Semblanzas

¿Quién era Ceferino Maestú?

A sus noventa años Maestú (1920 - 2016). seguía pensando que el pensamiento de Primo de Rivera estaba vigente en lo referido a la unidad de España y en la necesidad de una revolución social. Él, un sindicalista nato, era hipercrítico con la realidad sindical española.


Publicado en el digital ÑTV España (Marzo/2020), firmado por Francisco Blanco. Artículo en cinco entregas, la primera de ellas –Los primeros tiempos– se puede leer a continuación en esta entrada de La Razón de la Proa, las cuatro restantes se facilitan sus enlaces al final.

¿Quién era Ceferino Maestú? Los primeros tiempos


Sin que la charla hubiera acabado se marchó, con su paso diligente a pesar de la avanzadísima edad y de su aparente fragilidad, con aquella cartera que siempre le acompañaba. Pocos minutos antes, durante la asamblea mantenida, había soltado su arenga clásica con el triángulo Primo de Rivera-Prieto-Pestaña. Los asistentes, poco favorables a la labor, comenzaron a aplaudir y lo silenciaron. Nadie entró en polémica. Ya era de noche, Juan Domingo y yo salimos con él y en la Cuesta de Santo Domingo le buscamos un taxi para la vuelta a su casa y nos despedimos. Fue la última vez que estuve con Ceferino Maestú Barrio.


I.-Los primeros tiempos


Le había conocido personalmente unos años antes y sin embargo, desde hacía mucho, su pensamiento flotaba sobre nosotros de manera contundente. Había sido el maestro en el difícil arte del funambulismo que tenía nuestra militancia y que he definido como esquizofrénica y surrealista. La primera alteración, compartida con todos los que militando en las organizaciones juveniles del régimen de Franco se pusieron a reflexionar entre las consignas campamentales y la realidad vivida (creo que definir así tal situación lo anticipó el comunista padre Gamo, por tanto no es mérito mío el adjetivo), y surrealista porque saliendo de la esfera del Movimiento Nacional la creación que hicimos (el FES) no se adaptaba precisamente al mundo de la razón.

Ceferino nació en Vigo, pertenecía a una familia de renombre de aquella localidad. Su abuelo, Ceferino Maestú Sequeiros, industrial, gerente de una fábrica de harinas La Molinera gallega, hombre de preocupaciones y del que se pueden rastrear algunos cartas que dirigió a Rafael Altamira elogiando su actividad intelectual sobre todo por lo referido al tema de Hispanoamérica. Fue el cuarto presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Vigo. Su actividad pública estuvo también repartida entre el Ayuntamiento de Vigo y la Junta de Obras del Puerto, organismo éste último que presidió y en el que, según decía Vida Gallega a su muerte, realizó una obra tenaz en defensa de los intereses puestos en sus manos. No entró en política pero sí que participó de la vida municipal así como de la competencia Vigo vs. Pontevedra (y al revés) en acontecimientos y eventos a la mayor gloria de su localidad.

El siguiente Ceferino, el padre del Ceferino a quien nos referimos ⎼porque abuelo, padre y nieto comparten nombre⎼ sí que entró en política. Ceferino Maestú Novoa, participó de los ideales republicanos y militó en el lerrouxismo, posteriormente se afilio al partido Unión Republicana de Martínez Barrios y como su jefe él también perteneció a la masonería española. Había dirigido la publicación La Ráfaga y fue directivo de la sociedad anónima de Tranvías eléctricos de Vigo. Destinado como Inspector de Puertos en el Campo de Gibraltar tuvo algún problema con la dictadura del general Primo de Rivera. En octubre de 1932 constituido el triángulo masónico Verniaud 65 con la colaboración de la logia de la Línea de nombre Resurrección, fue elegido Ceferino Maestú Novoa como Venerable ⎼lo que indica el gran reconocimiento que tenía en la organización⎼ con el nombre simbólico de Zoroastro. Zaratustra-Zoroastro me sugiere el presagio de un destino de muerte violenta para el padre masón y de frustración ideológica o de muerte del pensamiento para el hijo falangista,  reproduciendo en metáfora vital el vuelo del volatinero ⎼un funambulista más⎼ que acabó estrellado en el suelo y que nos contaba Federico Nietzsche.

Abogado de profesión había sido alcalde de Vigo durante 1920-21 en los estertores de la Restauración borbónica que prolongaría don Miguel Primo de Rivera. Y durante la Segunda República, en tiempos del Frente Popular, fue nombrado gobernador civil de Huelva, dejando su cargo a comienzos de julio del 36. Efectivamente, el 4 de julio hacía el traspaso de cargo al nuevo gobernador Diego Jiménez Castellano. Hay quien dice que por desavenencias por cómo transcurría la vida política dirigida por el gobierno triunfante tras el pucherazo de febrero. A poco de comenzar la guerra civil, el 27 de julio, sería fusilado por tropas de regulares en Cádiz pertenecientes al bando sublevado. Su hijo, nuestro protagonista, que salvará la vida milagrosamente gracias a un oficial que le aleja del grupo que va a ser fusilado, contará que cuando descerrajaron a su padre el tiro de gracia estaba rezando el Ave María. Ceferino me escribió: A mi padre le mataron por ser republicano. Yo también lo soy. España teñida de sangre. Malos contra malos, sentenció Stanley Payne. Me lo pongo a pensar.

Según el trabajo de Antonio Pérez Girón sobre los primeros tiempos de la guerra en San Roque  su cadáver fue sepultado en las fosas comunes del cementerio de esa localidad. Con 15 años el hijo del asesinado, aquel joven huérfano que nunca olvidará el recuerdo de anarquistas leyendo textos a trabajadores analfabetos y que escuchaba Radio Moscú, vuelve con sus familiares a Vigo, pero no se va a librar del estigma de ser el hijo de un rojo fusilado. Allí en Vigo …donde bullía, triunfalistamente, el conservadurismo reaccionario y que cerraba los ojos para no saber, mientras que, en los caminos de la periferia seguían apareciendo, tiradas, personas que habían sido asesinadas, sin piedad, para escarnio y escarmiento de una posible oposición. Su tío le presentará al jefe del SEU de la localidad, un antiguo jonsista ⎼González Alegre⎼ quien le da a conocer a Ramiro Ledesma a través de la revista JONS. Llegado el mes de diciembre acude, en su Vigo natal, a un acto de afirmación patriótico-bélico en el cine Tamberlik con el llamativo fondo escenográfico en donde va a escuchar al jefe de las falanges gallegas, a Jesús Suevos. Acto al que acude y en donde procura no ser visto, pero del que guardaría un enorme recuerdo.

Cuenta Ceferino que la llamada que hizo el jefe falangista Francisco Bravo para incorporarse a filas en la guerra para ganarla y hacer la revolución, le sedujo y le llevó a la Bandera legionaria de Lugo que actuaba en el frente entre Asturias y León. Recuerda que en Teverga, guardias civiles llegados de Oviedo prepararon un escarmiento, “genocidio“ en la calificación que otorga Ceferino y que debería ejecutar la Bandera de Falange en que estaba destinado...

Cuando le tocó el turno a la centuria en que estaba mi jefe de escuadra, Francisco Moyán Rodríguez, maestro de Pontevedra, que llevaba en su camisa las flechas yugadas y el escudo de la Juventud de Acción Católica nos reunió y aún recuerdo sus palabras como si las estuviera oyendo:

Yo no he venido para asesinar y me voy

Los demás, con él, desaparecimos y, al día siguiente, nos presentamos al jefe falangista de la Bandera (había otro, el verdadero, un capitán del Ejército) y le reconocimos nuestra deserción.

Aquel hombre, Alejandro Arias Salgado y Jáudenes, Palma de plata de la Falange de José Antonio Primo de Rivera, nos dijo, sencillamente:

Si yo hubiera podido, habría hecho lo mismo.

La visión de Ceferino sobre la utilización de la Falange para asuntos sucios la corroboraba más adelante: Los militares no se fiaban de los soldados y utilizaban a los falangistas, militarizados, para la práctica del terror y, al parecer, sin que nadie se opusiera a ello.

Utilizó su condición de hijo de viuda para que fuera reclamado por su madre y dejó el frente de batalla.

Cuando la familia se trasladó a Madrid, después de la guerra, se afilió a la Juventud de Acción Católica y conoció al Padre Llanos mi mejor amigo⎼ con quien entablaría una larga amistad no exenta de desencuentros. Conocería también a tres falangistas de la Vieja Guardia que le dejaron huella ⎼mis mejores camaradas⎼: Carlos Juan Ruiz de la Fuente, Patricio González de Canales y Narciso Perales Herrero. Ellos influirán decisivamente en la revisión “izquierdista” (todo son revisiones) que hizo Maestú del falangismo a lo largo de toda su vida.

El ambiente de exaltación hispánica que se vive en España con el nuevo régimen de Franco, aunque comporte mucho fuego de artificio, crea una juventud ideologizada en unos valores en donde el hispanoamericanismo frente al europeísmo es uno de ellos. Fue el deseo utópico de la gran patria iberoamericana que arrastró durante muchos años a una parte de la juventud española aunque cueste entenderlo con los parámetros actuales. De esa fiebre americanista, con anclaje en Rubén Darío, en Ramiro de Maeztu, en Primo de Rivera en la interpretación de que los territorios allende el Atlántico eran, efectivamente, la Nueva España, la gran España, surgieron iniciativas como los Grupos de Agitación Hispánica (GAH) con el deseo de interesar a los universitarios españoles en asuntos de Iberoamérica y embrión del Europa como evasión e Iberoamérica como revolución, el texto de José Luis Rubio que tanto encandilaría a finales de los sesenta a jóvenes inquietos.

De aquellos GAH uno de sus personajes más visibles fue Manuel Calvo Hernando con quien Ceferino compartirá aventuras. Habían surgido al margen de las organizaciones oficiales y no dejaban de despertar desconfianza entre las autoridades por la impertinencia que sus actividades autónomas significaban para quien tiene el poder e intenta controlarlo todo. Añadían algo consustancial en aquella visión y en aquel tiempo: el de una religiosidad viva y vivida, con frecuentes retiros espirituales en donde aparecía otra vez ese personaje que tendrá mucha vinculación con Ceferino, el jesuita José María de Llanos (mi gran amigo). Y también formaba parte del ideario juvenil su sentido revolucionario para enfrentarse con los problemas sociales. En opinión de Juan Antonio Delgado de la Rosa:

Era el estallido de la Hispanidad, corría el año 1943. Mantenían un ideal retorizado de la hispanidad como salida a las frustraciones políticas del interior. Se compatibilizaban los sentimientos religiosos con un hispanismo ardiente, que participaba del lenguaje del falangismo y de su visión de una tercera vía política, traducida en vocación hispánica. Llanos ejercía sobre este grupo una considerable influencia de espíritu y magisterio.

En Madrid, a donde se había trasladado, Ceferino estudió física y matemáticas (a mí me interesa todo) y se vinculó con la ideología falangista a través de un sentido cristiano de militancia. Sintió la vocación sacerdotal y tras unos ejercicios espirituales con José María de Llanos –otra vez– decidió que no era aquélla su vocación vital. Y no lo era. Casaría con Josefina Unturbe Jiménez, militante de la Sección Femenina, mujer muy preocupada por el mundo de la enseñanza infantil, fundadora de la institución educativa Virgen de Europa y crearía una familia numerosa (ocho hijos) y exitosa.

O sea, que frente a la visión umbraliana, la de los falangistas de putiferio (…los falangistas somos cuatro mierdas que andamos chuleando por la calle ), parece que algo más podía encontrarse en los jóvenes de camisa azul.

La preocupación de Maestú por el mundo iberoamericano continuaría toda su vida. No era ajeno a aquella atracción el aislamiento sometido al régimen de Franco por la ONU en 1946 bajo la acusación de colaboracionismo. Encontró Ceferino, ya periodista, una salida profesional con dedicación fundamental a las naciones hispanas en la creación de la agencia FIEL. Sus colaboraciones en Los cuadernos Hispanoamericanos donde demostraba su pericia en el análisis de la situación de los países hispánicos en los años cincuenta o la asistencia del Congreso de Periodistas de Chile junto con Camilo José Cela en 1952 o las publicaciones en la revista América a comienzos de los 60 así lo acreditaron.


Las cinco entregas de ¿Quién era Ceferino Maestú?

  1. Los primeros tiempos (arriba reproducido)

  2. El Círculo Doctrinal José Antonio

  3. La revistas "Sindicalismo" y "La Ballena Alegre"

  4. El cauce sindical y el conflicto

  5. La Confederación de Trabajadores Independientes (CTI)