar, que es incapaz de llevar a su gobierno por el buen camino para presentar al parlamento idóneo para dotar a la ciudadanía de lo más necesario con el fin de encarrilar su progreso y disfrute. A cambio asume las propuestas de sus atroces ministros o ministras, que, junto con sus delirantes decretos ley, van siendo aprobados por los desequilibrados congresistas procedentes de la izquierda, más los terroristas de ETA y separatistas catalanes y de otros rediles. Y con esos acuerdos van destrozando al país, a las instituciones, la moral pública y privada, y la historia que revuelven y ensucian.

Apuntábamos que los políticos no siempre han sido así porque es un hecho irreversible, aunque, probablemente, en los últimos tiempos de la democracia, las cartas que se manejaban estaban marcadas y permitían muchas trampas. Porque los hemos conocido de una seriedad exquisita con los asuntos del Estado, entregados plenamente en el impulso y mejora del área que le había correspondido en el Gobierno, conocedores de la materia que les correspondía desarrollar, con experiencia más que suficiente para saber por dónde habían de ir las medidas a desplegar...

Quizá es que las reglas del juego eran o se entendía habían de ser diferentes a las que ahora se utilizan. No recuerdo haber oído a ningún político utilizar la descalificación de otro que pudiera no opinar igual, sino que lo que éste hacía era exponer su punto de vista con el fin de que decidiera el sector de la comunidad al que correspondía el tema, previa deliberación tan amplia como fuera necesaria, hasta optar por la decisión más conveniente. Aunque lo normal era el cambio de impresiones previo para entrar en el debate una vez limadas las asperezas.

Por el contrario, el presidente actual, en vez de presentar programas adecuados, toma por buenas las sandeces de sus ministros o asesores, a los que agrega sus ensueños e inclinaciones personales, y en vez de someterlo al criterio de conocedores del tema, lo planta en un decreto ley y lo lanza como una jabalina al Congreso de los Diputados para que lo aprueben «sí o sí», como reza su mantra, y seguidamente culpa a la oposición de la negación del apoyo que de ellos exige, tildándolos de «falta de sentido de Estado» pues, al parecer, ese sentido solo se encuentra en su mente iluminada.

Evidentemente, los políticos no siempre han vestido ni peinado las melenas que ahora llevan. Cuidaban la forma de atildarse, como cuidaban su comportamiento en los lugares públicos y respondían a lo que de ellos se esperaba. Y al actuar pensaban en el beneficio de la nación y de los conciudadanos por los que ejercían su rango. Lo que, tras no pocas penalidades, esperamos tener en un plazo de tiempo no demasiado largo. Políticos que han de comprometerse con ánimo de servicio a la comunidad, y a los que les tocará hacer, sin remilgos y con brío y arrojo, una gran limpieza en todos los aspectos, tanto en quienes visten con nombre y apellido, desde los que han apantallado en mesas o rincones, a los fieles que cumplen desde el oscurantismo las órdenes que les llegan, como respecto al saneamiento de leyes y demás disposiciones, sin demorarlo apenas; planificando correctamente el funcionamiento de las instituciones del estado para dotarlas de entereza y honradez; limpieza que se ha de extender hasta el último rincón de la nación al que ha llegado la polilla y las cucarachas.

Porque gente decente para sustituir a esta tropa la hay. Y no hace falta hurgar demasiado. Como no es difícil encontrar un botijo como el que hoy presentamos, aunque no aparezca en todos los escaparates, encabezado por un paisano tocando la trompeta, seguramente para animar a los a los que nos consideramos más listos que él, sin serlo.2022-05-19-botijo

 

Él sí que es listo, pues se alza en lo alto del botijo que será pieza fundamental de la feria. No sabemos de dónde es la pieza ni quién fue el alfarero, únicamente podemos decir que lo hemos encontrado buscando por Palencia.




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