La voz de su amo

3/ENE.- Puesta a asumir el ridículo, Robles, la voz de su amo, se hizo grabar una nerviosa rectificación en la que elogió la unidad (¿?) del Gobierno y se tragó toda descalificación a la ley que Irene Montero se empeña en no cambiar y Sánchez apoya ...


​​Publicado en primicia en el digital El Debate (31/12/2022), y posteriormente en la revista El mentidero de la Villa de Madrid núm. 709 (3/ENE/2023), continuadora de Desde la Puerta del Sol. Ver portada El Mentidero en La Razón de la Proa (LRP) Recibir actualizaciones de LRP.​

Conozco tres manifestaciones artísticas con el título de estas líneas. La novela de ciencia ficción del polaco Stanislaw Lem; la película de Emilio Martínez-Lázaro con un fondo argumental de terrorismo; el perro Nipper ante un gramófono, pintura de Francis Barraud que amparó publicitariamente a sucesivas empresas discográficas. En España vivimos con gran intensidad –ahora, se dice, disfrutamos una democracia– la recreación política del título. El amo es Sánchez –no diré quién es el perro– y la voz que conviene en cada caso la ponen sus ministros como ecos de la suya. Eso suele coincidir con autocracias, con el control de los poderes, de las instituciones, con la utilización de gateras para forzar las leyes, con la fórmula imparable del decreto ley.

Desde la recuperación democrática no ha habido un Gobierno con tantas contradicciones internas. Tampoco con tantas rectificaciones públicas entre sus miembros. Las coaliciones suelen tener problemas de adecuación pero se arreglan en casa y no en público. No manteniendo una especie de cucaña para ver quién se vende mejor. Ya sabemos que a Sánchez no le dejan cesar a ministros ni a altos cargos de Podemos, evidencia de su falta de tablas cuando formó el Gobierno y de su incapacidad para ahormar a su socio en los primeros síntomas del disparate.

En los infinitos gobiernos de coalición que en el mundo han sido y son, el presidente, tras consultar al socio concernido, cesa al ministro afectado y pide al socio otro nombre para sustituirle, porque quien se desgasta es el presidente y, desde luego, el Gobierno en su conjunto. Pero Sánchez pecó de pipiolo y se dejó amenazar con dimisiones. Debería haber tenido claro que los podemitas no dimitirían. ¿Para hacer qué? ¿Para reincorporarse a qué cuerpo del Estado? ¿Para ser fichados por qué gran empresa? A aguantar y a cobrar.

Tampoco consigue Sánchez amansar al rebaño. La magistrada Rosell, delegada para la Violencia de Género y protagonista de innúmeras desmesuras verbales y escritas reaccionó ante cuatro muertes violentas de mujeres en una jornada descalificando a sus colegas jueces y a la policía. Salió al quite, con mayor voluntad que fuerza propia, la ministra de Defensa, señalando el despropósito de la llamada ley del 'solo sí es sí' que, por cierto, sigue sacando a la calle a condenados por delitos que son los de más alto porcentaje de reincidencias.

Puesta a asumir el ridículo, Robles, la voz de su amo, se hizo grabar una nerviosa rectificación en la que elogió la unidad (¿?) del Gobierno y se tragó toda descalificación a la ley que Irene Montero se empeña en no cambiar y Sánchez apoya. Que una persona que probablemente no ha leído una ley en su vida sea la encargada de apadrinar leyes parece un relato del gran Baroja que nació el Día de los Santos Inocentes de hace ciento cincuenta años. Este pasado 28 de diciembre no se sabía si las inocentadas eran decisiones del Gobierno.

Irene Montero sólo hace caja, es experta, y se emplea en conseguir millones y millones de todos para su Ministerio, promoviendo que los niños aprendan sexo, programando talleres para que los niños jueguen con muñecas y decidan que son niñas, y cosas tan necesarias como que desde la adolescencia nuestros hijos o nietos vivan sexualizados en grado sumo. ¿No se ha detenido a pensar la ministra que acaso todo ello tiene que ver con la violencia de género? Pues parece que no. Durante la existencia de su Ministerio no sólo no ha amainado sino que ha aumentado. Las mujeres son asesinadas en una terrible espiral. Que Rosell crea que hay que destinar un policía tras cada española o español y que los jueces deben arreglar el problema es otro despropósito.

Los ministros siguen rectificándose a sí mismos, los enfrentamientos en el seno del Gobierno se disparan y también entre los ministros de Podemos. Belarra no puede ver ni en pintura a Yolanda, la chulísima, y se dice que Pablo Iglesias, el derrotado que no se resigna a desaparecer del primer plano, podría optar por Irene Montero para candidata a la presidencia del Gobierno. Tendrá muchos valores pero no sé si la avalan para tan alta responsabilidad. Diría que no. Recuerdo un video de hace años en el que hablaba doctamente sobre algunos de sus conocimientos en artes eróticas. Mientras, la voz del amo no descansa y sus ecos tampoco. Se están dejando la piel o eso repite el eco.