La pradera de los hombres libres

9/04.- La verdad se gana con esfuerzo frente a la mentira, nadie la regala y la búsqueda para encontrarla es tarea de hombres libres, no de esclavos engreídos ignorantes de su condición


Publicado en el número 22 de 'Somos', de abril de 2020.
* En la sección Pensamos que... (artículo de opinión a modo de editorial).
Editado por la asociación cultural Avance Social.
Ver portada de Somos en La Razón de la Proa.

En el número 11 de SOMOS, correspondiente al mes de marzo de 2019, publicamos un editorial titulado “Redes sociales: ¿pradera sin ley?”, en el que resaltábamos la zozobra que despertaban las redes sociales en los ámbitos empresariales de la información tasada y de la opinión políticamente correcta, o sea, entre los capataces del poder plutocrático.

Y tal zozobra parece justificada, no tanto por las fake news, noticias falsas y a menudo disparatadas, que se publican en redes y que no requieren demasiado esfuerzo para ser desmentidas, como por las opiniones que se escapan del relato –más bien del cuento– de lo políticamente correcto. Opiniones que, claro está, jamás se harían públicas en ámbitos “clásicos”.

Pero tal zozobra aumenta y puede producir una reacción represiva por parte el poder, que ha de hacer frente a una disidencia cada vez más extendida, evidente y fuera de su control.

Veamos: recientemente, Cuatro, canal de TV propiedad de Mediaset España de Comunicación, S.A., ha eliminado el programa “Cuarto Milenio”, tras ser expuestas en el capítulo del 15 de febrero pasado, opiniones e informaciones que anticipaban la tremenda situación que hora nos afecta a causa el Covid-19. Casualidad no parece. Si no era este el programa más visto de la cadena, no le faltaba mucho. Más bien parece represión de la disidencia en un medio de los “clásicos”.

Pues bien, el director del programa depurado, Iker Jiménez, ha abierto un canal en YouTube titulado “La estirpe de los libres” –nos gusta el nombre–, que en poco tiempo ha alcanzado el elevadísimo número de 477.000 suscriptores, probablemente muchos más al publicarse estas líneas.

Es un ejemplo de cómo la redes sociales son mucho más que un nido de frivolidad, de cómo pueden ser y son –de ahí la zozobra de los señores del dinero– el ámbito acogedor de los libres, de los que no se conforman con información tasada ni con opinión correcta y que en ellas buscan lo que se les niega en otros medios, pues saben que por omisión también se miente.

La verdad se gana con esfuerzo frente a la mentira, nadie la regala y la búsqueda para encontrarla es tarea de hombres libres, no de esclavos engreídos ignorantes de su condición.