Somos
19:00
29/01/21

Catástrofe bajo cero

29/01.- Pues, sí. Ha sido muy duro. Toneladas y toneladas de nieve helada sobre Madrid y buena parte de la geografía nacional...

Publicado en el número 29 de Somos, de enero de 2020. En la sección Pensamos que... (artículo de opinión a modo de editorial). Editado por la asociación cultural Avance Social. Ver portada de la revista Somos en La Razón de la Proa.

Catástrofe bajo cero

Pues, sí. Ha sido muy duro. Toneladas y toneladas de nieve helada sobre Madrid y buena parte de la geografía nacional.

Quejas y lamentos por la falta de previsión de las autoridades. Claro, claro, no hay derecho, no ha habido un guardia civil, un soldado, un barrendero, una quitanieves o un helicóptero cuando y donde a cada honrado contribuyente le haya hecho falta.

Lo cierto es que vivimos en una sociedad que, alegremente, ha aumentado su grado de complejidad, que ha acumulado artificios que parecen garantizarnos la seguridad y la comodidad, pero los cuales se convierten en trampas que nos anulan y se vuelven inservibles cuando comparece la Naturaleza golpeando con su potencia condicionante y destructora.

Así, pasamos del optimismo inconsciente al miedo y la irracionalidad, viendo como nuestra calefacción, nuestras conducciones de agua, nuestros potentes vehículos, nuestros servicios de protección y ayuda, inservibles o anulados, se vuelven contra nosotros y clamamos desesperados en nuestro desamparo.

El hombre actual, sumido mayoritariamente en su condición de urbanita, ha renunciado a libertad a cambio de comodidad, ha asumido su domestiquez y es en este punto cuando destaca la presencia de personas libres que han sabido mantenerse fuertes y no se han dejado atrapar por el canto de sirena de la técnica y el automatismo; de personas que han sabido conservar las raíces que nos anclan a lo primordial; de personas que son capaces de adaptarse a la realidad impuesta por los elementos poniendo la técnica y el progreso a su servicio, no al revés.

La vida de una gallina es más cómoda que la vida de un águila, su dueño le echará interesadamente puñados de grano para que coma, mientras que el águila, que no tiene dueño y es el único animal capaz de mirar al Sol de frente, impone su fuerza y capacidad depredadora para vivir en armonía con la Naturaleza.

Queda claro que la situación de animal doméstico arrastra consigo la situación de animal de matadero y por eso nos pasa lo que nos pasa.

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