«España debe ser de todos y para todos»

7/FEB.- No lo puedo remediar. Me siento vejado al tiempo que indignado. No creo merecerlo. Ni yo ni todos los españoles nacidos en el territorio que semeja una la piel de toro que decía Estrabón…


Publicado en el número 263 de 'Desde la Puerta del Sol', 7 de Febrero de 2020.
Ver portada Desde la Puerta del Sol en La Razón de la Proa.

Felipe VI, al inaugurar la XIV legislatura de las Cortes Generales de España, tuvo el buen gusto –que diría un amigo mío– de pronunciar la frase que todos los españoles tienen en mente: «España debe ser de todos y para todos». Y los que no quieran oírla que se pongan tapones y no le aplaudan –como hicieron los separatistas y algunos de Podemos–, o se vayan –como hicieron los de ERC–.

Lo suyo debería ser que quienes se encuentran en esa tesitura lo que deben hacer es marcharse para siempre del Parlamento y del Senado, junto con otros que se visten de corderos cuando les interesa –hablamos de UP y PC–, como es el caso, aunque ahora aplaudan a rabiar, olvidando lo que decían o hacían cuando no tocaban poder para posibilitar llevar adelante sus nefastos propósitos. Sin aplausos adúlteros, pero ilusionados con las palabras del rey, esperamos las pueda mantener en lo que la gran mayoría de los españoles están dispuestos a echar una mano.

Porque no estamos nada contentos con quienes han conseguido últimamente el poder en España. Ni antes lo queríamos por nefando, ni ahora lo soportamos por ignominioso. Y con vergüenza asistimos cada día a las manifestaciones arteras, mentirosas y falaces de Pedro Sánchez y su comparsa, con las que pretenden engañar a diestro y siniestro. Ya los deben conocer todo el mundo menos sus devotos secuaces.

Pretenden engañar a los españoles de bien, lo intentan con los catalanes de colmillo retorcido que lo tienen bien calado y proyectan sacar a través de él todo lo que desean en detrimento de España, y aspira a sodomizar, mediante su ministra Calviño, a los buitres de Bruselas para que las cuentas de España ni las vean y le permitan hacer enjuagues hasta el crac definitivo, para cuyo momento –el/ellos– ya habrán cubierto sus objetivos.

Para cumplir sus objetivos se valen de todo lo que se les ocurre o aparece reflejado en el vademécum del marxismo de Gramsci. Da igual lo que sea, sacan jugo hasta de las palabras. Y por ahí anda Carmen Cavo pretendiendo modificar la Constitución con «términos inclusivos» para retorcer el idioma de Nebrija como van consiguiendo retorcer la historia de tiempo inmemorial y de nuestros días.

Ahora, como agotaron el tema de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, inician una campaña para cargarse la Fundación Francisco Franco con el fin de suprimir cualquier resquicio donde se pueda leer la palabra Franco, volteando la libertad que ellos propugnan con descaro y cargándose las leyes que asistan a los españoles y sus instituciones; claro que tras la experiencia tenida con el sacrilegio cometido en el Valle de los Caídos, se dan un año para modificar todo lo que les impida conseguir borrar del registro de Fundaciones la inscrita Fundación Francisco Franco con todos los derechos.

Y este insensato Pedro Sánchez se reunirá hoy con el condenado Torra para chalanear a fin de poder aprobar los presupuestos del Estado a cambio de lo que ansían los independentistas catalanes, aunque ese marrullero de Quim prácticamente ya no pinta nada en Cataluña, por más que se irá con un sueldazo impresionante, al parecer el mayor de toda la Administración española.

Por cierto, ahí sí que, puesto que lo tienen a mano, podía actuar Pablo Iglesias para fijar unos sueldos máximos para los diferentes cargos de toda España de acuerdo con un baremo en el que se fijen las remuneraciones de la totalidad de los funcionarios a tenor de las responsabilidades que a cada cual corresponde, de sueldo único sin mayores canonjías y plena actividad. Vamos, lo que, de otra forma, más o menos pedían ellos para los responsables la empresa privada que no depende de los impuestos que hemos de pagar todos los españoles.

¿Por qué será que pensamos que no nos harán caso, sino todo lo contrario?

Para ir combatiéndolo nos lanzamos hoy a la calle con un botijo de Palencia, conocido como «de Pasión», con la esperanza de ver en algún momento si bajo su auspicio conseguimos ir saliendo de este trance en el que estamos metidos.