ENTREVISTA | ALTAR MAYOR

Entrevista frustrada sobre el Valle de los Caídos

Invitado por la cadena de televisión «La Sexta» a un programa sobre el Valle de los Caídos, tras no llegar a un acuerdo con el realizador por no ser en directo y porque mi intervención, muy reducida en el tiempo, no sería más que una síntesis de mi conversación grabada, sobre una serie de preguntas, decidí declinar la invitación, aunque confieso que con sentimiento, porque me apetecía la posibilidad de que en ese programa se oyera una opinión distinta y, seguramente la única.


Publicado en el número 190 de 'Altar Mayor', 2º trimestre de 2020
Editado por Hermandad del Valle de los Caídos.
Ver portada de Altar Mayor en La Razón de la Proa.

Entrevista frustrada sobre el Valle de los Caídos

Y he pensado que merecería la pena el reflejar aquí las respuestas que tenía previstas, a las peguntas que me habían anunciado.

Qué opina Vd. sobre la situación actual del Valle de los Caídos.

Siempre que tengo que hablar o que me preguntan algo sobre el Valle de los Caídos, y si no le importa, me gusta decir unas breves palabras para presentarme y para centrar el tema. Porque aunque el Valle es un cuerpo único, creo que hay que contemplarlo en sus tres aspectos y en sus tres diferentes perspectivas: La monumental, la religiosa y la política.

En la monumental, ya es conocido que está ubicado en  un paraje privilegiado de nuestra sierra madrileña, presidido por su gigantesca cruz con sus notables esculturas de Ávalos, en un conjunto austero, pero de singular belleza.

En la religiosa, con una Comunidad benedictina, que junto a otras actividades, diariamente reza por los muertos allí enterrados. Por todos los muertos, sin distinción de ideologías ni de colores. Y que, como en todos los monasterios del mundo, creyentes y no creyentes coinciden en que allí se disfruta de silencio, paz y serenidad.

Y en la política, que fue construido tras una sangrienta guerra civil por lo vencedores, como homenaje y recuerdo a los caídos en la contienda. Cosa que también hacen, o tienen, casi todos los países del mundo, pero en este caso, con una particularidad que lo hacen único: Y es que allí descansan los restos de miles de combatientes de ambos bandos. Pero no solo de combatientes, sino también de víctimas, es decir de personas que perdieron la vida por violencia, tanto en la zona republicana como en la nacional.

Y nuestra Hermandad, que ya es muy antigua, se fundó hace más de cuarenta años, lo hizo con el deseo y el espíritu –como consta en nuestros Estatutos y en todas nuestras actividades, conferencias, coloquios publicaciones, etc.–, de intentar que el Valle de los Caídos fuera, sobre todo, un lugar de paz y de reflexión, un lugar de reconciliación nacional y de concordia para que en España no se volviera a derramar sangre en discordias civiles.

¿Qué opina sobre la exhumación de Franco

Pues que, a mi juicio, que este episodio se ha montado, sobre dos hechos que no son ciertos, sobre una doble ilegalidad jurídica, y dando lugar a una gran duda.

Me explico. El primer hecho incierto: el gobierno se ha amparado, ratificado después por unos jueces del Supremo, en que la exhumación era una urgente necesidad. Cosa que no es verdad. Y buena prueba de ello es que, desde 1978, hemos tenido varios gobiernos de diferentes ideologías, incluido el partido socialista que ha estado más de quince años en el poder, y ninguno hasta hace poco había advertido que los españoles tuviéramos esa urgente necesidad de que Franco estuviera en un sitio o en otro,

La doble ilegalidad y posible profanación por un lado al ignorar el derecho de la familia a negarse a la misma, y por otro, también ignorando, el Acuerdo del Reino de España con la Santa Sede, del año 1978, que hacen inviolables los templos. Y que conste, que a mí, igual me parecería mal, si esto hubiera ocurrido en una mezquita o en una sinagoga. Y lo tercero, que ha conseguido levantar una gran duda, porque tanto el Gobierno como el Supremo, han dicho que la exhumación había sido autorizada por la Iglesia. Y eso es falso de toda falsedad. Todo lo contrario. Desde el primer momento la Iglesia, por quien tenía esa facultad para ello, negó esa autorización. Por tanto una de dos, o alguien ha mentido, o si ha existido alguna autorización, que se haga pública, para que los españoles sepamos quién la ha firmado y en nombre de quién. Por lo que todo esto huele a chapuza compartida. 

¿Cree necesaria otras exhumaciones?

Yo creo que a los muertos hay que dejarlos en paz. Sean de quien sean y estén donde estén. Me parece que hay una manía enfermiza de buscar y remover cadáveres  

Alabé en su momento la decisión de la familia Lorca que se negó a nuevas prospecciones para desenterrarle y que dijo que era mejor recordar su obra como poeta.

Y le pongo un par de ejemplos de lo que digo.

¿Cree Vd que los franceses agobiados hoy por tantos problemas, estarían dispuestos a desenterrar a estas alturas a Napoleón al que unos consideran un héroe y otros un abominable dictador?

¿O que en el cercano Monasterio de El Escorial, erigido por Felipe II –por cierto allí enterrado–, alguien intentara que en el Panteón de Reyes se seleccionara a su juicio a los monarcas buenos, a los regulares y a los malos, para exhumar a estos últimos?

¡Con la cantidad de cosas que esperamos de nuestros dirigentes, para que mejoren nuestra calidad de vida, física, moral e intelectual!

Otra cosa diferente es ese deseo, a mi juicio muy tardío, de unas pocas familias que quieren intentar recobrar lo que quede de sus familiares para enterrarlos en otro sitio.

Según mis noticias, la Iglesia no se opone, pero parece que técnicamente es muy difícil por no decir imposible, ya que los forenses advierten de la dificultad de identificar unos restos de otros, ya que han pasado casi ochenta años, además de que las familias de los otros enterados junto a ellos no quieren que se remuevan esos restos.

Y, digo yo, si esa petición o deseo es porque no quieren que sus familiares reposen junto a otros de diferente ideología o bando, ¿qué habría que hacer en los miles de cementerios de ciudades o pueblos, en donde reposan, nicho con nicho, los unos y los otros según hayan ido falleciendo sin que nadie proteste por ello…

¿Qué le parecería la transformación del Valle en un museo?

Pues me hace Vd. una pregunta de respuesta obvia.

Si yo fuera director, no sé, por ejemplo director de un museo grande o pequeño, el de Sorolla por ejemplo, y me preguntara que me parecía el proyecto de sacar todos los cuadros para convertir el local en unas tiendas de subvenir, ¿cuál podría ser mi contestación? 

Pues yo, que estoy aquí en representación de la Hermandad de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, mi respuesta no pude ser otra que mal.

Ya sé que han ido circulando distintas propuestas sobre el futuro del Valle. Las más radicales, que hay que dinamitarlo con todo lo que tiene dentro. Otras, más moderadas, la de suprimir cualquier signo religioso o que pueda recordar el régimen anterior.

Pero eso significaría que ya no sería el Valle de los Caídos sino otra cosa distinta.

Y creo que eso levantaría muchas protestas, entre ellas naturalmente la de la Iglesia. Aunque la Iglesia española ya sabe de esas cosas, porque ya sufrió algo parecido hace muchos años, cuando la desamortización de Mendizabal, y, en los años de la guerra civil, todos los templos en la zona republicana, fueron desmantelados y convertidos en almacenes o garajes, si no quemados. Y menos mal que en este caso, los monjes se podrían ir tranquilamente, lo que no pudieron hacer entonces los pocos que sobrevivieron.

Nosotros nos opondremos a todo lo que signifique volver a abrir heridas ya casi cerradas y a alimentar odios que vuelvan a enfrentar a los españoles volviendo a las andadas.

Cree que los benedictinos deben abandonar el Valle

Pues no. Me parecería un error. Primero, porque creo que lo están haciendo de manera ejemplar desde hace ochenta años, y segundo por todo lo que he dicho antes, y, además, porque si es de manera forzada, se podría interpretar que es una venganza por haberse enfrentado al gobierno con el tema de Franco; y si fuera por orden de la jerarquía eclesiástica, casi peor, porque quedaría demostrada la falta de firmeza y la sumisión de la actual Iglesia española a las presiones externas.

¿Qué opina sobre la Memoria Histórica?

Que aparte de lo que siempre dicen los que saben de estos temas, que no existe la memoria histórica, porque la memoria siempre es individual, que cuando en su día se juzgue con objetividad esta época, alguien se dará cuenta del error y la contradicción de la izquierda española.

Durante décadas, ha estado clamando, en muchos casos con razón, porque en el anterior régimen no se habían respetado sus señas de identidad y les habían privado de exponer sus recuerdos.

Pero reconociendo esto, resulta que en cuanto ha podido, ha borrado todas las del bando contrario. Estatuas, monolitos, lápidas, nombres de calles, etc. Eso sí, en nombre de la democracia y de la famosa memoria histórica. En definitiva, haciendo, lo mismo que han estado criticando a los otros.

En cualquier caso, espero que esté Vd. conmigo en que la prohibición o destrucción de esas señales de identidad, las haga quien las haga, son siempre un desastre cultural y una pérdida irreparable, porque impiden a las generaciones venideras conocer su auténtica Historia con sus luces y sombras.

Si todos los pueblos hubieran hecho lo mismo, en Roma, en Grecia, o en la misma Rusia, habría desaparecido casi toda la historia de nuestra civilización de siglos.

Esas barbaridades solo las cometen los talibanes, los yihadistas o los incultos.

Qué opina sobre un traslado de Primo de Rivera.

Pues que no se entendería mucho, porque José Antonio ha sido una víctima. Fue fusilado por sus ideas en el año 36. Por tanto no fue combatiente, ni tuvo nada que ver con lo que pudo haber ocurrido en los frentes de batalla o en la posguerra.

Si es por su ubicación en sitio preferente, hay que situarse como en todos los hechos históricos en la época en que se producen, si no, no se entiende nada.

El cuerpo de José Antonio, tras ser fusilado, fue enterrado en una fosa común, entre otros. Al terminar la guerra se trasladaron sus restos al Monasterio de El Escorial. Y al inaugurarse el Valle de los Caídos, fue enterrado allí.

Pero es que José Antonio, en aquellos años, era la figura política que suscitaba más respeto y popularidad en la mayoría de los españoles, y, por supuesto, más que cualquier otro de los allí enterrados. Por tanto, no puede extrañar que le ubicaran en un lugar preferente, aunque es de destacar la sobriedad del enterramiento. Una escueta losa en el suelo con solo un nombre.

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