ENTREVISTA | TROCHA

Nicolás Nogueroles. La educación en la libertad

La OJE como movimiento educativo tiene una propuesta positiva, unos principios y valores para afrontar la realidad, cuyo fundamento no está en ningún principio mayoritario sino la dignidad humana que hoy ha cristalizado en los llamados derechos humanos


Publicado en el núm. 219 de 'Trocha', de noviembre de 2020.
Editado por Veteranos OJE - Cataluña.
Ver portada de Trocha en La Razón de la Proa.

Nicolás Nogueroles. La educación en la libertad

“La OJE sigue ofreciendo razones para la esperanza” ━dice Nicolás Nogueroles, que llegó a la OJE a través de las actividades al aire libre, tan características de la Organización, y vivió como afiliado la incorporación de ésta al marco constitucional, lo que acredita la vigencia de los valores permanentes que la caracterizan y que han demostrado que están por encima de cualquier coyuntura temporal.

Nogueroles nació en Gandía (Valencia). Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia con Premio Extraordinario y doctor en Derecho por la Universidad de Bolonia, habiendo obtenido el premio Luigi Ravá a la tesis doctoral. Ha sido director de Relaciones Internacionales del Colegio de Registradores, secretario general de la Asociación Internacional de Registros de la Propiedad (IPRA-CINDER). Ha participado como experto en diversos comités del Banco Mundial (Washington). Registrador de la propiedad en Barcelona y profesor asociado de la Universidad Pompeu Fabra.

¿Cuándo ingresaste en la OJE y qué te llevó a hacerlo?

Ingresé en la OJE en 1974, en mi colegio había participado  en algunas marchas al aire libre y busqué el lugar donde estaban los especialistas en marchas y campamentos. Llegué casi por casualidad y después vino el asombro al descubrir que no solo se trataba de salir al campo o subir montañas. Como todas las cosas importantes poco a poco las vas descubriendo y al final llega el compromiso.

¿A qué hogar, círculo, grupo juvenil o unidad estuviste adscrito y en qué localidad?

Siempre pertenecí al Hogar de Gandía. A los 17 años comencé los estudios universitarios, tuve que marcharme a Valencia y dejé de estar adscrito a un hogar en concreto. La inteligencia y perseverancia de Javier Boix, mi jefe provincial, hizo que pudiese continuar ligado con la Organización. Siempre había alguna pequeña actividad que permitía mantener el contacto: una charla, un debate, un albergue de Semana Santa, la redacción de un texto o simplemente una comida servía para ponerme al día.

¿Qué tipo de actividades realizaste?

━Comencé realizando muchas actividades relacionadas con el aire libre, ese había sido el motivo de mi llegada a la OJE, y después me interesaron las actividades de estudio y formación. También participé en actividades deportivas, como un curso de iniciación a la vela. Recuerdo tomar parte en un albergue  de integración social con una comunidad marginada.

¿Participaste en actividades nacionales o internacionales?

━Como arquero participé en la marcha nacional a Santiago de Compostela en 1976. Recuerdo, todavía, que los representantes de Barcelona estaban muy bien preparados. Era una época de esperanza e incertidumbre. Todo estaba en ebullición. La Usia había hecho su aparición, Santiago Boix nos contaba a los más jóvenes los debates del Foro de Orense y Nacho Boix narraba las peripecias de la marcha nacional​ de cadetes y guías que había partido de Roncesvalles. Estas tres actividades (marcha de arqueros, marcha de cadetes y foro) confluyeron en Santiago de Compostela ante la tumba del apóstol. En 1984 estuve presente en el Foro Nacional en Mombeltrán (Ávila), sabiamente dirigido por Quico Muñoz y auxiliado por José Antonio Estruch, quien siempre sabía tender puentes entre las posturas discrepantes. La sociedad había cambiado, teníamos un nuevo marco constitucional y era necesario adaptar el mensaje de la OJE a los signos de los tiempos. El lema del foro era toda una declaración de intenciones: De la palabra al estilo para ganar el futuro. Allí  estaban dos afiliados de Barcelona con los que compartí buenos momentos y muchas discusiones, el singular Tito Aguilella y Alberto. También participé en el curso nacional de mandos en Vegaquemada (León) y en otro encuentro posterior en Covaleda.

En el ámbito internacional integré el grupo de la OJE que marchó a Finlandia en 1977. Viajamos en avión hasta Alemania donde se unieron a nosotros unos scouts alemanes (Deutsche Pfadfinder) y otros scouts de España. Desde allí navegamos en barco desde Dinamarca a Finlandia vía Suecia. El grupo de la OJE estaba formado por afiliados de distintos lugares de España, no nos conocíamos de antemano y pronto surgió entre nosotros la amistad fruto del sentimiento de pertenencia a una misma organización. En cambio, los scouts españoles, salvo dos, todos pertenecían al mismo grupo, el Josep Carner de Barcelona.

¿Ejerciste algún tipo de mando o responsabilidad?

━Fui asumiendo distintas responsabilidades en los diversos grados hasta llegar a  presidente local  de la OJE de Gandía. Viví la época de la Transición, primero la independencia y después la perdida de los locales. Aunque veíamos el futuro con incertidumbre, teníamos un proyecto, convicciones, ilusión y esperanza. Vivimos la Transición, al igual que España, con mucha intensidad.

¿Te has encontrado en su vida personal o actividad profesional posterior con otros antiguos miembros de la OJE?

El hecho de trasladarme a Barcelona para ejercer mi profesión me ha permitido conocer a nuevos compañeros con los que ha surgido rápidamente la amistad y con los que comparto los ideales plasmados en la Promesa. Quiero destacar a Paco Caballero, estudioso de la Organización y ejemplo de señorío. Siempre encuentras en la actividad profesional o la vida cotidiana alguien que perteneció la OJE, generalmente los descubres en los lugares más insospechados. En mi caso particular, en Barcelona he encontrado al magnifico profesional y persona que es Mariano Gimeno, de quien ya había oído hablar y muy bien antes de llegar aquí.

¿Mantienes relación con algunos de los amigos y compañeros de entonces?

━Desde luego. Conservo la amistad de amigos y compañeros de entonces aunque no nos veamos durante mucho tiempo. Intentamos reunirnos, al menos, una vez al año  o comunicarnos por teléfono. Uno de mis amigos más íntimo procede de la OJE.

¿Cuál es tu mejor recuerdo de la OJE?

━De todas las actividades en las que he participado guardo muy gratos recuerdos pero lo mejor son las personas que he conocido en la OJE. Guardo un recuerdo especial de la primera persona que conocí al afiliarme: Andrés Serralta, delegado local de la Juventud en Gandía, una excelente persona, entusiasta de la OJE, trabajador infatigable, promotor de los clubes locales de baloncesto y natación, que cada día, al finalizar su jornada laboral, dedicaba varias horas al Hogar Juvenil. Pertenecía a una generación de delegados locales que quitaron tiempo a sus familias para dedicarlos a la juventud y un día, en plena Transición, marcharon en silencio a sus casas sin que nadie les reconociese y agradeciese nada.

Entre mis compañeros de la primera hora en Gandía, el mejor sigue siendo Rafael Ros, y entre los afiliados de nuestro hogar han sido siempre ejemplos de fidelidad, sobriedad y generosidad José Francisco Blanquer, Ricardo Nacher y José Manuel García Más. Agradezco haber conocido a Javier Boix, mi jefe provincial, siempre ha sido como un hermano mayor, del que he recibido los mejores consejos, ha mantenido la serenidad en los momentos difíciles y siempre ha transmitido optimismo porque su inteligencia y bonhomía le hace ver lo bueno de las personas y situaciones, ha sido siempre paciente y comprensivo, en su alma no anida el rencor y sigue la máxima paulina de "esperar contra toda esperanza". Santiago Boix, desde que se "le hizo un nudo en la garganta" en la promesa de Sueca, y su mujer, Marga Agut, son las personas con las que más me he sentido identificado en las actividades de estudio y formación. Santi me enseñó, desde que yo era arquero, el significado de la Usia y la Promesa. No he conocido a nadie más brillante y creativo que Santi para transmitir a los jóvenes los ideales de la OJE. Los hogares dirigidos por Santi y Marga siempre han sido un referente y un modelo.

En Barcelona, antes de mi llegada, la persona con quien me sentía más unido era Iñaki Marín, discutíamos sobre la necesidad de explicar el marco constitucional, en especial los derechos fundamentales y valores, dentro de nuestros planes de formación como así se ha hecho con posterioridad. Lamento que al llegar yo a Barcelona él ya no estuviese con nosotros. En el ámbito nacional, conocer a José Ignacio ha sido todo un privilegio. En su día, su vuelta como presidente nacional nos llenó de tranquilidad. Su visión del futuro, rapidez mental, voluntad de no defraudar y determinación propia de un líder han sido decisivos para que  podamos celebrar el 60 aniversario. En José Ignacio los sueños siempre excedieron a los recuerdos.

¿Crees que la OJE, con su mismo ideario y fines, sigue manteniendo su vigencia para la juventud española del siglo XXI?

El ideario de la OJE, quintaesenciado en la Promesa, sigue  manteniendo su vigencia en la medida que representa evidencias morales esenciales de la persona. La OJE como movimiento educativo tiene una propuesta positiva, unos principios y valores para afrontar la realidad, cuyo fundamento no está en ningún principio mayoritario sino la dignidad humana que hoy ha cristalizado en los llamados derechos humanos. Ahora bien, en un ambiente en el que predomina el relativismo moral, la libertad meramente formal sin contenido y el cortoplacismo la propuesta educativa de la OJE no creo que sea bien comprendida, e incluso denostada.

La OJE sigue siendo una invitación al joven para plantearse las preguntas radicales de su existencia y le ayuda a confrontarlas, personalmente y en comunidad, con la realidad. El afirmar la libertad de cada hombre, servir a la comunidad, defender el derecho y combatir la injusticia conduce al compromiso. La OJE contribuye a la formación de hombres de conciencia que no compran tolerancia, éxito, reputación o aprobación pública renunciando a los ideales. La OJE sigue ofreciendo razones para la esperanza e ilusión porque la buena voluntad sin proyecto, sin esperanza, conduce al desencanto y la desesperación.


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