Torturar los datos hasta que confiesen

El dato de desempleo publicado por el Instituto Nacional de Estadística a partir de la Encuesta de Población Activa va en sentido contrario a la narrativa gubernamental que exhibe regularmente el aumento en el número de cotizantes a la Seguridad Social .


​​Publicado en primicia en la sección opinión del digital El Debate (3/05/2023), y posteriormente recogido por La Razón de la Proa (LRP) Recibir el boletín de LRP.​

Las muy diferentes lecturas sobre la salud de la economía española que se han publicado en estos días desconciertan a los interesados en esta importante cuestión. Para algunos recuerda a la famosa cita del economista británico John Maynard Keynes cuando afirmó: «Siempre que hay dos economistas, hay tres opiniones». Con tan llamativa afirmación se refería a la idea de que la Economía es una disciplina compleja y que a menudo hay diferentes interpretaciones y enfoques para abordar los mismos problemas. En otras palabras, puede haber múltiples soluciones y perspectivas sobre un mismo tema, incluso entre expertos en la materia.

En estos días, sin embargo, no se ha hablado de problemas teóricos o cuestiones sobre cuya resolución existan diferentes y encontradas soluciones. Simplemente se han publicado datos que proceden de estimaciones o de encuestas, pero que algunos de ellos van en línea diferente a los datos que proceden de registros o censos. Los más relevantes han sido datos de subida de precios, de desempleo, de crecimiento económico y, en relación con este último dato, el dato se desglosa en cuatro componentes; consumo, inversión, gasto público y saldo de operaciones con el resto del mundo.

La menor de las polémicas ha estado en torno al comportamiento de la inflación, que repunta hasta el 4,1 % (casi el doble del objetivo de medio plazo) después de un comportamiento más favorable (3,3 %) en marzo. A partir de aquí lo que cabe esperar es a la decisión del Banco Central Europeo sobre si va a seguir subiendo los tipos oficiales o va a frenar la magnitud de sus subidas hasta que desaparezcan los nubarrones sobre la estabilidad del sistema bancario.

Muy diferentes han sido las interpretaciones sobre el comportamiento del desempleo y del consumo de los hogares; uno de los componentes del pírrico crecimiento del 0,5 % del PIB del primer trimestre del año. El dato de desempleo publicado por el Instituto Nacional de Estadística a partir de la Encuesta de Población Activa va en sentido contrario a la narrativa gubernamental que exhibe regularmente el aumento en el número de cotizantes a la Seguridad Social. Así las cosas, cuesta entender y explicar que el número de cotizantes esté por encima de los niveles previos a la pandemia y, al mismo tiempo, que el número de desempleados según el INE haya aumentado en 103.800 personas en el primer trimestre de 2023. ¿Cómo es esto posible?

Es posible que aumenten los desempleados en la EPA y los cotizantes a la Seguridad Social al mismo tiempo debido a diferentes factores. Por ejemplo, puede haber personas que han perdido su trabajo y no aparecen como cotizantes a la Seguridad Social, pero aún no han sido incluidas en la EPA. También puede haber personas que han encontrado trabajo, pero aún no han comenzado a cotizar a la Seguridad Social debido a la demora en el proceso de registro.

Además, es igualmente posible que haya un aumento en la cantidad de trabajadores que cotizan a la Seguridad Social debido a un aumento en la contratación temporal o parcial. En este caso, estos trabajadores pueden aparecer como cotizantes, pero aún no están en una situación laboral estable y segura. Por lo tanto, la tasa de desempleo en la EPA puede ser una medida más precisa de la situación del mercado laboral, mientras que el número de cotizantes a la Seguridad Social puede indicar el número total de personas con empleo. Así las cosas, debería pesar y preocupar más el aumento de los 103.800 nuevos desempleados de lo que muchos opinadores y medios de comunicación se empeñan en enfatizar.

Por último, también el INE ha publicado el dato de crecimiento del PIB del primer trimestre del 23. Dentro de lo pírrico, un crecimiento del 0,5 % no es del todo malo y va en la línea de un crecimiento previsto para todo el 23 del 1,5 % según resulta del consenso que publica la Fundación Cajas de Ahorro. Lo llamativo es que el resultado global positivo se debe únicamente al buen comportamiento del sector exterior, que compensa la caída de la inversión y, lo que más cercano resulta, la caída del consumo de los hogares. Esto último merece un comentario adicional.

Actualmente hay dos servicios de estudio de otros tantos grandes bancos españoles, CaixaBank y BBVA, que ofrecen datos en casi tiempo real del comportamiento del consumo. Estos datos son extraídos de los movimientos bancarios de sus clientes y, por tanto, de compras realizadas con tarjeta bancaria. En ambos casos el comportamiento va en sentido contrario a lo que señala el INE, es decir, las compras con tarjeta arrojan un crecimiento del consumo global que sólo para el pasado mes de febrero fue del +4,5 % según Caixabank. La primera explicación es que las compras al contado están sufriendo una caída importante en el sector de los hogares. En otros términos, la caída global del consumo se explica por el peso de quienes no son clientes bancarios o no usan de estos medios de pago, algo que suele estar relacionado con las rentas bajas o con las personas de edad avanzada.

Lo que sí parece es que sólo una limitada formación económica explica que se pueda informar tan desigualmente sobre el mismo menú de datos económicos. En definitiva, que impúdicamente se pueden torturar los datos hasta hacerlos confesar lo que cada cual quiera decir sin necesidad de invocar al difunto John Maynard Keynes.




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