El generoso

Probablemente, en la historia de España, no se haya dado otro individuo que prometiera tanto a sus paisanos como Pedro Sánchez...


​​Publicado en la revista El mentidero de la Villa de Madrid núm. 742 (21/ABR/2023), continuadora de Desde la Puerta del Sol. Ver portada El Mentidero en La Razón de la Proa (LRP) Recibir el boletín de LRP.​

Probablemente, en la historia de España, no se haya dado otro individuo que prometiera tanto a sus paisanos como Pedro Sánchez. Es el tío más generoso que ha parido madre. En cada mitin promete –y luego lo pasa, o no, a algún ministro de su Gabinete– lo que en cada momento sea pertinente.

Con los del volcán de la isla La Palma fue notablemente espléndido: les prometió que en un pis pas todos volverían a tener su casa y estarían cultivando sus haciendas, y en estos momentos, pasado ya año y pico, hay cantidad de gente que no ha visto un euro y sigue viviendo de prestado.

En cualquiera de las inundaciones que se han producido en el país en los últimos tiempos por culpa de llover donde no debe y en cantidades inadecuadas, teóricamente ha regalado euros para que todo se les arreglase en un periquete, y se da el caso de que han pasado los meses y no han visto un euro.

A cientos de gentes que están en el paro les ha asegurado que recibirán un subsidio, y los hay que siguen acudiendo a los centros de alimentos a por la comida de cada día porque, aunque han presentado la documentación que los pedían para recibir la ayuda prometida, nadie les ha dado un euro.

Lo dicho, en cada momento, cuando se baja del Falcon para ver los desmanes que la naturaleza o los hombres han cometido, promete lo que sea más adecuado, abre la mano con una generosidad que no pueden soportar las arcas del país, aparte que ya no le importa un bledo lo visitado una vez hecha las oportunas fotos. Ahí se suele quedar lo prometido.

Ahora, como el que no quiere la cosa, acaba de ofrecer 50.000 viviendas como consecuencia de otra ley absurda y desquiciada, ésta sobre la vivienda. Un farol más, un engaño más, un juego de manos más. Porque está haciendo malabarismos con las viviendas del Sareb –lo que en sus orígenes fue conocido como el banco malo y de lo que apenas se acuerda la gente–, pues según han dicho los que llevan las cuentas, solamente podrán conceder y entregar 500, las otras, ¡oh la lá que fallo!

Al parecer, por un lado hay más viviendas donde no son necesarias y menos donde se precisa cantidad; de las 50.000 que dice Pedro, 14.000 ya están ocupadas, lo que entendemos que están okupadas por okupas, sin que les hayan sido adjudicadas, incluso algunas con inquilinos a los cuales los okupas se las pasaron mediante un precio; otras viviendas, no pocas, algo así como 13.000 están inacabadas, por lo que hay que ponerse a la tarea de terminarlas previamente; las 21.000 restantes Pedro Sánchez se las quiere endosar a los ayuntamientos y comunidades autónomas para que arreglen los destrozos que en ellas han hecho los okupas y las pongan en disposición de adjudicarlas corriendo con los gastos, con lo que se quita el muerto de encima. Está claro que esto de las 50.000 viviendas es otro de los globos del presidente, del que seguro escapa con corona... aunque sea de papel.

Mientras, la ley de viviendas –que no hemos leído y puede inducirnos a error lo oído– es otro bodrio pues, los que la conocen aseguran que habrá menos pisos en alquiler y se montará un follón, una confusión de mucho pistón respecto al derecho de cada quién a tener las viviendas que quiera en un país de libre comercio, una marimorena judicial por intentar hacerse cargo de algo que no es suyo, un enredo administrativo difícil de resolver, un desorden no escaso entre todas las demandas de los necesitados..., que terminará en haber creado un problema enorme y no disponer apenas de pisos para adjudicar antes del 28M, y mucho después.

Otra ley que es un desastre, aunque la Belarra esté tan contenta por «disponer» de 50.000 viviendas de la Sareb, y lo manifieste a voz en grito, y Pedro Sánchez piense que contará con la tropa de su cuartel para complicar a los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas y él quedar con las manos limpias, como siempre. (Ojo al parche: Pedro se ha extendido más y ha prometido 43.000 viviendas más que se construirán a continuación... ¿Cuándo él se vaya?).

Pedro Sánchez debería, junto al menos todas las chicas de su equipo, –de los chicos nos olvidamos, nos dan pena– ponerse a repasar libros de historia, y ver qué se hizo en los 40 años de oprobio, en los que Franco no hizo nada de nada salvo maldades. Se toparían con toda la obra realizada durante aquel tiempo, partiendo de la desolación tras la guerra civil, y con apenas dinero en las alforjas.

Limitándonos exclusivamente a este sector, por ejemplo, ya en 1939, al ser evidente la necesidad de viviendas que había en España, y sin esperar más, puso en marcha el Instituto Nacional de la Vivienda; en 1954 se promulgó la Ley de viviendas de Renta Limitada; con los planes de viviendas se consiguió construir, (aparte las que ya estaban edificadas y ocupadas) entre 1961 y 1975, cuatro millones de viviendas sociales a pagar en plazos dilatados; y en 1980 se había conseguido edificar catorce millones setecientas mil viviendas; además de estar en funcionamiento el sistema de construcción por cooperativas que dio mucho de sí.

Recomendamos a Belarra que lea y aprenderá mucho al respecto además de no fiarse del mentiroso de su jefe. Además aprovechará para aprender otras muchas cosas, que pienso que la hacen no poca falta.




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