El soldado mártir

23-abril: Fiesta de San Jorge

Era san Jorge de condición seglar. No había recibido el orden sacerdotal ni se había consagrado a Dios en la incipiente vida monástica de los anacoretas. Alcanzó la santidad en el estado en que Dios le quería, el que es común a la mayoría de los cristianos

23 de abril: El nacimiento de san Jorge para el cielo, cuyo ilustre martirio venera la Iglesia de Dios entre las coronas de los mártires.

(Del Martirologio romano)


1.- Era san Jorge de condición seglar. No había recibido el orden sacerdotal ni se había consagrado a Dios en la incipiente vida monástica de los anacoretas. Alcanzó la santidad en el estado en que Dios le quería, el que es común a la mayoría de los cristianos.

  • Pero tampoco fue la suya una vida vulgar: dedicado desde joven a la vida militar, se entregó al ejercicio de la caridad.
  • La leyenda que nos lo presenta amarrando y derrotando a un enorme dragón que tenía atemorizada a la población es la personificación ideal del caballero cristiano que combate contra Satanás y los infieles para defender la fe, protegiendo en todo momento la debilidad que peligra.
  • A comienzos del siglo IV, decidido san Jorge a salir en defensa de los cristianos perseguidos por orden del emperador Diocleciano, lo primero que hace es vender todos sus bienes y distribuir lo obtenido a los pobres.

San Jorge nos demuestra que la llamada a la santidad de todos los hombres es algo que la Iglesia ha vivido y proclamado desde sus orígenes.

  • Fue una criatura que recibió dones maravillosos de Dios pero supo unir su esfuerzo a la obra grandiosa de la gracia. Así también debemos actuar también nosotros.
  • En toda vida hay crecimiento: el niño se hace hombre… esto es ley también en la vida sobrenatural. El Bautismo es el punto de partida, la muerte debe encontrarnos “en la edad perfecta de Cristo”. (cfr. Ef 4, 13-14).

Y los medios de nuestro crecimiento en gracia, el alimento que vigoriza nuestra alma son el mérito de las obras buenas, la oración y los sacramentos.

  • Cuantos son los fieles que en estos días de Pascua se acercan al sacramento de la Confesión y, dignamente preparados, a recibir la Eucaristía.

2.- Pasados los siglos desde su martirio, ya en la Edad Media y debido a los relatos de los guerreros que atribuían sus triunfos a la intercesión e intervención visible de san Jorge, su culto toma extensión en todo Occidente.

  • El soldado mártir fue venerado desde entonces como modelo y patrono de los caballeros cristianos que luchaban y derramaban su sangre en defensa de la fe y de los reinos cristianos y como patrón en numerosas naciones, regiones y ciudades.

Con su confesión de fe hasta el martirio san Jorge nos da ejemplo de fidelidad a Cristo.

  • Pero su virtud no se forjo en un día. Militar de oficio, sin duda que se esforzó día a día por ser fiel en lo poco, en las menudencias e incomodidades del servicio. Por eso pudo ser fiel cuando su compromiso requirió un auténtico heroísmo.
  • Y ese ha de ser también nuestro camino como cristianos y devotos de san Jorge.
  • La fidelidad hasta el final de la vida exige la fidelidad en lo pequeño de cada jornada, y saber recomenzar de nuevo cuando hubo algún descarrío.
  • Perseverar en la propia vocación es responder a las llamadas que Dios hace a lo largo de una vida, aunque no falten obstáculos y dificultades y, a veces, incidentes aislados de cobardía o derrota.
  • El llamamiento de Cristo exige una respuesta firme y continuada y, a la vez, penetrar más profundamente en el sentido de la Cruz y en la grandeza y en las exigencias del propio camino.

San Jorge, como todos los santos a los que venera la Iglesia, nos da ejemplo de lo que resulta propio de los cristianos y podemos imitarles  agradeciendo el legado de quienes nos han transmitido al Señor y la fe pura, acogiendo la verdad revelada en su totalidad, sin recortes arbitrarios.