Ad utumque paratus (un sueño infantil)

1/07.- Hace muchísimo, cuando éramos niños educados en el patriotismo, teníamos sueños de grandeza. Soñábamos con “Invencibles que vencían a los elementos”; con Trafalgares con Gravinas... y sin Villeneuve ¡ni Nelson, claro!...

Publicado en el número 334 de la Gaceta FJA, de julio de 2020.
Editado por la Fundación "José Antonio Primo de Rivera".
Ver portada de la Gaceta FJA en La Razón de la Proa

Ad utumque paratus (un sueño infantil)

Hace muchísimo, cuando éramos niños educados en el patriotismo, teníamos sueños de grandeza. Soñábamos con “Invencibles que vencían a los elementos”; con Trafalgares con Gravinas... y sin Villeneuve ¡ni Nelson, claro! Y con Santiago de Cuba, especialmente nosotros, los niños de Cartagena, orgullosos de compartir también la “patria chica” de Isaac Peral.

Soñábamos que las autoridades habían adivinado las poderosas posibilidades del submarino en las pruebas realizadas en la bahía de Cádiz ante el nuevo crucero Cristobal Colón –¡quien se atrevería a poner ese nombre ahora!–. Soñábamos que los proyectos de Peral de construir un submarino de mayor tonelaje (éste solo tenía 70 Tm. de desplazamiento) y que pudiera transportar más de los tres torpedos.

Soñábamos que varios de esos nuevos submarinos estarían a la entrada de Santiago de Cuba acechando a aquellos terribles acorazados usacos –los USS Texas, Iowa, Indiana y Oregón– para evitar la destrucción de nuestra flota de superficie. Y que sus torpedos hundieran o inutilizaran aquellos mastodontes de la nueva enorme potencia. Y que el almirante Cervera no tuviera que reclamar “¡clavar la bandera!” y “ni un buque prisionero!”, ante su decisiva inferioridad de medios, que no de valor…

Y soñábamos que, bajo el agua, pequeños y osados ”tiburones”, destruían a los que habrían de arrebatar a España su más preciada joya. Fueron unos sueños deliciosos, inolvidables, que hoy –como entonces– se tornan en tristes realidades. Las de un Arma Submarina que apenas dispone de un submarino operativo, el Tramontana esperando la interminable reparación del otro, el Galerna, y de puesta a flote del primero de la ansiada serie 80, con más de diez años de retraso.

Sí, bellos sueños infantiles; tristes realidades actuales, y recuerdos… cómo cuando hace un siglo disponíamos de 16 unidades operativas; o, sin ir tan lejos, ocho en 2003. En la niñez y al atardecer de la vida…¡qué bello es soñar!


PD.- “Ad utrunque paratus” (siempre preparados) es el espíritu que representa el Arma Submarina.

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