Las carpetas de Villarejo

20/JUL.- Da la sensación de que es como una de esas series policiacas, donde siempre aparece el mismo malo aunque implicado en diferentes perversidades.

​Publicado en la revista Desde la Puerta del Sol núm. 654, de 20 de julio de 2022. Ver portada Desde la Puerta del Sol en La Razón de la Proa (LRP). Recibir el boletín semanal de LRP.

Las carpetas de Villarejo

Cuántos días, meses, años estamos oyendo de las andanzas de José Manuel Villarejo Pérez, al parecer un empresario español, excomisario del Cuerpo Nacional de Policía, que ha sido acusado de organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales, habiendo probado las dependencias carcelarias desde el 3 de noviembre de 2017 hasta el 3 de marzo de 2021.

Da la sensación de que es como una de esas series policiacas, donde siempre aparece el mismo malo aunque implicado en diferentes perversidades, de las que se va salvando gracias a que le va colgando los hechos delictivos a una larga serie de personajes de entre los que tiene registrados en su agenda, sacando en cada caso la carpeta adecuada que contiene las tropelías llevadas a cabo por el mencionado malhechor.

Eso sí, la preferencia de a quienes adjudicar los desmanes suele ser uno de los partidos políticos del país España, aunque luego, en las declaraciones judiciales o no judiciales va dejando rezumar determinados nombres entre unos y otros partidos e individuos, de forma que se va formando una masa pegajosa, confusa, viscosa, imprecisa de los hechos que el juez, con gran esfuerzo va intentando descubrir, sin que en la mayoría de los caos sea capaz de hilar con claridad lo que va sonsacando poco a poco, pues, da la impresión, de que cuando ya tiene bien agarrado por los pelos un caso para dictar sentencia, ¡zas!, surge otro añadido que descabala todo lo reunido hasta el momento.

Digo yo que debe ser, más o menos algo así, pues solo de tarde en tarde veo en la prensa que el señor Villarejo va camino de los juzgados, escondido bajo su gorra de visera, con la carpeta arrebujada en un abrazo como escondiendo algún misterio, de la que parecen querer salir no pocos papeles. Debe ser el arca de su tesoro donde guarda todos los cotilleos que ha conseguido y que son los que suelta de vez en cuando en algún juicio más que nada para seguir molestando a determinadas gentes y tener en un desasosiego al juez correspondiente.

A lo mejor me equivoco totalmente en lo que digo, cosa que puede producirse, pues ni sé en qué líos está el señor Villarejos, ni qué sabe realmente de todos aquellos que ha puesto en el candelero fichado su vida, ni tengo seguridad que esté jugando con los jueces.

Lo que sí digo es que no parece serio que este caso –como lo fue o lo sigue siendo el Barcenasresulten imposibles de llegar a tener fin, bien por los tejemanejes de Villarejos, bien por la falta de claridad en los expedientes que se manejen.

Para solucionar en el menor tiempo posible el caso Villarejo en sí, o los casos Villarejo en el supuesto de que existan, que como con las meigas, haberlos debe haberlos, se me han ocurrido dos ideas que podrían dar resultado; una de ellas es un tanto perversa, pero que no haría daño a nadie y que no descubro para que no me la copien; la segunda es echar mano de los que manejan bien el cotilleo por internet o a través de los teléfonos móviles, y consigan unos Pegasos al menos como los de Mohamed VI, con todos los papeles del susodicho Villarejo. Con ese material es de suponer que ya tendrían donde agarrarse los jueces para dictar sentencia sobre todos los casos que se puedan desprender de la documentación del excomisario.

Ya sé que esto no está autorizado en los países civilizados –aunque vemos que el que más y el que menos lo utiliza a través de su organización de espías o de amigos de toda la vida–. Ni yo me atrevería a hacerlo, pero es un sistema normalmente en uso. Lo mismo que hubiera hecho en el caso Bárcenas, que no sé si ya estará finiquitado o solo en estado de espera.

Y es que hay que terminar con estos rollos que no terminan de aclararnos si los malos son los malos o los malos son los buenos. Es un no dormir. Como cuando Pedro Sánchez nos decía aquello de que no dormía por la sola idea de pensar que se podría juntar con Pablo Iglesias para destruir España. Nos aburren profundamente con tanto trapicheo y cambalache que diría el tango (Hoy resulta que es lo mismo / ser derecho que traidor... / ignorante, sabio o chorro, / generoso o estafador! / ¡Todo es igual, / nada es mejor, / lo mismo un burro que un gran profesor! / No hay aplazaos ni escalafón, / los inmorales nos han igualao…) pues ni siquiera terminan de aclararnos mediante las leyes que promulgan, toda vez que no pocas de ellas van contra la misma legislación en vigor, mintiendo sin discreción, defendiendo a los que matan y a los que quieren romper la unidad del país,...

Aunque, por lo que se revuelve estos días, quizá se vaya a despejar un tantico el tufo que nos rodea. En unas horas hemos asistido a la dimisión de Adriana Lastra como vicesecretaria general del PSOE por estar embarazada (aunque no deja el puesto del Congreso de los Diputados y sus bicocas que la aportan del orden de 91.865,48€ anuales); y Dolores Delgado renuncia como fiscal general del Estado por razones de salud. La bancada, después de tanto retorcer la política, parece que va decayendo en la salud. ¿Estará pensando Pedro Sánchez presentar su dimisión por algún mal cerebral que lo acongoje y que hasta ahora no se lo habían diagnosticado?

Como en más de una ocasión hemos comentado, a lo largo de los siglos ha habido tiempo para producir botijos a gogó, en cualquier parte del territorio nacional, modificando las hechuras, incluso los materiales de que están fabricados. Hoy aportamos un botijo de cobre, una pieza antigua de Cantir Deco que se exhibe en Lérida, y que da la impresión de que bien podía haber pertenecido tanto a El Cid como a un payes catalán.




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