En busca del arca (III). Rol de tripulación

Nadie debe acongojarse cuando llegue el momento de ver que nuestra nave está ya levando el ancla para izar las velas.


Publicado en el núm. 248 de la revista Trocha, de junio de 2023. Editado por Veteranos OJE - Cataluña. Ver portada de Trocha en La Razón de la Proa. Para recibir el boletín de Trocha. La serie En busca del arca, son artículos motivadores preparatorios de la expedición prevista al monte Ararat por veteranos de la OJE encuadrados en su Escuela de Montaña.

En busca del arca (III). Rol de tripulación

Por supuesto que no hizo ninguna falta recurrir a la leva forzosa para el reclutamiento. Es verdad que el anuncio de la expedición, publicado en medios adecuados y afines a la OJE, cuyo boletín oficial es el Proel, de tirada nacional y que da cuenta de los aconteceres más reseñables, era algo más amable que el que hizo Sir Ernest Shackelton para la suya (1), aunque tampoco sea moco de pavo ir a buscar el arca de Noé en el triángulo que “delimitan” los mares Mediterráneo, Negro y Caspio, una vez dejado atrás el Mediterráneo, y con la casi única referencia del monte Ararat en Turquía (2), país que desgraciadamente ha sufrido como es sabido un trágico terremoto. Pero a lo que vamos, lo cierto es que en pocos días estuvo completo el cupo de voluntarios, catorce. Aunque en principio sólo se habían calculado pertrechos para diez, se pensó que una ayuda extra siempre es de agradecer en exploraciones comprometidas y que ya se vería como solucionar la previsión de raciones para la munición de boca.

Ahora bien, nadie debe acongojarse cuando llegue el momento de ver que nuestra nave está ya levando el ancla para izar las velas, pues lo que se dice grumetes precisamente ya no somos ninguno. En próximos legajos, de quedar tinta, iré desgranado poco a poco lo menudo de cada cual, quizás para evitar un sofocón si lo hago de golpe, y a sabiendas de que se incumple la exactitud exigida en cuanto a datos y señales de cada tripulante que han de constar en el rol. Por otro lado, toda cautela es poca con la cantidad de oídos infieles que pueden echar a pique, carcomer, tomar como si fuera “broma” todo el tinglado o siquiera perjudicar parte de nuestra tablazón.

Aunque ya algo de notable importancia dije en el anterior manuscrito de En busca del arca (II). Bautizo sobre el capitán y el oficial de señales, ahora sepan que nuestro piloto mayor y segundo de a bordo, es Miguel Ángel Ruiz González, jefe grande y encomiable de muchas acampadas y travesías, que no requiere de mayor propaganda; y como no podía ser de otra forma se ha designado como embajador e intermediario al camarada Noé García Mas, pues además de hablar perfectamente el turco según afirma (o algo parecido porque no lo entiendo, y quizás sea el más sencillo sánscrito), aunque sólo fuese su histórico nombre es de suponer que nos abrirá múltiples puertas y simpatías entre los descendientes del constructor y primer propietario del arca.

Como he dicho, ya iremos conociendo al resto, pero en conjunto la pinta es buena, o mala, si se mira desde aquí o desde una tronera de enfrente: dos vascos, un cántabro, dos asturianos de adopción (aunque nacidos en Murcia, pueden rendir según convenga) y falta un gallego, en representación del Norte; un catalán y tres valencianos (por ello de la estirpe almogávar, viejos conocidos en Bizancio); un canario (experto por eso mismo en descubrimientos y por si cambiamos el rumbo), y un par de madrileños y otro par de toledanos, que emplean los veedores, contadores y notarios del reino, para que compensándose unos a otros, representen de forma equilibrada a las que fueron nuestras dos principales capitales del mundo, con el fin de aventar aviesas disputas burocráticas que habrían de surgir por conflictos propios de la ucronía que es motivo del relato, sin despreciar al final el acero, digo, el toledano acero.

Y se me iba a olvidar decir, pero así ya no se me olvida y me queda como de molde algo de espacio para ello, que reunida el pasado mes de marzo la plana mayor de la ENME (3) y sus acólitos en Andorra la Vella, por tanto en país neutral que como algunos saben es tan seguro como una caja fuerte o cofre de presunto recaudador, o de similares rimas, y una vez analizados los informes recogidos en anteriores viajes, recibidos de lejanas factorías, y obtenidos de recónditas lecturas (4), se ha ratificado por conveniente como fecha de partida el final del mes de agosto próximo, si los vientos pónticos lo permiten.

Queda mucho por hacer y está pendiente.


Notas:

  1. Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario bajo, frío agudo, largos meses en la más completa oscuridad, peligro constante, y escasas posibilidades de regresar con vida. Honores y reconocimiento en caso de éxito. Sir Ernest Shackelton.
  2. El primer ascensionista registrado del monte Ararat, fue el médico, geógrafo, naturalista y gran viajero germano Friedrich von Parrot, en 1929. En cuanto al arca, aunque en el Génesis no se determina su localización, tanto la religión judía, como la cristiana y el Islam, aceptan que por allí quedó atrancada después del diluvio.
  3. Léase aquí como excepción Escuela "Naval" de Montaña y Esquí, si bien más modernamente se desgajaron por su distinta especialidad en distintas escuelas nacionales, cuyos detalles omitimos, pero que se pueden consultar en la Cartilla de actividades. Para la reunión, a la que no faltó nuestro admirado Mariano Redondo de la Paz, fuimos acogidos por un noble de Pals y también miembro de la prestigiosa orden del Guía Nacional, camarada Gerardo Vizmanos Lamotte y su consorte Rosa alegre de Andorra, que citan Yoya, sean juglares o para trovas.
  4. Fundamentales han sido el Hermes de Erastótenes (s.II a.C.), la Geographia de Ptolomeo (s I d.C.), y ya del S.XX la popular Guía del viajero.