​“Díselo a Miguel”

18/07.- Me dijo que ese libro no existía, aunque sí, uno de nombre parecido 'Déselo a Miguel'.
​“Díselo a Miguel”

Cuando me enteré de su publicación llamé a mi librero, en Cartagena, para que encargara un ejemplar, pues el libro de José Antonio Santana no estaba en las estanterías.​ ​Me dijo que ese libro no existía, aunque sí, uno de nombre parecido Déselo a Miguel.

Ese tonto error mío solo sirvió para que me interesara aún más por la novela. Y la leí deprisa (cosa rara en mí), sintiéndome en la piel de aquellos funcionarios de Prisiones en la cárcel de Alicante, encargados de la custodia ⎼y protección⎼ de José Antonio.

Cualquiera que no “sea de los nuestros”, al leerla, habrá disfrutado de una apasionante novela, en la que los personajes, a veces simples, otras complejos, se entremezclan y conviven ⎼casi todos ellos sin saberlo⎼ con la gran tragedia histórica que se está fraguando entre las tristes celdas, entre los sombríos pasillos.

A lo largo de estos 84 años transcurridos, con todos los protagonistas fallecidos, muchos de nosotros, generación tras generación, tenemos en nuestra memoria y en nuestro corazón las imágenes imborrables de aquella celda, de aquella pequeña mesita de vieja madera en la que se escribió el testamento, el revelador Germánicos contra bereberes, la visión del triste taburete…

Pero, si la novela es apasionante, su final –una vez más⎼ nos convoca con el nombre de Falange, suprema razón que le llevó al final, "al final del principio", porque muchos, aún, sentimos su generosísima súplica, y su exigencia, de que “fuera la suya fuera la última sangre que se vertiera en disputas civiles”.

Y en el cementerio, ante la modesta tumba de tierra donde fue enterrado boca abajo; de donde salió en hombros por toda España y donde ⎼tal vez⎼ en hombros debería volver.


Para saber más del libro, pulsar sobre la imagen...

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